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En esta ocasión haremos un paréntesis en la serie de artículos que hemos estado publicando sobre el diálogo, el consenso y la reconciliación de los cubanos al objeto de reencauzar el proceso revolucionario y de profundizar o superar el proceso revolucionario, para dar respuesta a unos correos electrónicos en que nos reiteran una pregunta: ¿Quiénes son los social-revolucionarios cubanos?
Los social-revolucionarios cubanos somos aquellos que asumimos el impulso de afirmación nacional expresada en los distintos partos generacionales que han marcado el acceso de nuestra voluntad histórica desde la perspectiva de los estratos más maltratados de nuestra población. Que sólo a través de los grandes esfuerzos colectivos alcanzan sus reivindicaciones y ascienden a la vida del derecho; esto es, la liberación del trabajador, desde la esclavitud hasta la dignificación del trabajo del hombre libre sobre la tierra.
Somos activistas sociales -sindicalistas, intelectuales y artistas- de tres generaciones. Nos hemos constituido en "partido", porque somos una parte de la población que aspira a compartir sus proposiciones con los demás, a conversar y colaborar, a encauzar nuestra sociedad de la que todos, sin excepción, somos responsables. Consideramos que Cuba es, y ha de ser, de hecho y de derecho, políticamente autónoma, militarmente fuerte, económicamente suficiente y socialmente justa.
Somos un grupo político que se propone obrar en el orden político: cómo se organiza un país, cómo se ejerce el gobierno, a dónde se va, cuáles son los problemas y cómo resolverlos. Por lo tanto, razonamos las proposiciones dentro del orden político y sus categorías consecuentes.
Nos proponemos el reencauzamiento de la Revolución Cubana por medio del consenso, el diálogo y la reconciliación. La corriente de pensamiento social revolucionaria en Cuba y fuera de Cuba se ha identificado como socialista, revolucionaria, democrática, no violenta e iberoamericanista.
¿Dónde están los social-revolucionarios cubanos?, nos preguntan. Permítame explicarle. La corriente de pensamiento social-revolucionario nace, crece y se desarrolla a la par de la conformación de la sociedad cubana, y su militancia ha trazado pautas en los momentos más dramáticos de la historia nacional. Por ello es que podemos afirmar que están en todos los sectores de la sociedad cubana. Hay social-revolucionarios en las fuerzas armadas y en las organizaciones de masa, y en los intelectuales, artistas y sindicalistas residentes en Cuba y en el exterior.
Al objeto de abundar sobre un tema muchas veces tratado expresamos que el estado social de derecho es aquél en que el ordenamiento jurídico de la sociedad está substanciado a crear una sociedad que pretende lograr las condiciones para satisfacer a plenitud el derecho de cada persona a la salud, la educación y a un hábitat decoroso, ejerciendo su derecho de participación en la dirección social, económica y política del país por acción personal o colectiva en los órganos de la base social. En síntesis, el estado social de derecho que proponemos pretende crear las condiciones para lograr la libertad plena de la persona.
La economía social de mercado tal como la interpretamos los social-revolucionarios se sustenta en unas elementales premisas. El trabajo no es una mercancía que se paga por las determinantes de la oferta y la demanda; es inversión que hace el trabajador en las empresas de producción o servicios. La sociedad no se organiza al servicio de la economía. La economía se organiza al servicio de la sociedad.
Por último nos preguntan sobre qué pensamos de Cuba. Temo que nuestra respuesta puede parecerle de un fuerte chauvinismo. Creemos en la necesidad histórica de la realización del proyecto iberoamericano. Sólo mediante él podrán crearse las condiciones necesarias para sociedades estables en crecimiento económico y con creatividad cultural y política. Pero hoy más que ayer, la presencia de Cuba -constituida en estado social de derecho enmarcando una economía social de mercado- es imprescindible para lograr ese objetivo.
Además, Cuba sigue siendo la llave del golfo y el antemural de las Indias.
Réplica y comentarios al autor: r.simeon@psrdc.org
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