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Anelos Solitarios
He renunciado a ti, más no al amor que te profeso, y aún a pesar de ti, no he de renunciar a él.
He querido recordar como era antes, pero no bastan mis alas para sentirme libre, y aunque el dolor provoque aún el llanto, el amor llega en todo lo que veo y siento.
Eres culpable también de mi desdicha, habitan en ti mis más profundos sueños, pues desde que apareciste en mi camino, se han posado sólo anhelos solitarios.
Pareciera infinita la tormenta de amarte, sin embargo eres también mi refugio, contigo he de librar mi propia batalla de ti, envuelta en ese, tu silencio.
En un manto eterno se cobija mi amor, y de la forma en la que yo te amo, eres como un sol, que aún en invierno da calor, eres como el ave, que con su canto arrulla mi corazón.
©2002 Amparo Grünstein
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