DEPARTAMENTO DE COPAN

MUNICIPIO DEL PARAISO

Datos Históricos:

El pueblo de El Paraíso, principio a formarse en 1880 con el nombre del Ocote, en la jurisdicción de Quezailica; la Gobernacíón Política del departamento, en representación del Poder Ejecutivo, dio un acuerdo el 29 de octubre de 1891, en el que se cambio el nombre por El Paraíso y creó el municipio, el cual estaría formado por las aldeas de Tapesco, El Cisne, Santa Cruz, El Rancho, El Chorro y La Novedad, pertenecientes al círculo de Trinidad. En diciembre de ese mismo año se reunieron los vecinos de las aldeas mencionadas para elegir la primera municipalidad y el lo. de enero de 1892 tomaron posesión los miembros electos, en el lugar llamado El Paraíso.

ORIGEN DE SU NOMBRE: Se le dio el nombre de El Paraíso, por estar situado en el Valle de ese nombre.

SITUACION: Está situado en el ángulo que forma el departamento de Copán con la República de Guatemala, al Occidente y su cabecera se encuentra en el valle del mismo nombre y sobre el Río Rosario.

LIMITES: Al Norte, República de Guatemala; al Sur, municipios de Santa Rita y San Jerónimo; al Este, municipios de San Antonio y Florida y al Oeste, municipio Copán Ruinas.

EXTENSION TERRITORIAL: 249.5 Km².
FERIA PATRONAL: El 25 de abril, día de San Marcos
ALDEAS; 20
CASERIOS: 47
POBLACION: 18.496

LA PARED:
RUINAS MAYAS DE EL PARAISO, COPAN

Por: Carlos Rodríguez
Redacción. La Prensa

Esta escalinata está construida con el mismo tipo de piedra utilizada en Copán.

El Paraíso, Copán. Restos de cerámica, piedras de moler, partes de esculturas y un montículo de 12 metros, considerado uno de los más altos de Mesoamérica, son algunos de los descubrimientos hechos por antropólogos hondureños y norteamericanos en este lejano municipio de Copán.

Los investigadores, con la autorización del Instituto de Antropología e Historia de Honduras, trabajan en el Proyecto Arqueológico Regional de El Paraíso, Pared.

Éste comprende el estudio, investigación, restauración y promoción de los sitios denominados El Paraíso y El Cafetal. El primero está ubicado dentro del casco urbano, los montículos se pueden observar en los solares de las viviendas, muchos han sido destruidos total o parcialmente.

Desde hace tres años se iniciaron los trabajos de topografía en ambos sitios. En el 2003 se tomaron muestras superficiales de El Paraíso y para este año las excavaciones avanzan un poco más, sin apuro. La concienciación entre los pobladores crece y han abierto las puertas a los arqueólogos quienes llegaron con sus herramientas para desentrañar los secretos guardados en el valle de El Paraíso.

EL PARAÍSO

Los estudiosos pretenden comprobar la tesis de que éste es un asentamiento correspondiente al período clásico tardío Maya. La parte céntrica del sitio se compone de unos 25 túmulos. “Uno de los mayores desafíos es el avance del pueblo. Los dueños de los predios nos han brindado su colaboración, pero las construcciones han perjudicado.

El reto es cómo lograr su conservación. El Cafetal está en mejor estado porque permanece retirado del caso urbano”, manifestó la arqueóloga del Kenyon College, Ellen Bell.

Los restos de cerámica encontrados son similares a los de Copán. “Para mi tesis puedo notar que son del mismo tipo, lo cual implica el intercambio de cerámica. Hay evidencia de vasijas que se fabricaron en Copán y que fueron enviadas a este lugar”, expresó Bell.

El arqueólogo Marcello Canuto, de la Universidad de Yale, explica que las casas o residencias excavadas en el lugar, “tienen un cuarto central y varios laterales como en Copán, sólo que no lo hemos expuesto totalmente, pero este complejo es muy parecido al de la época clásica tardía entre 600 a 900 años D.C.”.

HIPÓTESIS

Geográficamente, El Paraíso se ubica en una posición estratégica en cuanto a comunicación e intercambio comercial. “Hasta ahora no poseemos evidencias de conexiones políticas en forma de jeroglíficos. Hay un sitio en los escritos mayas que aún es desconocido, lo mencionan los textos de Quiriguá y Copán. No se sabe dónde está este lugar, posiblemente es uno de estos dos lugares, El Paraíso o El Cafetal”, según Canuto.

Ellen Bell menciona otra de las pretensiones: “Queremos entender el patrón político, cómo vivía la gente, la economía, el rol que tenía este lugar en el intercambio comercial y la identidad étnica porque era una frontera sólida, pero con mezcla en cuanto a la raza, habitaban mayas chortís procedentes de Copán y lencas”.

Otro de los dilemas que los arqueólogos pretenden resolver es la diferencia entre El Paraíso y El Cafetal a pesar de su cercanía geográfica. “Los mapas demuestran que ambas obedecen a patrones arquitectónicos diferentes. Primero se debe hacer una comparación entre los dos sitios y después establecer una relación entre El Puente, Quiriguá y Copán, quizás podamos ver con qué sitio estaba más vinculado”, dijo Canuto.

OBJETOS ENCONTRADOS

Entre los elementos encontrados en las primeras excavaciones están trozos de cerámica, obsidiana, concha, piedras de moler, pedernal y fragmentos de escultura. Canuto aclaró que “no estamos buscando materiales con determinada forma para sacarlos, si los encontramos se registran, pero nuestro trabajo primordial es entender las etapas de construcción y poseer elementos que nos informen sobre el tipo de personas y vida de quienes habitaron este lugar”.

En el 2003 encontraron una pieza de cerámica con un glifo, escritura simbólica, conocido como “ajaw”, lo cual significa gobernante. “Posiblemente hubo alguien con este rango que vivió en el lugar”.

Las bancas, el material ceremonial encontrado, más las estructuras, que no son sólo residenciales, sino administrativas y templos, claramente lo presentan como un centro donde residía cierto gobernante, quizá relacionado a las familias elites de Copán, explica.

“Éste se extendía desde Quiriguá y tal vez hasta El Puente, después de cierto período Quiriguá, se reveló. Entonces teníamos un reinado de Quiriguá hacia el norte y un reinado de Copán aquí. El Paraíso está justo en la zona limítrofe de los dos reinados. Sabemos de una guerra entre el rey de Copán y el de Quiriguá, tal vez la lucha se relaciona con este lugar”, explicó Canuto.

EL CAFETAL

Sobre este sitio sólo se han realizado estudios topográficos y la plaza central comprende dos manzanas. Su estructura se asemeja a la utilizada en Copán y cuenta con un montículo de aproximadamente 12 metros de alto el cual aún permanece cubierto por la vegetación. El próximo año los investigadores planean iniciar trabajos arqueológicos.

INTERÉS DE LA POBLACIÓN

Los arqueólogos también ofrecen talleres y mantienen comunicación abierta con la población. “Sentimos la responsabilidad de informar a la gente de lo que estamos haciendo porque trabajamos en sus solares, si investigáramos fuera del pueblo nadie se interesaría. Recibimos un promedio de 30 personas cada día, entonces aprovechamos para explicarles la importancia de cuidar y preservar estos vestigios que son parte de su patrimonio cultural”, manifestó Bell.

También los alumnos de las instituciones educativas del lugar visitan el sitio donde reciben información sobre el significado de estos vestigios.

TRABAJOS A CORTO PLAZO

Uno de los esfuerzos de los investigadores es consolidar las estructuras de los sitios excavados. “Todos los años tratamos de dejarlas en un mejor estado. Algunos de los montículos han sido saqueados y uno de los más grandes sufrió daños por medio de un tractor.

En este lugar sucedió lo mismo que en Copán, sobre una construcción edificaban otra. Investigamos si existen estructuras anteriores que estén mejor preservadas. Este elemento es otra evidencia que cumple con el patrón maya”, dijo Bell.

Además se construye un muro de protección, labor organizada por Santiago Morales, representante del Museo de Antropología e Historia. La quebrada que corre en la ladera se ha comido parte del lugar, aunque en menor escala, es el mismo efecto del corte en Copán. La pared que construyen servirá para conservar en buen estado los vestigios.

A largo plazo la idea es poner a disposición un parque turístico vinculado con Copán, pero es difícil si no se toma el compromiso de consolidar las estructuras como se hizo allá o en Los Naranjos.

Ese tipo de inversión falta en estos dos lugares, nosotros no lo podemos hacer porque es patrimonio cultural, una cuestión interna del país. Anhelamos que se convierta en un parque, apoyaremos con nuestras posibilidades su realización, agregó Canuto.

PERFIL DEL MUNICIPIO DE EL PARAÍSO, COPÁN

Inició con dos aldeas, El Cocote y El Rosario. El 6 de junio de 1888 se gestionó para convertirlo en municipio. La primera partida de nacimiento que posee el pueblo data de 1893. Su población en el casco urbano es de cuatro mil 300 habitantes y el número de viviendas asciende a 934 mil.

Está ubicado a dos mil pies sobre el nivel del mar. Su extensión es de 249.5 kms_ y está formado por 37 aldeas y 10 caseríos. Limita al norte con la República de Guatemala y el municipio de Florida, al sur con los municipios de Santa Rita y Copán, al este con San Antonio y al oeste con Copán Ruinas y Guatemala.

La distancia de El Paraíso a La Entrada de Copán es de 33 kms a través de una carretera de tierra. Su economía se fundamenta en la producción cafetalera, la ganadería y el intercambio comercial con Guatemala. Se encuentra a inmediaciones del Parque Nacional Cerro Azul.

Las necesidades educativas de la población las cubre el jardín de niños Modesto de Jesús Posadas, la escuela Ramón Rosa y el Colegio Paraíso Occidental. Tiene un centro de salud, servicio telefónico y una sala de computación propiedad de la alcaldía municipal. La magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Marlina Dubón Villeda, es originaria de este municipio.

PROTAGONISTAS

Marcello Canuto

Hace 20 años realiza estudios arqueológicos. Trabajó en México, Guatemala, Bolivia, India, países de Europa y Africa. Es profesor de antropología en la Universidad de Yale, Estados Unidos. Tiene un doctorado en antropología por la Universidad de Pensilvania. En Honduras ha trabajado desde 1995, en Copán. Codirector del Proyecto Arqueológico Regional El Paraíso, Parep.

Ellen Bell

Trabaja en Honduras desde el año 1990, es pasante del doctorado de antropología en la Universidad de Pensilvania. Trabaja como maestra de antropología en Kenyon College en Ohio. Trabajó ocho años en Copán Ruinas y participó en la edición del libro Understanding early classic Copán junto con Marcello Canuto. También colabora en la revista Yaxkin.

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