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Todo lo que cada comunidad necesita para sobrevivir como la comida, el vestuario y la vivienda, tiene que ser producido por los trabajadores, en combinación con los recursos naturales y el capital. Se podría decir que una nación requiere de muchísimas cosas: educación, salud, cultura, seguridad, etc. Efectivamente, pero para tener todas estas cosas, la sociedad debe producir suficiente comida, vestuario y habitaciones para todos, además de lo que necesitan los que están dedicados a la producción. Adicionalmente, es preciso producir excedentes para el comercio internacional. Si una nación no produce estos elementos fundamentales en abundancia, no podrá prestar servicios públicos de calidad y será pobre.
Latinoamérica es una región rica en recursos naturales y tiene una población cada vez más grande. Entonces, ¿por qué no produce lo suficiente para satisfacer la demanda de alimento, vestuario y habitaciones, y atender así todas sus necesidades? Desde luego, estas cosas no surgen del terreno virgen. Hay que producirlas deliberadamente. Hay que multiplicar la producción y, sobre todo, exportar para aumentar las divisas.
Es a través de la producción como se juntan la mano de obra con las materias primas y el capital, para realizar la producción y determinar el nivel de desarrollo de la nación. Países pequeños y pobres en recursos naturales como Haití y otros de Centroamérica, son sociedades desarrapadas y sin abundante producción para abastecer las necesidades de su comunidad. Entre otros, Bolivia, Colombia y Brasil poseen un gran porcentaje de pobres, según dicen las estadísticas.
Colombia es un país pobre y subdesarrollado porque no tiene suficiente producción. Por eso, miles de colombianos deambulan por los campos y calles sin empleo. Si esta gente estuviese empleada en empresas eficientemente administradas, estaría ocupada produciendo comida, vestuario, herramientas y maquinaria, y viviría en casas o apartamentos dignos para seres humanos y no en habitáculos donde sólo se genera promiscuidad para los núcleos familiares hacinados en un solo cuarto de alquiler.
Hay poca producción destinada para el consumo interno y también existe un porcentaje muy bajo que es para la exportación. Para elevar el nivel de vida de su población, los últimos gobiernos de finales del siglo XX y comienzos del XXI han suscrito acuerdos económicos con el propósito de desarrollar estrategias de producción a gran escala.
De igual forma podemos afirmar que todos los países latinoamericanos son naciones ricas en recursos naturales. Pero no pueden elevar su nivel de vida sólo exportando petróleo, café, banano, y uno que otro metal o mineral. Únicamente organizando su población en grandes unidades de producción y creando empresas industriales suficientes, puede lograrse un desarrollo de toda el continente.
Ahora bien, ¿por qué Latinoamérica no tiene miles de empresas, así como las que existen en Norteamérica, Europa y algunas regiones asiáticas? En gran parte porque su clase dirigente nunca ha estado interesada en desarrollar la industria a gran escala y sólo se conforma con vender materia prima y comprar en los mercados internacionales las herramientas y las maquinas que las potencias del industrialismo producen. Ésta creyó que lo más conveniente es invertir su capital en actividades poco productivas, pero sin mayores riesgos; también porque su política no fue montar empresas en un ambiente de inseguridad como el que vive el continente latinoamericano, infectado de grupos insurgentes, como el caso de Colombia, o delincuencia como en la generalidad de estos países.
Algunos afirman que la mala situación se debe al neoliberalismo, el capitalismo salvaje, a la globalización. Pero, ¿cómo se puede aumentar la producción, la creación de empresas, y dar trabajo a la población, si no hay acumulación del capital? Debemos recordar que una de las tesis de Carlos Marx en "la acumulación originaria de capital" hace referencia a la concentración del capital como paso decisivo para generar condiciones del desarrollo del capitalismo industrial. Pero contrario a lo anterior, en la mayoría de países latinos el capital carece de todo tipo de protección y los pocos empresarios prefieren atesorarlo, pero nunca reinvertir. Y menos participar de la redistribución de la riqueza generada.
¿No es la acumulación del capital lo que permite a un país el equipamiento que requiere para producir todas aquellas cosas necesarias para alcanzar un alto nivel de vida? Nos lamentamos porque la situación social es insostenible en la mayoría de países latinoamericanos. Olvidamos que esta situación es precisamente porque son estados no productivos, y porque las pocas empresas que hay en este continente no exportan lo suficiente para generar divisas y aliviar las necesidades internas. Muchas grandes y pequeñas empresas están paradas o semiparalizadas y buena parte de la población está desocupada.
Esta es una de las razones que explica por qué en menos de 20 años de ajuste neoliberal, los fracasos del modelo globalizador no le han dejado a estos países opción alguna para ingresar al desarrollo. Por tal motivo, han resurgido los modelos izquierdistas hoy en Venezuela, Brasil, Bolivia y Chile, y seguramente este giro político afectará las políticas del gran capital interesado en ajustar la tenaza del dominio y la explotación en este continente.
De acuerdo con la CEPAL el crecimiento positivo del PIB de algunos países y de sus exportaciones contrasta con el crecimiento aún mayor de la pobreza de su gente. De ahí que el nuevo giro de Sudamérica a la izquierda sea una amenaza para el gran capital y una esperanza para los desprotegidos de este continente.
Réplica y comentarios al autor: almipaz@latinmail.com
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