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LOS DOS CAMINOS

 

(Lucas 13: 22-30)

 

Este relato bíblico puede ayudarnos a la toma de decisiones en cualquier momento de nuestra vida, ya que siempre hay situaciones en que hay que tomar decisiones en forma inevitable. Ya no es posible permanecer en la duda o ser impasible ante los hechos cotidianos. En muchos casos se hace necesario elegir por un camino y muchas veces no sabemos cuál seguir. Aquí Jesús nos advierte cuál camino es el que debemos seguir para alcanzar la felicidad y gozar de una vida plena.

 

Una de las mejores lecciones que todos los grandes personajes de la historia nos dan, es la de enfrentar a sus contemporáneos con decisiones ineludibles. Por ejemplo: Moisés, cuando se aproximaba el fin de su vida habló a su pueblo y les dijo: "Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal,…escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia,…” (Deuteronomio 30:15-20). Josué, estando a punto de transferir el mando de su pueblo, al final de su vida, los enfrentó con la misma decisión: “Escogeos hoy a quién sirváis” (Josué 24:15). Finalmente, Jeremías escuchó la voz de Dios que le decía: “Y a este pueblo dirás: ‘Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte” (Jeremías 21:8).

 

Es este tipo de decisiones que Jesús pone delante de nosotros en este pasaje bíblico. Indica que hay un camino ancho y fácil de transitar, y que muchos eligen; pero el final de los que andan por él es la ruina. Pero, hay otro camino estrecho y difícil, y muy poco transitado; pero el final de éste es la vida plena.

 

Cierto discípulo de Sócrates, Cebes, escribió en su obra Tábula: “¿Ves una puertecita y enfrente un camino no muy transitado, pues los viajeros son pocos? Ese es el camino que conduce a la verdadera instrucción”.

 

Examinemos por un momento cuál es la diferencia entre esos dos caminos:

 

a)     Es la diferencia entre lo fácil y el esfuerzo.- Nunca hay vías fáciles que conduzcan a la grandeza; ésta siempre es producto del esfuerzo. Mientras unos están jugando, otros descansando o durmiendo, hay otros que están invariablemente trabajando silenciosamente de manera cotidiana. Muchos quieren las cosas a la mano o esperan recibir algún beneficio sin poner nada de su parte. En la iglesia esta misma situación se da, la diaconía no funciona como ministerio cristiano. La gente se queja de sus problemas y necesidades, pero muy poco se busca las soluciones, se está a la espera del otro. Bien sabemos, los que estamos en la lucha diaria en vencer las adversidades, que nunca ha habido otro camino que condujera a la grandeza y a la prosperidad que no sea el camino del trabajo, del esfuerzo, y que cualquier cosa que prometa ser un atajo no es más que un espejismo y una trampa. Dios nos da recursos y talentos para utilizarlos y no tenerlos guardados. Él espera que los utilicemos dichos dones para nuestro propio beneficio y también para el bien común. Hoy en día lograr algo, inclusive los objetivos y metas, se necesita mucho esfuerzo y sacrificio. Nada cae del cielo sin el esfuerzo propio. No se cosecha nada si es que no se ha sembrado antes y se ha cuidado pacientemente la semilla.

 

b)     Es la diferencia entre el camino largo y el camino corto.- Es muy raro que algo sea perfecto sin que haya costado un gran esfuerzo. El éxito, por lo general es producto de mucho tiempo dedicado al trabajo y a la continua atención de los detalles. Nadie ha llegado a producir una obra maestra tomando un atajo. En este mundo, constantemente se nos ofrecen atajos con la promesa de resultados inmediatos. Las cosas de valor duradero nunca se producen instantáneamente. De ahí que Jesús nos menciona el camino estrecho, que representa el sacrificio. Cuánta gente prefiere transitar por caminos fáciles y equivocados, pensando en conseguir las cosas en forma fácil y de inmediato. Se prefieren los atajos y no las rutas establecidas. Un ejemplo de este mal lo podemos ver diariamente en el cruce de las avenidas principales, donde para seguridad de los peatones, se han colocado puentes peatonales. Y ¿qué es lo que sucede? La mayoría de las personas prefieren cruzar la avenida exponiendo su vida en riesgo. ¿Y el puente? En la iglesia suele suceder también, cuando se prefiere utilizar atajos en el cumplimiento de la Misión y no lo que señala la Escritura o la norma establecida. Muchos errores se han cometido por querer hacer las cosas sin considerar lo que el Señor nos dice. Por eso, Jesús nos advierte a no tomar atajos equivocados, sino a caminar por el verdadero camino. De alguna manera Él dijo. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida…” (Juan 14:6).   

 

c)      Es la diferencia entre la disciplina y la indisciplina.- Muchos hoy en día consideran que la disciplina es una atadura que corta la libertad de las personas, la consideran como una esclavitud. Pero bien sabemos, que nada se ha logrado jamás sin una estricta disciplina. Por ejemplo, muchos atletas y otras personas han arruinado sus posibilidades de éxito por abandonar la disciplina y permitirse una vida descuidada. Jesús mismo en todo su ministerio dio ejemplo de una vida disciplinada. Nada estaba al azar. Todo estaba ya previsto y organizado. Aún Wesley nos dejó un testimonio de vida disciplinada en el trabajo, de ahí el apodo de “metodista” por su vida metódica. Hacer las cosas en forma improvisada o a última hora, es señal de mediocridad. En la Biblia encontramos muchos casos de disciplina. Uno de ellos es el que menciona el apóstol Pablo en su carta a los Hebreos:” Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo,  sino de tristeza;  pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11). Cuántas cosas se han hecho sin tener en cuenta este aspecto y hoy podemos ver los resultados desastrosos por no hacer las cosas en forma disciplinada. Aún en la vida personal, mucha gente ha hecho muchas cosas, pero muchas de ellas sin objetivos y sin ningún sentido real. Proyectos fracasados en el camino, matrimonios destruidos por la improvisación en la búsqueda de la pareja idónea, carreras paralizadas en la mitad del camino por no encontrar un objetivo valedero, etc. Dios es un Dios de orden y no de desorden, solemos escuchar constantemente entre la congregación, pero muchas veces esas mismas voces ardan en desorden. No es fácil vivir una vida disciplinada, pero Jesús nos reta a vivirla ya.

 

d)     Es la diferencia entre el trabajo reflexivo y la irreflexión.- Cuando uno se pregunta por qué suceden los problemas en la sociedad o entre las personas, uno puede darse cuenta que el problema es la irreflexión. Aquí está el centro del problema. Realizar las cosas de una manera irreflexiva conlleva a cometer torpezas y hasta llegar a ser un insensato. Se prefiere hacer las cosas como vengan sin detenerse a reflexionar sobre su conveniencia. Muchas veces se suelta la lengua sin pensar, se lanzan rumores sin reflexionar en las consecuencias, se tiene estereotipos de las personas y se le juzga por ello. Otro problema que podemos encontrar es cuando se lanzan teorías o doctrinas sin el rigor de la experiencia. De ahí que surgen teologías o doctrinas fofas, carentes de veracidad. Mucho daño ha hecho en el seno de la iglesia este tipo de actitudes. Es hora de cortar este tipo de cosas. Nadie puede decir cosas sin antes haberlas sopesado o examinado a la luz de las Escrituras. Estoy seguro que nadie elegiría el camino fácil, corto e indisciplinado sin antes reflexionar sobre el asunto. El camino fácil podrá parecer muy atractivo y tentador en el momento frente al otro camino difícil y poco atractivo. Es la alternativa entre lo inmediato y lo trascendente. Jesús hizo una comparación entre una persona sensata y otra insensato en la metáfora de los dos cimientos (Mateo 7:24-27).

 

De ahí que el Señor ha de premiar al esforzado y no al que no es capaz de luchar y salir delante de cualquier situación difícil. El premio es para aquél que viniendo desde atrás, se esfuerza y llega a ser el primero; y los que se consideran privilegiados, los que se duermen en sus laureles, o creen que todo está a su alcance sin ningún esfuerzo, quedarán relegados en esta carrera.

 

Que el Señor nos encuentre siempre transitando por la puerta estrecha, por los caminos difíciles y en la tarea responsable, dando testimonio de Su gran amor. Amén.

 

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

 

       

 


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