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analisis AUTOMODELISTA

A la larga, la IA de los contrarios no será un problema para nuestro coche, sobre todo al tenerlo ya muy preparado, lo que unido a la falta de un número alto de campeonato o pruebas hace que la vida de duración del juego sea menor. Hay varios modos de juego que son originales y que demuestra que aún quedan cosas que descubrir e inventar para añadirlas a este género ya tan delimitado. Por ejemplo, tendremos la oportunidad de “tunear” nuestro coche de múltiples formas y colores. A saber: cambiar aspecto de color por partes, añadirle nuevas piezas, cambiar las existentes por otras de distinto diseño,… y eso sólo hablando en líneas generales, ya que dentro de cada categoría tendremos múltiples opciones, y además apoyadas en las licencias que ha conseguido CAPCOM para la realización del título, podremos contar con varias marcas fabricantes de “extras” como Winmax, Endless, Bilstein, Tein, HKS, Trust, Apexi, Fujitsubo, Sti, Enkei, Nismo, Castrol, RalliArt, etc… que nos pondrán en nuestras manos varios ejemplares de sus productos para que nosotros podamos incluirlos en nuestro vehículo, y así hacerlo más personal. También destacar que podemos pintar el coche de los colores que queramos, bien por método de color RGB o eligiendo entre unos colores ya definidos. Podremos pintar parte por parte o bien pintar todo el coche del mismo color, lo que nos deja una cantidad de opciones de personalización visual que no se han visto en otro juego hasta ahora. Lo mismo ocurre con las pegatinas, que se las podremos añadir en cualquier parte que queramos: capó, puertas, alerones, spoilers, etc… Otro detalle original es que podremos diseñar nuestro propio garaje desde tres predeterminados, y según vayamos ganando carreras aumentar el número de objetos a colocar dentro de él. No es que esto afecte a la jugabilidad, pero decorar nuestro garaje con herramientas y pósters será un ejercicio divertido de creatividad y nos hará pasar unos ratos pensando cómo queremos que sea nuestro propio garaje. Lo mismo podemos decir incluso de la matrícula del vehículo, a la que le podremos poner el texto o número que queramos. Muy original. En cuanto a opciones mecánicas, hay que decir que tendremos varios apartados en los que trabajar, pero serán todos muy superficiales. El juego tiene dos modos de carrera (normal y derrape), y –generalizando- sólo podremos decidir qué forma queremos que tenga la configuración del coche: que se centra en aumentar la velocidad, que sea compensado o que acentúe la aceleración. El resto del trabajo lo hará la CPU. Podremos cambiar partes del motor, suspensiones, etc, pero sólo elegir qué tipo de nivel (deportivo, normal, etc...) y la marca de las piezas, pero no “perdernos” en configuraciones milimétricas del tipo de GT3. Para muchos será suficiente, pero los más puristas echarán de menos esas opciones. En todo caso, CAPCOM debería haber incluído las dos formas de configuración, para que todo el mundo tuviese el juego a su gusto.

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