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ORGANIGRAMA GENERAL DE LA ALQUIMIA

FULCANELLI,LA PIEDRA FILOSOFAL, GÉNESIS Y VÍAS (primera parte)

(José Antonio Puche Riart)

 

INTRODUCCIÓN

El objeto de la realización de este trabajo es la documentación de las investigaciones relativas a la Piedra Filosofal, de acuerdo con las exposiciones del alquimista francés Fulcanelli. La difusión de este escrito por cualquier medio de comunicación, red de usuarios de informática, impresión o fotocopia, cinta grabada, u otro sistema de trasvase de datos o de información, queda absolutamente prohibido por cualquier persona o entidad, sin expreso permiso del autor de este estudio.

Los libros de Alquimia han sido, y siguen siendo a causa de su carácter hermético, la causa eficiente y genuina del grosero menosprecio de esta antigua Ciencia. Los textos escritos por los grandes Maestros están reservados a los iniciados, para comprenderlos bien es necesario tener las CLAVES secretas, a saber, las sustancias que se emplean en la elaboración de la Piedra Filosofal, y las nueve operaciones consecutivas que permiten obtenerla con todas sus características, y que vienen a constituir la llamada Escalera de los Sabios. En lo que se debe trabajar primero es en descubrir esas claves, es decir, en conocer la doctrina, la teoría de la posibilidad, los principios materiales que deben emplearse para la realización de los trabajos y las formas de operar, en lugar de emplear tontamente el dinero y los bienes en trabajos de dudosa utilidad. Los alquimistas de todos los tiempos pregonan que la Ciencia de la Alquimia se puede adquirir, aunque con grandísimas dificultades en los libros, alguno de los grandes Maestros así lo ha conseguido, normalmente no es posible adquirirla mas que por REVELACIÓN divina, o porque un buen y fiel Maestro tenga la bondad de enseñarla, pero como hay muy pocos a quienes Dios ha hecho el don de esa Gracia, hay muy pocos que la puedan enseñar, por lo general se alcanza por voluntad divina.

Por otra parte, los filósofos (alquimistas que conocen la Piedra Filosofal) se negaron siempre a enseñar con claridad las verdades que habían recibido de la Antigüedad, pues consideraban que solo debían de revelarse a las gentes de bien, con el fin de evitar el reproche, que no hubiera dejado de dirigírseles de pervertir a los pueblos, pues ellos habían observado ya en los tiempos en que vivían que la mayor parte de los descubrimientos, orientados al acrecentamiento del bienestar humano, se desvían rápidamente de su meta y se aplican de modo especial a la destrucción. En la actualidad sigue vigente esta característica del ser humano, de criminales intenciones, y es de sobras conocido el papel preponderante de las Ciencias en las conflagraciones modernas y sus aplicaciones armamentísticas, que no precisan mayor aclaración. No se puede invocar por parte del hombre la justicia divina sin verse necesariamente condenado por ella, y en tanto el hombre no cambie, difícilmente será claramente explicada la Alquimia por los filósofos modernos, al igual que ocurrió en el pasado.

Fulcanelli explica en sus libros, avalados por su propia experiencia, que la Alquimia es una Ciencia tan positiva, tan exacta y tan real como la óptica, la mecánica, o la geometría, y sus resultados tan tangibles como los de la Química. Deberíamos estudiarla con el entusiasmo y la fe intima convenientes, pero evitar sus desviaciones, sometiéndolas a la lógica, al razonamiento y a la experiencia. En su opinión, que compartimos, la Alquimia requiere una depuración, hay que librarla de las máculas con las que hasta sus partidarios la han ensuciado, después será mas sana y robusta, sin perder ni un ápice de su encanto y de su misteriosa atracción.

Con el estudio de los textos, y el trato con personas entendidas en esta disciplina, a lo largo del tiempo hemos aprehendido muchas de las claves necesarias para poder interpretar correctamente a los Maestros antiguos y modernos. La PIEDRA FILOSOFAL es la piedra de toque con la que se han tropezado nuestros químicos, y si los investigadores que nos precedieron hubiesen comprendido el lenguaje de los alquimistas, las prácticas de HERMES les serían conocidas, y la PIEDRA FILOSOFAL habría cesado hace mucho tiempo de ser considerada como quimérica.

Para alcanzar el conocimiento mínimo necesario, y llevar a cabo la puesta en práctica de la GRAN OBRA alquímica dice Fulcanelli que hace falta aplicar una voluntad obstinada de la que son incapaces los mediocres: Resulta muy difícil cambiar los diplomas, los títulos académicos, los sellos y los pergaminos por el humilde manto del Filósofo; las dificultades de descifrar esta otra Ciencia en los bancos de otra escuela, en la que hay que volver a apurar ese cáliz de brebaje amargo, humildemente confesar nuestros errores y tener el coraje de olvidarlo todo, así como centrar nuestra atención en aquellos puntos mas importantes. Por otra arte la Alquimia exige del operador que acompase su ritmo de vida, su comportamiento y sus mas íntimas emociones al ritmo de las investigaciones emprendidas, si no quiere verse abocado al mas estrepitoso de los fracasos, es de sobras conocida la influencia mutua entre la Piedra Filosofal y el alquimista que con ella trabaja, al contrario que en la Química, uno de cuyos postulados indica que las reacciones químicas son independientes del operador. No obstante hemos de señalar que esta influencia no se aprecia en las primeras fases de la elaboración de la Piedra, en la que cualquier profano que conozca el procedimiento puede llegar a conseguir los mismos resultados que un experto alquimista, pero que son muy notables en las obras avanzadas, como las de las quintaesencias, u otras obras superiores.

Para terminar este preámbulo me remito de nuevo a Fulcanelli, recordando de nuevo que nada hay en el mundo mas útil que la Sal de Sapiencia (en este caso se refieren al fuego secreto) y el Sol, a saber, las materias empleadas por los alquimistas en la elaboración de la Piedra Filosofal, (en su denominación alquímica), y que serán objeto de estudio en este artículo.

ASPECTOS FILOSÓFICOS RELATIVOS A LOS ESPÍRITUS METÁLICOS

En Alquimia, todos los procedimientos están basados en la DISOLUCIÓN, tanto en la vía seca como en la húmeda. Solo a través de la disolución se consigue hacer efectivo el principio general de la Alquimia "Los cuerpos no tienen acción sobre los cuerpos, solo los espíritus son activos y penetrantes".

Los espíritus son los agentes naturales que provocan las transformaciones en el seno de la materia. Son los únicos capaces de vencer la estrecha cohesión que liga entre sí los denominados azufre y el mercurio metálicos, de ahí la importancia que adquieren en el trabajo práctico del laboratorio del alquimista. En la Espagiria y la antigua Alquimia se considera que los metales están compuestos por sal, azufre y mercurio, que según las teorías de los espagiristas, no coinciden con los conocidos por la química, al tener cada metal los suyos propios y específicos que lo componen.

Tan solo los denominados espíritus metálicos tienen el privilegio de alterar, modificar y desnaturalizar los cuerpos metálicos. Los alquimistas entienden que los espíritus son influencias reales, aunque físicamente casi inmateriales como imponderables, por ejemplo, la radiación lunar (luz polarizada), la radiación solar, el fuego, etc. Lo que determina la aplicación de los espíritus es la afinidad que muestran los cuerpos entre sí, así como la que estos muestran por determinado espíritu.

Los espíritus metálicos, en particular, son demasiado volátiles y en extremo sutiles, por lo que tienen necesidad de un envoltorio que sea capaz de retenerlos, su materia debe de ser extremadamente pura (para permitir al espíritu metálico residir en ella), de ahí la necesidad de las purificaciones previas y muy "fija" (para impedir su volatilización), por otro lado se le debe exigir a esta materia la máxima fusibilidad (para favorecer el "ingreso"), y también debe ser absolutamente resistente a los agentes reductores. Dicha materia no se puede buscar tan solo en la categoría de los metales, se debe tomar el espíritu metálico (soporte químico de la Piedra Filosofal) en la raíz metálica (entiéndase el metal, del que mas adelante hablaremos) que lo contiene.

El objetivo de los trabajos que realiza el alquimista es la condensación, la aglomeración de ese espíritu en un envoltorio coherente, tenaz y refractario, capaz de arroparlo, de impregnar todas sus partes y de asegurarle una protección eficaz. Esta alma o fuego reunido, concentrado y coagulado en la más pura, más resistente y más perfecta materia terrestre es la llamada PIEDRA FILOSOFAL. Toda empresa que no tenga por guía a este espíritu y a esta materia mineral por base no podrá llevar a ninguna parte en lo que se refiere a la Alquimia.

En cuanto a los ESPÍRITUS VEGETALES, que tan ampliamente estudia la Espagiria, prácticamente no tienen aplicación en la Gran Obra, y son también muy volátiles, su empleo en la Alquimia se restringe a ciertos trabajos realizados por Ramón Lull, y en la disolución de la Medicina Universal en espíritu de vino (alcohol), o en aceite de oliva virgen (extraído en frío), para algunas de sus aplicaciones.

En los puntos posteriores hablaremos de las materias y técnicas empleadas por los alquimistas, explicadas en su propio lenguaje, comentando aquellos puntos de dicho léxico que consideremos precisen la traducción a nuestro lenguaje actual, situándolos entre paréntesis intercalados en las frases.

EL FUEGO SECRETO

El mineral que contiene el fuego secreto es aquel en el que se fundamenta el Arte de la Alquimia, los alquimistas lo conocen también la Salamandra (por ser el impulsor de las metamorfosis del compuesto filosofal), es la única materia con la que debemos de trabajar al principio. Contiene la mas pura semilla (de la Piedra Filosofal) y la sustancias mas próximas a la Gran Obra que existen entre los metales y los minerales.

La Piedra filosofal es de origen mineral y metálico, y por lo tanto no hay mas que buscarla en la raíz mineral y metálica, (el mineral del que tratamos y por otra parte el metal base) que fue reservada por el Creador y prometida a la generación sola de los metales. La Naturaleza actúa solamente en la especie que le es propia, no se desarrolla ni se perfecciona sino en ella y por ella, sin que ninguna cosa heterogénea venga a estorbar su marcha, o a contrariar su poder generador.

El mineral que contiene el fuego secreto es la base de la Alquimia, porque de él se extraen todos los elementos que el alquimista necesita, y por él se efectúa la Obra entera:

El triple empleo del Fuego Secreto

El empleo del fuego secreto es triple, es el EJE del arte de la Alquimia, provoca todas las metamorfosis (cambios físicos y químicos) en el seno del compuesto vía disolución (por fusión en la vía seca , o por disolución en el espíritu en la vía húmeda). Se emplea:

Lo que dicen los alquimistas acerca del fuego secreto

Basilio Valentín, Senior Zadhit, Mynsicht, y otros filósofos denominan tierra romana y Vitriolo romano a la sustancia terrestre que proporciona nuestro disolvente. Lo describen como una "sal" de olor fuerte y desagradable, que cuando se machacaba se volvía negra, adquiría una consistencia esponjosa y un aspecto graso.

En el Testamento de Basilio Valentín se señalan las excelentes propiedades y virtudes del Vitriolo, pero no se reconocerá la veracidad de sus palabras si no se sabe de que mineral se está hablando: "El Vitriolo es preferible a los otros minerales, y debe de concedérsele el primer lugar después de los metales. Pues aunque todos los metales y minerales estén dotados de grandes virtudes, este, el Vitriolo, es el único suficiente para obtener de él y hacer la bendita piedra, lo que ningún otro en el mundo podría conseguir por si solo y a imitación suya".

El Vitriolo filosófico tiene propiedades "magnéticas" y de "atracción" del azufre, (capacidad de extracción del llamado azufre metálico, pero no es atraído por el campo magnético), calidad de fusible y fácil licuefacción.

El Vitriolo filosófico es el objeto inicial y primer ser de la Piedra Filosofal. Al fuego se funde en su propia agua de cristalización, como ocurre con los demás vitriolos, y adquiere el aspecto del aceite o del mercurio, tiene un aspecto vítreo, una coloración verdosa y una fluidez grasienta al fuego.

Saturno, por lo demás, entra fácilmente en solución y se coagula del mismo modo, se presta de buen grado a dejarse extraer su mercurio, que es tan puro como el del Oro.

La mayúscula M sirve para identificar este mineral que denominamos nuestra Magnesia, del que por otra parte es su inicial.

Preparación canónica del fuego secreto

Entendemos como preparación canónica de una materia aquellos trabajos físicos y químicos previos de laboratorio para conseguir que resulte adecuada para su empleo en los diferentes trabajos de la Gran Obra. El objeto de estos trabajos es alcanzar el grado de pureza suficiente de la correspondiente materia, para su posterior utilización sin los problemas que originaría la contaminación del mineral o sustancia en la elaboración de la Piedra Filosofal, tal como lo proporciona la Naturaleza. Se emplea el mas que conocido procedimiento químico de las recristalizaciones sucesivas para obtenerlo en las condiciones requeridas.

La preparación canónica del fuego secreto consiste en disolver el mineral, tal como sale de la mina, en agua hirviente, dejarlo decantar y separarle las heces, a razón de 1 kilogramo de mineral por cada 4 litros de agua. Se recristaliza y se retiran los cristales. Se reitera el proceso hasta que no se produzcan mas heces en la disolución y posterior recristalización en las aguas madre. Una vez completadas las recristalizaciones se procede a su secado al Sol hasta el color de las cenizas, un exceso de insolación lo inhabilita para su empleo en la Obra, lo que es notorio al variar la coloración notablemente a tonos oscuros, cuando esto sucede se realiza una posterior recristalización y secado.

Se emplea molido finamente, y se almacena en recipientes de cristal, al abrigo de la luz y de la humedad, ya listo para su utilización. Su empleo debe realizarse a los pocos meses pues pierde actividad quimica, en caso de que se pase de tiempo, siempre es posible recuperarlo recristalizándolo de nuevo.

EL SOL (ORO HERMÉTICO)

El oro hermético es el astro dispensador de la luz, es el vehículo de elección del espíritu de nuestra Corona Radiada, la LUZ mineral, su función es servir de intermediario entre el cielo y la tierra.

La Vara de Hermes (otra denominación del Sol, u oro Hermético), es en verdad el Cetro de nuestro Arte, vil abyecto y despreciable, es mas buscado por el filósofo que el oro natural (oro metálico), y es un precioso don que ha hecho Dios a los hombres. Aarón golpeó la roca de Horeb con esta vara, haciendo brotar el agua que esconde en su seno (alusión a la primera operación de la Gran Obra).

El Sol es la sustancia que provoca todas las reacciones (agente), en el seno del fuego secreto (paciente), rompiendo su equilibrio químico, y haciendo que este actúe como motor de todas las reacciones en el seno del compuesto. Sin el Sol no resultaría posible la Alquimia, pues este actúa siempre conjuntamente con el fuego secreto, como se ha señalado en los párrafos previos al hablar de éste.

Lo que los alquimistas dicen del Sol u Oro hermético

Los únicos alquimistas que Fulcanelli conoce que han declarado explícitamente el epíteto verbal del Sol, u oro hermético han sido Quercetano y Nicolas de Valois. Al igual que ocurre con el mineral del Fuego Secreto, muchos alquimistas lo nombran e incluso lo clasifican entre las materias inútiles para los trabajos de la Alquimia.

Se le puede encontrar en los tres Reinos de la Naturaleza (mineral, animal y vegetal), pero se puede obtener directamente en uno de ellos. Ejemplos de sustancias que se encuentran en los tres Reinos de la Naturaleza son el agua, algunas sales, el carbono, etc.

En Espagiria está representado por un círculo coronado por una cruz, símbolo del globo terrestre, y signatura de nuestro pequeño mundo, es una sustancia común que está a nuestro alcance, su materia nos resulta familiar y es la llave que proporciona el agua misteriosa, buscada en vano en otra parte, el húmedo radical, o mercurio.

Los antiguos lo representaban mediante la letra H, que designa el espíritu universal, alma universal de las cosas, el principio activo y todopoderoso que se reconoce en la Naturaleza en perpetuo movimiento. Es nuestro Sol, astro dispensador de la luz (Elios, Hl u w s ). Es la indicación del primer peldaño de la escalera de los sabios, del conocimiento adquirido del AGENTE hermético, promotor misterioso de las transformaciones en el reino mineral. Su función es la de servir de intermediario entre el cielo y la tierra (une lo fijo con lo volátil).

La letra G, séptima letra del alfabeto es la inicial del nombre vulgar del TEMA DE LOS SABIOS, sustancia extraída de la mina, que no es propiamente mineral y menos aún metálica, como enseña Filaleteo en el Introitus (al no ser ni propiamente mineral, ni metálica, parece lógico buscar este TEMA entre las diferentes sales que nos proporciona la Naturaleza).

Preparación canónica del Sol

Se emplea el procedimiento de las recristalizaciones sucesivas para obtenerlo en el grado de pureza requerido, como hemos realizado con el fuego secreto.

Se introduce en un horno bien molido y se calcina, tal como nos lo entrega nuestra madre naturaleza, a continuación se disuelve y recristaliza en agua, y se vuelven a calcinar los cristales. Esta operación se realiza varias veces al objeto de aumentar en lo posible su causticidad y eliminar por completo la humedad residual, que inhibiría en gran parte su actividad química sobre el fuego secreto, con el que actúa conjuntamente. Fulcanelli aclara que debe ser muchas veces lavado y recristalizado, obteniéndose en forma de una sal blanca, pura y brillante.

Se conserva en frascos herméticos, generalmente de cristal, finamente molido, cerrados herméticamente para impedir el paso del aire y de la humedad hasta su posterior empleo en la Gran Obra.

LA MATERIA VIRGEN O DRAGÓN ESCAMOSO

La operativa de Fulcanelli se basa completamente en el conocimiento de esta materia, de la que a lo largo de la operativa separaremos su ganga arsenical. La descripción que se nos da es muy esclarecedora de sus características. Los alquimistas la denominan Dragón (por su repulsivo aspecto, su olor infecto, y su coloración:

Este cuerpo, con que debemos trabajar al principio, primitivo y volátil, está representado como un dragón negro y recubierto de escamas, es la serpiente venenosa hija de Saturno y la mas querida de sus criaturas. En contra de la opinión general, que pretende que jamás ha sido designado, muchas obras lo nombran, e incluso lo clasifican entre los cuerpos impropios para la Obra. Este mineral, toma el aspecto de una masa sólida, negruzca, densa, friable, quebradiza, cuya escasa utilidad lo convierte en vil, abyecto y despreciable a los ojos de los hombres.

Hay que dirigirse a la piedra bruta y vil, sin repugnancia por su aspecto miserable, su olor infecto, su coloración negruzca, y sus sórdidos jirones. Precisamente son estos caracteres poco seductores los que permiten reconocerla.

El diablo es el jeroglífico de la primera sustancia mercurial, su aspecto negruzco, cubierto de láminas escamosas a menudo revestidos de puntos rojos, o de envoltura amarilla, friable y deslucida, de olor fuerte y nauseabundo, mancha los dedos cuando se toca, y parece reunir todo cuanto puede desagradar, es la única materia dispensadora del "agua celeste", primer mercurio y gran Alkaest.

Es el caos de los sabios, en el cual los cuatro elementos encerrados, pero confusos y desordenados, es nuestro Anciano y el Padre de los metales. Aún se le llama Dragón Negro cubierto de escamas, serpiente venenosa, hija de Saturno y la mas amada de sus criaturas. Esta sustancia primaria ha visto interrumpida su evolución por la interposición y penetración de un azufre infecto y combustible que empasta el Mercurio puro, lo retiene y lo coagula. Y aunque sea enteramente volátil, este mercurio primitivo, corporeizado bajo la acción secativa del azufre arsenical, toma el aspecto de una masa sólida, negra, densa, friable, cuya escasa utilidad la convierte en vil, abyecta y despreciable a los ojos de los hombres. En este tema, pariente pobre de la familia de los metales, el artista esclarecido encuentra , sin embargo, todo cuanto necesita para comenzar y perfeccionar su gran Obra, pues interviene, según los autores, al principio, en medio y al final de la Obra.

Preparación canónica del Dragón

Como desconozco en la actualidad cual es su exacta preparación canónica, no se explica en este trabajo.

NOTAS

Las llamadas preparaciones canónicas permiten que las materias primas se puedan llevar al grado de pureza requerido, generalmente empleamos el procedmiento de recristalización. Si no se realizan estas operaciones, es fácil comprobar que las producciones pueden a llegar a ser muy inferiores debido a la contaminación química y a las impurezas, que las hacen inapropiadas para su empleo. Este punto ha sido tocado mas de cerca por los químicos que por los alquimistas, salvo algunos entre ellos, que lo señalan.

Es necesario saber que la introducción de sustancias ajenas a la Obra, puede afectar en gran modo la calidad de la Piedra Filosofal, y a la de la Medicina obtenida al final de la misma, así como a la potencia transmutativa de la Piedra, al modificar la estructura cristalina del compuesto filosofal.

Por otra parte el comportamiento del compuesto filosofal es muy diferente, por contaminación química, a los ojos del observador, si no se emplea el material canónicamente preparado, por lo que las purificaciones del material evitan unos inconvenientes muy importantes a la hora de llevar a la práctica la realización de una Obra.

LA PRIMERA CONJUNCIÓN, EL MERCURIO DE LOS FILÓSOFOS

Es el primer producto que debe obtener el alquimista a partir de las materias, canónicamente preparadas (lo que ha sido objeto puntos anteriores), de las que se extrae en el crisol.

El autor del Triunfo Hermético (Limojon de Saint Didier, suyo anagrama es DIVENS SICUT ARDENS), explica que "Nuestra piedra nace de la destrucción de dos cuerpos". Fulcanelli añade que uno es metálico y el otro mineral, crecen ambos en la misma tierra. La oposición tiránica de su comportamiento contrario les impide conformarse el uno con el otro, salvo cuando la voluntad del artista les obliga a ello, sometiendo a la acción violenta del fuego a cada uno de ambos antagonistas. Tras un largo y duro combate (reacción química), de su descomposición se engendra un tercer cuerpo, heredero de la energía vital y de las cualidades mezcladas de sus progenitores difuntos. Tal es el origen de nuestra PIEDRA, provista desde su nacimiento de la doble disposición metálica, que es seca e ígnea, y de la doble virtud mineral, fría y húmeda.

La reacción mutua de las dos materias, una activa y la otra pasiva, suministra al final del combate filosófico la primera sustancia de la Obra. Nicolás Flamel y Basilio Valentín han dado a estos elementos el epíteto de dragones, el dragón celeste, que representan alado, caracteriza el principio volátil, mientras que el dragón terrestre, áptero, designa el cuerpo fijo (el metal).

Generalmente los filósofos, al hablar del dragón, se refieren sólo al cuerpo volátil. Recomiendan darle muerte atravesándolo de un lanzazo. El AGENTE está velado tras los nombres de Marte, Marthe, Marcelo, Miguel, Jorge, etc. (aludiendo directamente al hierro, cuya denominación en la antigua espagírica es MARTE). Este Caballero abre una ancha herida en el costado de la serpiente mítica, de la que sale una sangre espesa, negra y viscosa.

Entre los cuerpos metálicos, el que encierra mayor proporción de "fuego", o de "luz latente" es el hierro. Este fuego activo es lo que importa comunicar al sujeto pasivo, al que los sabios llaman León Verde, solo él tiene poder para modificar su complexión fría y estéril, volviéndola prolífica y ardiente. Si el lector ha comprendido, sabrá cuales son los materiales cuya reciproca destrucción abre la puerta de la Primera Obra.

La combinación de ambas materias iniciales, una volátil y una fija da un tercer cuerpo mezclado, que marca el estado de la Piedra de los filósofos, mitad águila, mitad León, símbolo que se corresponde con el Cisto de Baco, y el Pez de la iconografía cristiana. Los dos materiales juntos, retenidos por el Oro de los Sabios, deben emplearse en la proporción requerida. Acerca de lo cual Fulcanelli expone:

Si deseáis poseer el GRIFO (nuestro primer mercurio), tomad dos partes de tierra virgen, nuestro dragón escamoso, y una del agente ígneo, el cual es ese valiente Caballero armado con la lanza y el escudo. ARES (el hierro), mas vigoroso que ARIES, debe de estar en menor cantidad. Pulverizad y añadid la quinceava parte del total de esa SAL blanca, muchas veces lavada y recristalizada, que necesariamente debéis de conocer (el Oro de los Sabios, canónicamente preparado).

Mezclad íntimamente, y tomando ejemplo de la dolorosa Pasión de Nuestro Señor, crucificad (pasada por el crisol) con tres puntas de hierro, para que el cuerpo muera y pueda resucitar otra vez. La lucha de nuestro Caballero con nuestro dragón no cesa sino con la muerte de ambos campeones. Estas tres PUNTAS DE HIERRO, son las que cambian la naturaleza íntima de nuestra MAGNESIA, que se separa, ordena y purifica los elementos del caos mineral (la materia prima preparada, el fuego secreto). Es el instrumento con el que se da muerte al Dragón y con el que se le resucita de nuevo. Hecho esto (una vez enfriado el crisol), apartad del cadáver (debido a su coloración oscura) los sedimentos mas groseros, machacad y triturad sus huesos, y amasad el total en el fuego con una varilla de acero,. Echad en esta mezcla la mitad de la segunda sal, extraída del rocío que en el mes de mayo fertiliza la tierra (nuestro primer producto), y obtendréis un cuerpo mas claro que el precedente.

Nuestro Dragón libra en primer lugar una oleada oscura, maloliente y venenosa, cuya humareda, espesa y volátil es tóxica en extremo La materia sometida largo tiempo a la acción de la llama cede sus partes impuras y combustibles. El fuego, por su acción reiterada y frecuente sobre el agua (primer mercurio alquímico) obliga a esta a defender sus cualidades específicas, abandonando sus superfluidades. El agua se repliega y se contrae para resistir la tiránica influencia de VULCANO. Se nutre del fuego, que le agrega las moléculas puras y homogéneas, y al fin se coagula en una masa corporal densa y ardiente, hasta el punto en que la llama no puede exaltarla más. El cuervo, así decapitado, expirará y perderá sus plumas.

Esta segunda solución del cuerpo coagulado tiene por objeto aumentarlo y fortificarlo, alimentándolo con la leche mercurial a la que debe el ser, la vida y el poder vegetativo. Se convierte por segunda vez en volátil, para tomar, al contacto con el fuego la consistencia seca y dura que había adquirido precedentemente. Llegado a este punto, una tercera solución, semejante a las dos primeras, nos conducirá, siempre por el camino del Régimen y la vía lineal del fuego al astro segundo, emblema de la materia perfecta y coagulada, que bastará cocer, continuando con los grados requeridos, siguiendo aquella vía lineal (proceso de obtención de la Piedra filosofal) que constituye la base del espíritu, fuego o azufre incombustible

Para realizar correctamente este trabajo es necesario conocer cuales son las influencias exteriores para poderla realizar con éxito, (momento propicio, hora, lugar, estación, etc.), que Fulcanelli detalla como nocturnidad, dado que la luz del sol es enemiga de toda generación, y recomienda la estación primaveral para el inicio de los trabajos (Aries, Tauro), el cielo debe estar despejado y el aire tranquilo. El rocío de mayo (primer mercurio obtenido por el alquimista) se extrae fácilmente de un cuerpo particular, abyecto despreciable....

Esta manipulación es en extremo delicada, implica un peligro real, el artista debe provocar al viejo dragón, guardián del Vergel de las espérides, obligarlo a combatir y matarlo sin piedad, si no quiere convertirse en su víctima. Por ello se debe obrar con la mayor prudencia. Si basta con conocer la sustancia secreta figurada por el dragón para descubrir su antagonista, es indispensable conocer que MEDIO emplean los sabios para atemperar el ardor excesivo de los dos beligerantes, sin este MEDIADOR indispensable, (el Oro de los sabios), el experimentador, ignorante se expondría a graves peligros. El experimentador, ignorante se expondría a graves peligros. Espectador angustiado del drama, que imprudentemente, habría desencadenado, no sería capaz de dirigir sus fases, ni de regular sus furor. Proyecciones ígneas, incluso la explosión brutal del horno serían las tristes consecuencias de su temeridad. Por ello, conscientes de nuestra responsabilidad, rogamos con insistencia a aquellos que no posean este secreto que se abstengan hasta aquí. .... Cuando oigáis en el recipiente un ruido análogo al del agua en ebullición, fragor sordo de la tierra cuyas entrañas desgarra el fuego, disponéos a luchar, y conservad vuestra sangre fría.. Advertiréis humaredas, llamas azules y verdes, y violetas, que acompañan una serie de detonaciones precipitadas...... Una vez pasada la efervescencia podréis gozar de un magnífico espectáculo. En un mar de fuego se forman islotes sólidos que sobrenadan, animados con movimientos lentos y toman infinidad de colores, Su superficie se hincha, revienta por el centro y los hace semejantes a minúsculos volcanes. Desaparecen a continuación para dejar sitio a hermosas bolitas verdes, transparentes, que giran sobre si mismas, ruedan, se tropiezan y parecen perseguirse en medio de las llamas multicolores y reflejos iridiscentes. Repetid tres veces la misma técnica y habréis llegado a la MINA de nuestro MERCURIO, y habréis ascendido el primer peldaño de la escalera de los sabios.

La operación se realiza por la vía SECA, es decir, en el crisol, está terminada cuando aparece en la superficie una estrella formada por rayos que emanan de un centro único, prototipo de las grandes rosas (rosetones) de nuestras catedrales góticas. El emblema distintivo del Mercurio es el signo de la buena nueva, sello de Salomón que confirma la unión del Cielo y de la Tierra, del fuego s y del agua t , signos que unidos forman la estrella A , marca segura de procreación, lo que significa fijación del sol. La estrella no se muestra sino después del combate, cuando todo se ha calmado y las primeras efervescencias han cesado. Nuestros propios trabajos nos garantizan una signatura efectiva que presenta todos los caracteres geométricos y regulares de un astro perfectamente dibujado, hecho de líneas entrecruzadas, marca maravillosa del Todopoderoso, polo central, y Estrella del Norte, que nuestro Imán hace aparecer ante ti. El cinturón de Offerus, (léase la Leyenda de S. Cristóbal), aparece pespunteado a rayas entrecruzadas, semejantes a las que presenta la superficie del disolvente cuando ha sido canónicamente preparado, tal es el Signo que todos los filósofos advierten para señalar la virtud, la perfección y la extraordinaria pureza intrínsecas a su sustancia.

En la primera conjunción se produce la primera mortificación (caracterizada por el color negruzco). La disolución, o muerte alquímica, es el hecho capital objeto de las preocupaciones esenciales del verdadero hijo de Hermes, la muerte de la que nace la vida, puede revelárnoslo todo, Ella detenta las llaves del laboratorio de la Naturaleza, ella sola libera el espíritu, encarcelado en el centro del cuerpo material. La muerte es útil y necesaria, hemos recibido licencia del Eterno para provocar la muerte en la materia grave, sometida, según las órdenes de Dios a la voluntad del hombre. Por ella, el espíritu, imperecedero y siempre actuante, resuelve, criba, separa, limpia y purifica el cuerpo, y tiene posibilidad de reunir las partes limpias y construir con ellas su nuevo domicilio, y de transmitir, en fin, a la forma regenerada una ENERGÍA que no poseía. La muerte está caracterizada por la disolución íntima profunda y radical de los cuerpos. Por ello la DISOLUCIÓN fue llamada MUERTE por los antiguos autores, es la primera y mas importante LLAVE de la OBRA. Quien descubra el artificio de la verdadera DISOLUCIÓN y vea consumarse la putrefacción consecutiva (caracterizada por el color negruzco) tendrá en su poder el mayor secreto del mundo.

Para completar lo expuesto por Fulcanelli, citaremos al filósofo moderno OMAR EXOSLIUS, la activación del mercurio alquímico probablemente se deba a la resonancia vibracional de la estructura cristalina de los átomos del compuesto mineral proporcionado por la naturaleza, y que esta resonancia constituye, per se, la VIDA del mismo, vida que hay que saber conservar a lo largo de todo el proceso, lo que constituye la esencia de los trabajos de la Gran Obra (véase "Materia Viva (3), INTERNET, forumalq@altavista.net).

Entre las principales características del MERCURIO de los sabios cabe destacar que su naturaleza es doble, en parte fija y material, en parte volátil y espiritual, y que basta para comenzar, acabar y multiplicar la Obra. Es la única materia de la que tenemos necesidad, es la MINA Y RAÍZ DEL ORO, que se encierra en un aceite transparente que se coagula con facilidad, es la sal de los metales, y la sal de nuestra PIEDRA, tiene estructura cristalina, un parecido físico con la SAL fundida, y transparencia.

Esta es la verdadera entrada al Palacio del Rey, según Irineo Filaleteo, la primera puerta de Ripley y de Basilio Valentín, puerta que es preciso saber abrir para poder obtener la GEMA hermética, o PIEDRA FILOSOFAL.

ESQUEMA DE LA PREPARACIÓN DEL MERCURIO

HIERRO

     

CRISOL

TAPADO

         

 

FUEGO SECRETO

 

HUMOS

   
         

 

DRAGÓN ESCAMOSO

 

ROCÍO DE MAYO

   
         

 

SOL

       

   

ROCÍO DE MAYO

 
         
         
       

MERCURIO DE LOS

FILÓSOFOS Y

PRIMER AZUFRE

 

 

   

 

URL de este texto: https://www.angelfire.com/zine/cas/fulcanelli1.html

 (Texto enviado por nuestro amigo Hermesito, y bajo la autorización de nuestro Hermano, José Antonio Puche Riart)

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