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Hasta Siempre, Amigos.
El desarrollo de nuestras actividades bomberiles está rodeada de altos riesgos potenciales que pueden ocasionar una diversidad de accidentes en el ejercicio de esta abnegada labor. Nuestra Sexta Compañia tiene dos mártires que ofrendaron su vida en aras de ayudar al prójimo. Son los voluntarios, señores Carlos A. Wolcke y José Humberto Barrientos Ricahuin.
Carlos A. Wolcke :
En el mes de mayo de 1939, la Cuarta Compañia de Bomberos recibía en una solemne festividad, en la plaza de la ciudad, un moderno carrobomba. A este acto concurrieron las cinco compañias con que contaba el cuerpo de bomberos en aquel entonces. Una vez terminado el acto, el comandante dió la orden de recogerse a sus respectivos cuarteles. Los Voluntarios de la sexta compañia se dirigían por calle Varas en dirección a su Cuartel y al doblar para entrar a Cayenel, cayó desde el carro el Voluntario Carlos Wolcke, recibiendo un fuerte golpe. Conducido al Hospital Regional, dejó de existir pocos momentos después. El señor Wolcke moría en Actos de Servicio, dejando a su familia sumida en el más grande de los dolores y a sus compañeros, los voluntarios de Cuerpo de Bomberos. A su solemne funeral acudió lo más distinguido de la ciudad. Los voluntarios de todas las compañías los acompañaron a su última morada. A nombre del Directorio General despidió sus restos mortales, el Director de la cuarta Compañia de Bomberos, señor Víctor Romero Peña quien, en una sentida oración fúnebre, supo interpretar los sentimientos de todos los voluntarios. La Sexta Compañía de Bomberos perdía con el fallecimiento del Señor Wolcke a uno de sus más preparados voluntarios, que en todo momento supo entregar sus mejores energías para mantener siempre en buen pie a esta institución Bomberíl.
José Humberto Barrientos Raicahuín:
Se Incorporó a la Sexta Compañía de Bomberos el 11 de Marzo de 1971. Dentro de su labor bomberil recibió 3° y 2° Premio de Asistencia los años 1972 y 1973, respectivamente. El año 1977 y mientras la compañia celebraba un año más de existencia, se produjo un llamado de comandancia en el transcurso del cual sufrió una caída que sería fatal.
Trasladado al Hospital de Neurocirugía de Santiago, dejaba de existir el día 26 de octubre de 1977 a las 09:00 Hrs. Fue declarado mártir del Cuerpo de Bomberos y sus restos, tras un largo viaje de retorno vía ferrocarril, recibieron a su paso muestras de gran pesar por parte de las instituciones hermanas como asimismo los honores que solo reciben aquellos que han ofrendado su vida ayudando al prójimo.
De regreso a su ciudad, sus restos mortales eran esperados por una gran cantidad de gente y por cierto de su Sexta Compañia de Bomberos. Fue velado en el Salón del que fuera cuartel de su querida Sexta y el día 29 de octubre fue enterrado en el mausoleo del cuerpo de Bomberos después de una misa fúnebre efectuada en la Iglesia San Pedro de Angelmó
Estas Fueron las palabras de la madre de Humberto, al ser requeridos los riñones de su hijo muerto para poder dar vida a dos personas necesitadas de trasplantes renales. Tras la donación de estos órganos, solo nos queda pensar que, en algun lugar de nuestro suelo patrio existen dos personas que pueden seguir viviendo gracias a nuestro voluntario Humberto Barrientos, el cual llevó hasta la Tumba su lema: "Abnegación y Constancia"

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