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¿Qué debe ofrecer la educación a los estudiantes en la era de la información?
La investigación y la experiencia sugieren lo siguiente:
Familiaridad con la tecnología:
Muchos de los antiguos trabajadores de hoy día encuentran verdaderos problemas
para amoldarse a la era de la información debido al miedo a la tecnología y de
no querer aprender de esta. Estas personas crecieron en un mundo sin
computadoras, y su experiencia les agobia cuando se ven forzados a tratar con
ellas. Para prepararse para el futuro, los estudiantes tienen que aprender a
trabajar cómodamente con todo tipo de herramientas de conocimiento, incluyendo
lápices, libros, calculadoras, computadoras e Internet. Los estudiantes deben
tener muy claras las limitaciones de la tecnología y la capacidad de evaluar los
beneficios y riesgos de aplicarla a la resolución de un problema.
Alfabetización:
En la era de la información, es más importante que nunca que los estudiantes se
gradúen sabiendo leer y escribir. Muchos trabajos para los que una generación
atrás no era necesario saber leer o escribir, ahora utilizan equipos de alta
tecnología que precisan de un alto grado de alfabetización. Un trabajador que no
sea capaz de leer las indicaciones de una pantalla no podría sobrevivir a la
transición hacia una fábrica automatizada.
Matemáticas:
En la era de la calculadora, muchos estudiantes piensan que aprender matemáticas
es una enorme pérdida de tiempo. De hecho, algunos educadores argumentan que “se
desperdicia demasiado tiempo en enseñar a los estudiantes a hacer divisiones
largas o a calcular una raíz cuadrada, conocimientos que los adultos raramente
han aplicado”. Pero para sobrevivir en un mundo altamente tecnificado, los
estudiantes tienen que ser capaces de ver el mundo sobre el que se aplican los
sistemas matemáticos y utilizarlos para la resolución de problemas.
Cultura:
Una educación no está completa sin una sólida base cultural. Las artes y los
estudios sociales nos ayudan a reconocer las conexiones que transforman la
información en conocimientos. La cultura son las raíces que nos anclan a las
arenas que invariablemente, van fluyendo, nos ofrece una perspectiva histórica
para ver las tendencias y prepararnos para el futuro. También nos ofrece la
perspectiva global para vivir en un mundo en el que la comunicación está más
condicionada por la tecnología que por la geografía.
Comunicación:
En la era de la información, la comunicación es un conocimiento básico para la
supervivencia. Los trabajadores aislados en las fábricas, y los que sólo se
dedican a empujar un lápiz, están desapareciendo paulatinamente de los puestos
de trabajo. El trabajo moderno implica interacción, ya sea entre personas o
entre personas y máquinas. La sociedad basada en la información depende de
nuestra habilidad humana de comunicarnos, negociar, cooperar y colaborar, tanto
local como globalmente.

Aprender cómo se aprende:
Los expertos predicen que los trabajos que existirán en los próximos 10 años no
existen en la actualidad, y que todos ellos exigirán un nivel educativo superior
al del instituto. Con este rápido cambio del mercado laboral, no es razonable
pensar que los trabajadores se eduquen una sola vez durante toda su vida
laboral. En lugar de mantener la misma actividad durante 40 años, los actuales
universitarios son más propensos a cambiar de trabajo varias veces. Esas
personas que efectúan las mismas tareas tendrán que enfrentarse a un cambio
impredecible. La vida media de los conocimientos de un ingeniero (el tiempo
necesario para que esos conocimientos se sustituyan por otros más actualizados)
es de solo tres años.
Todos estos factores sugieren que ya no es posible seguir pensando en la educación como en un una vacuna contra el analfabetismo. En la era de la información, el aprendizaje debe ser un proceso que dure toda la vida. Para preparar a los estudiantes para ello, los colegios deben enseñar a los alumnos algo más que hechos; deben enseñarles a pensar y a aprender.