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LA NUEVA VIDA EN CRISTO

 

(Efesios 4:17-32)

 

El apóstol Pablo nos exhorta a vivir de una manera diferente a la que estamos viviendo actualmente y dejar de lado nuestra vieja manera de vivir. Esta vieja forma de vida pecaminosa es porque no conocemos el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y no nos damos cuenta el Señor mora en nuestras vidas todos los días.

 

La nueva vida en Cristo significa cambiar de actitud frente a la manera actual de pensar y actuar. En Cristo la vida tiene una nueva dimensión y una calidad de vivirla. Esta nueva vida comienza desde el momento en que creemos en Cristo y le aceptamos como nuestro Señor y Salvador, reconociendo nuestras faltas y arrepintiéndonos de corazón.

 

Este nuevo estado de nuestra vida es un nuevo estilo de vida, donde en nuestro ser no puede haber cabida para Dios y para el diablo a la vez. Decimos juntamente con el apóstol Pablo: “Para mí el vivir es Cristo” “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Fil. 1:21; Gál. 2:20b). Ahora bien, si Cristo vive en mí, entonces debemos tener el mismo sentir de Él, como lo señala Pablo en su carta a los Filipenses (Fil. 2:5). Es tener sentimientos de amor, de bondad, humildad y compasión por los demás.

 

No es correcto decir que somos creyentes cristianos, pero que en la práctica nuestros hechos y palabras desdicen esa nueva vida en Cristo. De ahí que la vida cristiana no es sólo una postura o un hermoso enunciado; es vivir en Cristo. Lamentablemente males ejemplos abundan por doquier sobre esta falsa vida cristiana.

 

No por gusto el apóstol Pablo nos exhorta a que ya no andemos como otros andan. Debemos despojarnos del viejo ser y vestirnos del nuevo ser. Eso implica dejar de mentir, no airarnos en demasía, no dar lugar al diablo, no robar, no hablar palabras corrompidas, no apagar el Espíritu Santo de Dios, no amargarse, no enojarnos, no tener ira, ni gritería y maledicencia,  y toda malicia (Ef. 4:25-31).

 

La contrapuesta a ese antiguo tipo de vida sin Cristo es ser benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, así como Dios nos ha perdonado a través de Cristo (v. 32). Pablo nos exhorta a ser imitadores de Dios como hijos muy queridos y andar en amor, así como Cristo nos amó entregándose en sacrifico por nosotros como una ofrenda (Cf. Ef. 5:1-2). En esta nueva vida en Cristo debemos tener la mente de Cristo y pensar en: todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza (Fi. 4:8). Para que así de esa manera podamos dar un buen testimonio consagrado al Señor y ser la sal y la luz del mundo (Mt. 5:13-16).

 

Que el Señor a través de su Santo Espíritu nos ayude a vivir esa nueva vida de calidad en Cristo Jesús. Amén.

  

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

       


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