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Tu alma y cuerpo donde evoco un futuro, un amor y tu presencia jóvenes ángeles colocan en tus pies lauros de dulzura.
Deja el ave su lírico retablo y detiene en nuestro cielo su aleteo, huye el lejano gris de los refugios, donde topa el agua con los cielo.
Entre el celestial cielo eterno y el rojo mágico de tus labios se equilibra, liviana tu dulzura: afinado aletear que me provoca, un largo alentar de tu dulzura.
© Raúl Toscano

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