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                  Mario Héctor Ponce


Que tal con este tipo de programación para los números de eL BERRiNcHe, ahora se juntan dos y se debe hacer todo corriendo... lo cual es una locura... ¿locura?... mhhh, vaya, ahora me llegan a mi cerebrito dos frases; la primera es recordada por Albert Camus en uno de sus libros y alude a Lacroix (que la mera neta no sé quien diablos es y ni me interesa), que dice más o menos que "sólo los locos y los impotentes piensan en lo imposible. Hay que ser audaces..." y la otra frase es de Frederick Nietzsche que señala que "el camino de los locos es seguido por los sabios". Ambas frases tienen un sentido importante... sobre todo la segunda... Nietzsche estaba loco y debía justificar su estatus mental, pero ¿a dónde me lleva esto?... la verdad que no sé. Resulta que vemos que la locura quizá sea el cruzamiento de la línea que la mayoría de la gente estima normal, es decir que si los que detentan el poder logran establecer determinadas normas y la masa poblacional las acepta, estas serán las válidas, igual sucede con los valores. Si pensamos que la locura es un estado mental diferente al de nosotros todos estarán locos, y nosotros para los demás igual de locos estaremos. ¿Quién está en posibilidades de decir que alguien está loco? ... Quizá si se estudia el funcionamiento cerebral, nótese que no sé nada de anatomía ni mucho menos de psicología y psiquiatría, pero la alteración normal del funcionamiento del cerebro es el que nos dirá quien está orate, pero de lo dicho a que con las manos en la cintura digamos está loco así como así, es la estupidez más grande que se puede hacer.

He de considerar que la locura nos lleva a profundos lugares donde la mente humana trabaja ideando formas de seguir avanzando o, retroceder ante el horror que puede depararnos la oscura realidad. William Blake también estuvo en un hospital para enfermos mentales y decía que el camino de los excesos conduce al conocimiento, ¿quién puede negar que se debe llegar hasta el fondo para saber si realmente estamos ante el límite mismo? El límite es el que nosotros queremos que sea, no el que nos impongan. El límite no existe, lo que existe es nuestro temor a lo que hay más allá de lo que ven los ojos de los demás. Esa es la locura a que nos enfrentamos diariamente. Hace poco en una platica de termino de comida hablábamos sobre los góticos y su forma de vestir, incluso de limarse los incisivos para verse mas colmilludos, me decían que estaban locos, creo más bien que son excéntricos. La diferencia entre locura clínica y la de actitudes estriba en que una es la disfunción mental. La otra es una forma de ver las cosas más allá de lo que los demás creen es el límite, pero eso ya lo dije líneas arriba, así que no lo repetiré, lo reitero. ¿Quién no ha sido el loco que sueña con esa mujer bella que no existe; o si existe, nunca estará cerca de nosotros? O esa mujer que piensa en un Adonis y que jamás tendrá. Esos cuentos del príncipe valiente no son la locura ante el sueño de la princesa (¿acaso ese sueño no es el obstáculo para ser lo que se quiere?, ¿no es el príncipe el medio para realizar sus metas? ¿Quién carajos no está loco? Esa locura que nace en nuestro estomago y a voluntad vamos transformando en idea, en hijo nuestro para dar paso a nuestra defensa de valores, consolidación de creencias, o simplemente expresión de lo que somos ante esa multitud que se deja arrebatar por un papanatas (hoy no he escrito de Fox, ¿eh?) es lo que nos hace diferentes, es lo que nos hace locos, déjenme seguir siendo ese loco que ve lo que otros sólo quieren esconder o simplemente pasar por alto, déjenme ser ese loco que ama a la mujer con quien vive y a sus hijos ausentes por quincenas enteras y que añora verlos cerca de él, dejen que el mundo se cierna sobre mi cabeza y transformarlo a mi gusto... aunque sea en 100 líneas o 60 minutos al aire.

Para mayor información divagaciones@yahoo.com.mx o en su programa preferido de Divagaciones, los sábados en el 1370 a las 22 horas, cuando los vampiros empiezan a estirar sus alas para absorber el conocimiento de los demás y seguir viviendo en la oscura locura.


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