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AQUELARRES Y SHABATS

 

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Las brujas y brujos de la Europa medieval y hasta el siglo XVII organizaban actos de brujería denominados aquelarres, reuniones en las que participaban brujas en su mayoría y en las que intervenía el Demonio como líder del acto. Considerado como vicario del Diablo, muchos de sus fieles más ingenuos le trataban como si fuera el mismísimo Diablo. Tradicionalmente se le representaba vestido de negro o con disfraz de macho cabrío, ciervo u otros animales con cornamentas. El grupo se reunía una o dos veces por semana en lo que generalmente constituía una reunión local. En estos actos las brujas llevaban a cabo supuestamente ritos de culto al Demonio, informaban de sus actividades y preparaban las próximas intervenciones a realizar en la comunidad.

 

Otras reuniones regionales, denominadas shabats —al parecer, acto provocativo hacia el shabat judío-cristiano—, congregaban probablemente a centenares, a veces miles de alegres asistentes, incluyendo los brujos y sus neófitos. El lugar de reunión más famoso de la Europa antigua y medieval fue Brocken, el pico más alto de los montes Harz en Alemania, donde transcurre la impresionante escena del shabat descrita en el Fausto de Goethe. Los dos más importantes se celebraban en la noche del 30 de abril (noche de Walpurgis) y del 31 de octubre (Halloween, víspera del Día de Todos los Santos). También se celebraban en las noches del 31 de julio (Fiesta de la Cosecha) y 1 de febrero (víspera de la Candelaria).

 

El shabat comenzaba con la iniciación de los neófitos y la ceremonia incluía prestar juramento de obediencia al Diablo, firmando con él pactos de sangre y profanando crucifijos y otros objetos sagrados; asignar un espíritu ayudante bajo la forma de gato, ratón, comadreja, sapo u otro animal pequeño, que actuara de sirviente del brujo, y realizar diversos actos obscenos de obediencia al Diablo y su vicario. A la ceremonia de iniciación le seguía un acto de culto general que, con frecuencia, incluía una misa negra, parodia de la misa católica que rendía culto a Satán (véase Satanismo), y que finalizaba en danzas que degeneraban en una orgía sexual

 

Aquelarre En esta reunión festiva y secreta de los adoradores de Satán, el diablo aparece disfrazado de macho cabrío. Las brujas y brujos le informan de los males causados desde la última reunión, en un ambiente tétrico y escalofriante. En la imagen, la pintura negra Aquelarre, el macho cabrío (c. 1820) de Francisco de Goya, obra que se encuentra en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid (España).

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