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SOMOS GENTE DE PACTO

 

(Rut 1: 16-18)

 

 Cuando uno empieza a examinar la historia de los grandes lideres de la Biblia o de la historia universal, lo primero que uno puede comprobar es que todos ellos son gente que hicieron un pacto con Dios, en el caso de la Biblia, o con algún ideal, en el caso de la historia en general. Estas son personas que tuvieron la posibilidad de mirar más allá de sus horizontes o circunstancias y decidieron transformarlas para el bien común. En cada caso, se sintieron llamados a asumir un liderazgo pro activo. En la Biblia, tenemos muchos ejemplos de ese tipo de liderazgo: Noé, Abraham, Moisés, Josué, Barac, Ester y Rut, entre otros. En esta ocasión tendremos en cuenta la actitud que asumió Rut, para tomarla como ejemplo de una persona de pacto, de compromiso y de testimonio.

 

Justamente, estos tres aspectos son los que quisiera considerar. Pero, para lograr ser una persona de pacto, lo primero que hay que hacer es aceptar su propio destino; es decir, el propósito que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros. Analicemos estos tres aspectos mencionados:

 

a) Aceptar nuestro destino.- El pasaje bíblico nos señala que Rut ante la propuesta de su suegra Nohemí de volver a sus tierras, ella decide quedarse, y no sólo quedarse con ella, sino que acepta al Dios verdadero como su Dios y ser parte del pueblo santo. Ella aceptó su nuevo destino en una situación muy difícil para ella. Arriesgó su futuro por algo nuevo, el cual ni ella misma sabía. Su decisión es generada en el momento de ver la necesidad de compañía que necesitaba Noemí y ante la soledad en que quedaban, tanto su suegra como ella misma.

 

La necesidad genera aceptar retos, hacer decisiones, tomar en serio el destino a seguir. Uno debe descubrir cuál es nuestra necesidad y saber que estamos llamados a resolverla. Dios siempre nos pone a prueba cuando nos va a elegir para una tarea. Ella aceptó su destino de ser parte del Dios verdadero y aceptarle en su vida personal. Con el tiempo Rut llegó a ser la bisabuela del rey David y por extensión, ser descendencia de Jesús, el Hijo de Dios.

 

Este ejemplo nos debe llevar a reflexión hoy en día cuando muchas personas están indagando acerca de su destino. Ellas recurren a otras personas que cumplen el rol de adivinos o sino recurren a los horóscopos para saber qué decidir en el futuro. Todas ellas viven dependientes de lo que le digan las cartas o los adivinos. Sin embargo, cuán distinto es cuando sabemos elegir nuestro destino donde Dios es nuestro guía, nuestro amparo y fortaleza. Es posible vivir en paz y con bendición. Rut pudo vivir una vida en paz y llegó a ser bendición para su nuevo pueblo.

 

De la misma manera Dios nos está llamando cada día a seguirle, a ser parte de sus promesas y bendiciones, pero necesita que nosotros mismos aceptemos nuestro propio destino. ¿Cuál será la respuesta que demos ante su llamado?

 

b) Ser personas de compromiso.- Este aspecto es muy importante tener en cuenta en todo liderazgo. ¿Hasta dónde somos capaces de aceptar el reto en nuestro liderazgo? Rut aceptó el compromiso de cuidar a su suegra hasta la muerte, servirle de por vida, acompañarle en los momentos difíciles. Este tipo de compromiso generó más adelante bendición para ella, tal como ya lo hemos visto anteriormente.

 

Todo líder debe tener esta actitud del compromiso integrada a la tarea a realizar. Desde ya Implica, sacrificio, dolor, burlas, desprecio, soledad, llanto, frustraciones, decepciones, hasta traiciones. De ahí que en la antigüedad todos los pactos que se hacían, éstos se hacían con sangre, como símbolo del costo que implicaba el realizarlo. Si no hay compromiso, no hay entrega, ni resultados. Comprometerse es darse a uno mismo por el bien común de otros.

 

A parte del ejemplo de Rut, hay otros ejemplos más que podríamos citar, pero el mayor de todos lo representa Jesucristo, quien murió por cada uno de nosotros. Muchas personas, eluden este aspecto. Son muy religiosas, permanecen en el templo muchas veces, cumplen con sus diezmos, pero a la hora que hay que poner las manos para realizar una tarea, no están. Simplemente son muy buenas personas pero sin compromiso, no están dispuestas a sacrificarse por los demás. Dios nos llama para servirle, pero también demanda de nosotros compromiso con su Reino.

 

Pero también sabemos que sin compromiso no hay bendición. Si queremos que nuestras vidas, nuestras casas, nuestras iglesias sean bendecidas, debemos comprometernos con nuestro Dios. Si no hay bendición es porque no somos personas de pacto, andamos a la deriva, sin rumbo. En pocas palabras, lejos de la voluntad de Dios.

 

c) Gente de testimonio.- Rut no sólo asumió su destino y se comprometió con su suegra Nohemí, sino que dio testimonio de su fidelidad para con Dios y para con su suegra. Es decir, fue fiel a su pacto. Toda su vida fue una vida ejemplar. Todo el pueblo pudo ver en ella una mujer ejemplar. Jamás dudó de lo que había prometido. Fue consecuente con su compromiso de servir a Dios y a su suegra.

 

Todo líder debe ser ejemplo para otros, especialmente en su fidelidad para con Dios y para con su prójimo. Jesús mismo al despedirse de sus discípulos oró a su Padre para que sean uno y den testimonio al mundo del amor de Dios. Hay muchos testimonios de personajes en la Biblia y en la historia de la Iglesia, que dieron sus vidas por ser fieles al pacto hecho con Dios. El mundo ha podido comprobar la verdadera entrega de todas estas personas, hoy consideradas mártires o santos, y han podido conocer del verdadero amor de Dios para con sus vidas y pueblos.

 

No podemos ignorar que hoy en día hay muchas personas, reyes, políticos, científicos y muchas más que se han entregado al Señor por el ejemplo vivo de todos estos santos de Dios, que no dudaron hasta entregar sus vidas por ser fieles a su Señor y al Pacto. Es en estos días en que el Señor nos llama a ser luz y sal del mundo, a que nuestra luz alumbre a otras personas que andan en tinieblas y que por nuestras buenas obras glorifiquen al Padre que está en los cielos (Mt. 5:14-16).

 

Quiera el Señor nos siga hablando a través de su Palabra para comprometernos más con su Reino y ser personas de pacto. Que el mundo conozca del amor de Cristo a través de nuestro compromiso y testimonio. Que nuestro pacto con el Señor sea real y no una mera emoción. Amén.

 

 

Rev. Lic. Jorge Bravo C.

 

 

 

 

        

 


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