ASPARTAMO (E-951), LA POLÉMICA ESTÁ SERVIDA
EL ASPARTAMO ES UNO DE LOS MUCHOS EDULCORANTES BAJOS EN CALORÍAS. Ha sido objeto de mucha controversia acerca de sus posibles efectos nocivos sobre la salud humana. En esta página intentamos relatar ambos puntos de vista con la mayor objetividad posible, para que sea el lector quién disponga de los medios capaces de conducirle a una u otra decisión con respecto a qué comer en este mundo en el que los alimentos cada vez nos llegan más manipulados.
Nota: los autores de esta página no nos hacemos responsables de ninguno de los puntos de vista aquí incluidos, solamente nos limitamos a recopilar la información disponible en internet.
Los edulcorantes no calóricos, artificiales o naturales, son en este momento una de las áreas más dinámicas dentro del campo de los aditivos alimentarios, por la gran expansión que está experimentando actualmente el mercado de las bebidas bajas en calorías.
Para que un edulcorante natural o artificial sea utilizable por la industria alimenticia, además de ser inocuo, tiene que cumplir otros requisitos: el sabor dulce debe percibirse rápidamente, y desaparecer también rápidamente, y tiene que ser lo más parecido posible al del azúcar común, sin regustos. También tiene que resistir las condiciones del alimento en el que se va a utilizar, así como los tratamientos a los que se vaya a someter.
El uso de edulcorantes artificiales ha sido objeto de múltiples polémicas por lo que respecta a su seguridad a largo plazo. La forma más adecuada de enfocar esta polémica es desde la perspectiva del balance riesgo-beneficio. El consumidor tiene que decidir si asume en algunos casos un riesgo (¿remoto?) como contrapartida de las ventajas que le reporta el uso de determinados productos, que en este caso serían la reducción de las calorías ingeridas sin renunciar a determinados alimentos o sabores. Por supuesto, son de gran interés para el mantenimiento de la calidad de vida de aquellas personas que por razones médicas tienen que controlar su ingestión de azúcares.
Pero, ¿qué es, químicamente, el aspartamo? El resultado de la unión de dos aminoácidos (los componentes de las proteínas): el ácido aspártico y la fenilalanina. Se trata, por tanto, de un dipéptido, concretamente el éster metílico de la l-aspartil-l-fenilalanina. Uno de sus aminoácidos está modificado por la unión de una molécula de metanol. Aunque como tal no existe en la naturaleza, sí que existen sus componentes, en los que se transforma durante la digestión. Es varios cientos de veces más dulce que el azúcar. Por esta razón, aunque a igualdad de peso ambos aportan las mismas calorías aproximadamente, en las concentraciones utilizadas habitualmente este aporte energético resulta despreciable.
El aspartamo pierde casi todo su poder edulcorante cuando está prolongadamente en contacto con agua o con calor, debido a la hidrolización del dipéptido. Por tanto, para conservas y alimentos preparados, la sacarina le supera. En cambio, el aspartamo es actualmente el líder en las bebidas refrescantes, en donde puede presentarse acompañado de otros edulcorantes. Domina también, el subsector de los "edulcorantes de mesa", casi siempre con el nombre comercial de "NutraSweet".
Tan pronto comenzó a comercializarse, en 1981, en los Estados Unidos, y también antes, aparecieron diversos estudios contrarios a su uso, insistiendo muchos de ellos en el hecho de que producía tumores cerebrales en ratas y otros animales de laboratorio. Se inició así una agria polémica. Finalmente se autorizó su uso (con ciertos límites) tanto en los EE.UU. como en la Unión Europea y muchos otros países (unos 90 actualmente).
En 1999 Informaciones recibidas por la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), procedentes de Estados Unidos, aseguraron que alrededor de 1,000 pilotos de líneas aéreas reportaron haber sufrido delicados estragos de salud por haber consumido productos que contenían aspartamo.
Alguno de los aviadores dijeron que cuando estaban frente a los mandos del avión empezaron a padecer de visión borrosa, mareos, náuseas, vértigo, entumecimiento y otros síntomas que los médicos identificaron con el uso del aspartamo.
Los testimonios fueron publicados en revistas como Aviation Medical (1989), Aviation Safety Digest (1989) y The Aviation Consumers (1988).
En el campo de las fuerzas armadas, la revista de la marina "Navy Physiology", también, publicó artículos advirtiendo sobre los peligros del aspartamo en la navegación marítima.
Por otro lado, en febrero de 1994, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos publicó la lista de reacciones negativas de aspartamo suministradas a la Food and Drug Agency (FDA).
El aspartamo reunía más del 75% de las reacciones negativas registradas por el sistema de monitoreo de síntomas peligrosos.
Entre las lesiones reportadas figuran dolores de cabeza, migraña, vértigo, náuseas, espasmos musculares, depresión, fatiga, irritabilidad, insomnio, pérdida de la audición, dificultades respiratorias, ataques de ansiedad y pérdida de memoria, entre otras.
Asimismo, en un estudio epidemiológico que apareció en 1988 en "The Journal of Applied Nutrition", se informó que se había encuestado a 551 personas con síntomas negativos por consumo de productos entre cuyos ingredientes se encontraba presente el aspartamo. La encuesta reveló el siguiente resultado:
PROBLEMAS EN LA VISTA
PROBLEMAS EN EL OIDO
PROBLEMAS NEUROLÓGICOS
PROBLEMAS PSICOLÓGICOS Y PSÍQUICOS
PROBLEMAS GASTROINTESTINALES
PROBLEMAS ENDOCRINOS Y METABOLICOS
Por el contrario, estudios realizados (encontramos numerosos estudios en internet, aunque no conocemos la trayectoria profesional de sus autores, ni tan siquiera si son científicos) indican que, a diferencia de otros edulcorantes intensivos como la sacarina o el ciclamato, el aspartamo es totalmente metabolizado en el organismo. Su hidrolización produce ácido aspártico, metanol y fenilalanina. Si el primero no supone en ningún momento problema alguno, los otros dos han sido investigados repetidamente al considerárseles autores de diversos efectos nocivos para el organismo humano. Una revisión exhaustiva de los estudios independientes realizados sobre el tema lleva a la conclusión de que, dentro los límites habituales de aspartamo utilizados en la elaboración de bebidas y alimentos, tales peligros no existen. Ni aun en el caso de que esas dosis sean notablemente superiores.
Cabe señalar que algunos de esos estudios han sido publicados por personas afines a la empresa norteamericana Monsanto, entre cuyos logros se encuentran los PCBs (cargados de dioxinas, los agentes cancerígenos más poderosos que existen), gran cantidad de defoliantes para la guerra de Vietnam (agentes naranja, verde, púrpura, etcétera), o, también, que puso en el mercado el edulcorante aspartamo, de gran potencia y utilizado en más de 90 países. También destaca su participación en el desarrollo de nuevas especies vegetales transgénicas, que han desatado otra gran polémica, conocida por la mayoría de nosotros.
Todos los edulcorantes artificiales se consideran aditivos oficialmente en España y la Unión Europea. Por tanto, a la correspondiente legislación deben atenerse en su uso. No son aditivos los edulcorantes "clásicos" y "naturales" como la miel, el zumo concentrado de frutas, la fructosa y algún otro menos importante. En el caso español, dos Reales Decretos (2002/1995, BOE del 12 de enero de 1996, y 2027/1997, BOE del 17 de enero de 1998), fijan la lista de todos los edulcorantes autorizados, así como las condiciones y alimentos en que pueden ser empleados. Debe tenerse también en cuenta que, legalmente, en la Unión Europea / España está prohibida la utilización de edulcorantes artificiales en bebidas y productos alimenticios destinados a lactantes o a menores de 3 años de edad, excepto en los casos que explícitamente se indique lo contrario (pueden consultarse los Reales Decretos 2002/1995, ya citado, y el 1268/1997, BOE del 25 de julio de 1997).
Los defensores de este edulcorante indican lo siguiente:
El ASPARTAMO
no tiene ningún
regusto, al contrario que los otros edulcorantes, y es
relativamente estable en medio ácido, pero resiste mal el
calentamiento fuerte, por lo que presenta problemas para usarse
en repostería. El aspartamo se transforma inmediatamente en el
organismo en fenilalanina, ácido aspártico y metanol. Los dos
primeros son constituyentes normales de las proteínas,
componentes naturales de todos los organismos y dietas posibles.
La fenilalanina es además un aminoácido esencial, es decir, que
el hombre no puede sintetizarlo en su organismo y tiene que
obtenerlo forzosamente de la dieta. Sin embargo, la presencia de
concentraciones elevadas de fenilalanina en la sangre está
asociada al retraso mental severo en una enfermedad congénita
rara, conocida con el nombre de fenilcetonuria, producida
por la carencia de un enzima esencial para degradar este
aminoácido. La utilización de aspartamo a los niveles
concebibles en la dieta produce una elevación de la
concentración de fenilanalina en la sangre menor que la
producida por una comida normal. Cantidades muy elevadas, solo
ingeribles por accidente, producen elevaciones de la
concentración de fenilalanina en la sangre inferiores a las
consideradas nocivas, que además desaparecen rápidamente. Sin
embargo, en el caso de las personas que padecen fenilcetonuria,
el uso de este edulcorante les aportaría una cantidad
suplementaria de fenilalanina, lo que no es aconsejable. Por otra
parte, el metanol es un producto tóxico, pero la cantidad
formada en el organismo por el uso de este edulcorante es muy
inferior a la que podría representar riesgos para la salud, y,
en su uso normal, inferior incluso a la presente en forma natural
en muchos alimentos, como los zumos de frutas.
Cabe preguntarse cuál sería esa cantidad normal que una persona puede ingerir al día.
En España, los productores de azúcar han fundado el Instituto de Estudios Documentales del Azúcar y la Remolacha, mientras que Monsanto explica las bondades del aspartamo (NutraSweet de nombre comercial) en su página web. Al consumidor le corresponde valorar ambos puntos de vista y decidir al respecto.
Algunos estudios (como el de Richard Wurtman, del MIT) alertan sobre la posible peligrosidad de la fenilalanina, resultante de la hidrolización del aspartamo en el tracto digestivo. Otros dan por supuesto que la fenilalanina puede provocar migraña en individuos predispuestos (Leira R, Rodríguez R. Dieta y migraña. Rev. Neurol 1996; 4: 534-8) e, incluso, interaccionar con la l-dopa que se suministra como medicamento a los afectados de parkinsonismo, inhibiendo su acción. Por lo que concierne a la primera posibilidad todo indica que sólo es cierto en ingestas elevadas de aspartamo. Respecto de lo segundo, en ningún momento se ha podido verificar la sospecha inicial (Karstaedt PJ, Pincus JH. Aspartame use in Parkinson's disease. Neurology 1993; 43 611-613).
Se afirma a favor del aspartamo que hay algo que debe tenerse también en cuenta: en la actualidad, el aspartamo es consumido de manera habitual, bajo diversas presentaciones y usos, por unos 250 millones de personas en todo el mundo, sin que una búsqueda bibliográfica exhaustiva en las revistas médicas indique ninguna patología asociada. En su casi totalidad, recuerdan que la posible malignidad aparecería tras una ingesta muy elevada. En realidad, no podía ser de otra manera: el metanol, el ácido aspártico y la fenilalanina que produce en el organismo el aspartamo, se encuentran también -y con frecuencia en mayor cantidad- en muchos alimentos de una dieta convencional. Por ejemplo: la leche contiene, a igualdad de volumen, cinco veces más fenilalanina y once veces más ácido aspártico que un refresco edulcorado con aspartamo. Por su parte, la cantidad de metanol que resulta del aspartamo contenido en ese refresco es el mismo que el presente en un plátano, y la mitad aproximadamente del que se ingiere con un vaso de zumo de tomate. En otras palabras: el organismo humano tolera ciertas cantidades de metanol, en virtud de esta secuencia bioquímica:
metanol --> formaldehido --> ácido fórmico --> salida del organismo como CO 2 y agua.
Si el proceso no se fuerza en demasía con dosis exageradas de aspartamo, nada hay que temer. Es ilustrativo indicar que para que apareciera peligro para salud, un individuo debería beber, de un tirón o en un breve lapso de tiempo, entre 600 y 1.700 latas de 33 cl de bebida edulcorada con aspartamo (en función del contenido de este edulcorante en la bebida), lo que se considera obviamente imposible.
Por otra parte, entre las webs que hablan sobre los efectos nocivos del aspartamo se puede leer habitualmente:
Para los promotores del consumo de aspartamo su mercado meta son dos grupos: personas que buscan controlar su peso y diabéticos.
Un paquete de azúcar contiene solamente 18 calorías, el usar aspartamo como sustituto para controlar el peso no es una buena elección; ya que, ingerir más o menos de 1500 calorías por día es lo ideal; entonces un paquete de azúcar sólo representa el 0.12 % de esa cantidad, que no altera nuestras dietas; en cambio el aspartamo es un generador que prolonga el hábito de consumir dulces y te condiciona a incluir productos con sabores dulces que generalmente contienen una gran cantidad de calorías y que anulan el supuesto ahorro calórico. La mayoría de los productos "dietéticos" que se venden actualmente contiene aspartamo como agente saborizante por ej: en helados, postres, galletas, jarabes, chicles, etc... Podemos afirmar y comprobar que la única función del aspartamo es estimularte a consumir continuamente productos "no saludables", que no te permiten tener un régimen alimenticio óptimo.
Otro aspecto muy importante, es que el aspartamo genera 2 tipos de cambios en el metabolismo:el primero es descrito por la Dr. Sandra Cabot, especialista del hígado que ha tratado un gran número de pacientes intoxicados con aspartamo, esto sucede porque el hígado, al luchar contra los efectos tóxicos del aspartamo disminuye su habilidad de quemar grasa, originando la conversión de calorías ingeridas en células de grasa. Un estudio reciente del Dr. Trocho, investigador de la Universidad de Barcelona, demuestra que el aspartamo se convierte en formaldehido y se acumula en las células de grasa del cuerpo. Asimismo, el análisis de la función del hígado indica que este se ve afectado por el uso de aspartamo.
El segundo factor, se presenta cuando usamos aspartamo para controlar el peso y se origina una disminución de los niveles de serotonina en el cerebro. La serotonina es disminuida por el consumo de carbohidratos y el organismo te condiciona a proporcionarle este químico al cerebro por medio del consumo de carbohidratos, que por supuesto incluyen azúcares. Esto desencadena una reacción compulsiva de ingerir dulces, pan, postres, etc... que dan como resultado un significativo aumento de peso.
En el caso de la promoción de
aspartamo para consumo de personas diabéticas, es muy importante
señalar 2 factores ; además tenemos que hacer énfasis en lo
siguiente , el aspartamo no te ayuda a reducir ó controlar el
peso , sólo te condiciona a consumir carbohidratos = aumento de
peso; los diabéticos necesitan controlar su peso para luchar
contra su enfermedad y deben saber que consumir aspartamo no
ayuda, solamente deteriora su salud y agrava la
diabetes.
El primer factor, el consumo de aspartamo causa reacciones químicas en el cerebro y estas determinan un deficiente funcionamiento del páncreas, que reacciona liberando abundante insulina; cuando esta es liberada típicamente causa hipoglucemia inicialmente. Posteriormente, cuando la cantidad de insulina liberada por el consumo de aspartame se gasta, el páncreas no está preparado para liberar más en la ingesta de azúcares y carbohidratos, entonces se advierten altos niveles de glucosa en la sangre; estos fenómenos son ambos un factor importante en los ataques de diabetes, el páncreas se debilita por los continuos ataques de este tipo; y un factor decisivo en el empeoramiento del diabético, lo principal es llevar un control firme de los niveles de glucosa en la sangre aunque a veces esto es muy difícil, además se presentan numerosas complicaciones asociadas ambas con la aparición de altos niveles de glucosa en la sangre y con los casos de hipoglucemia. La mejor decisión que puedes tomar es no consumir aspartamo y alertar a otras personas a cerca de sus efectos negativos en la salud de los seres humanos.
El segundo factor, surge por la carencia de honestidad de los promotores de aspartamo que engañan a los consumidores al ofrecerles un producto nocivo para la salud, en complicidad con ciertas asociaciones ( American Diabetic Association ) que recomiendan a las personas el consumo de aspartamo al incluir en la etiqueta de los productos el logotipo de la asociación, esto implica que los diabéticos supongan que es su mejor elección alimenticia ej: el jarabe para hot cakes, contiene una gran cantidad de carbohidratos, que elevan los niveles de glucosa en la sangre; pero como está recomendado por la asociación, los diabéticos los consumen y no se imaginan los efectos negativos que les va ocasionar. El aspartamo crea dependencia y tu cuerpo se acostumbra a este químico, que te condiciona en el consumo de carbohidratos para mantener los niveles de serotonina en el cerebro, desencadenando el constante deseo de consumir dulces, pasteles, postres, etc... Que sólo te ayudan aumentar de peso.
Otros autores, como Sandra Cadot, M.D. (médico interesada en el hígado y el metabolismo), afirman que el aspartamo te hace engordar: Después de ser consultada por cientos de personas que sufren problemas concerniente al hígado y/o metabolismo, puedo asegurar que el aspartamo no les ayuda de ninguna forma, es innecesario para ayudar a perder el peso no deseado. Esta es mi experiencia, y existen razones lógicas para explicar los efectos de obesidad y del aspartamo. Cuando usted consume el químico tóxico aspartamo, éste se absorbe por el intestino y pasa de inmediato al hígado al que se traslada por vía del filtro del mismo órgano. Posteriormente el hígado metaboliza los componentes del aspartamo y sus componentes tóxicos -Fenalalina, ácido aspartico y metanol- . Este proceso requiere un máximo de energía por parte del hígado lo que significa que habrá menos energía en las células del órgano. A la vez las células del hígado tendrán menos energía para el consumo de grasa y el metabolismo, lo que resulta en acumulamiento de grasa. Dentro del hígado se puede presentar acumulamiento de grasa lo que causa "hígado hinchado" y cuando esto empieza es extremadamente difícil perder peso. Con mi vasta experiencia, puedo asegurar que siempre que usted sobrecarga el hígado se incrementa la tendencia para ganar peso fácilmente.
El aspartame origina ganar peso mediante otros mecanismos. Causa inestabilidad en los niveles de azúcar, que incrementa el apetito y causa caries por endulzantes y azúcar. Este es un tóxico para aquellos con diabetes o epilepsia. Causa retención del fluido dando al cuerpo una apariencia de bofez. Esto hace que la gente tienda a engordar incrementando la posibilidad de celulitis.
MÁS INFORMACIÓN:
- DIABETES-ASPARTAMO
http://www.seh-lelha.org/diabet1.htm
ESCLEROSIS MÚLTIPLE-ASPARTAMO http://www.neurositio.com/esclerosismultiple/nov_em3.html
http://www.encolombia.com/aspartamo.htm
-FORO ABIERTO SOBRE EL ASPARTAMO
http://www.healthig.com/casos/casos5.html
-ASPARTAMO Y COCA-COLA
http://www.coca-cola.com.ar/Coca-Colaweb/paginas/pregunta7.html
http://ww2.grn.es/avalls/aspa1.htm
http://www.dorway.com/newfdaes.html
http://www.epasa.com/El_Panama_America/archive/081299/financet.html
http://www.presidiotex.com/asparspan/
http://www.encolombia.com/aspartamo2.ht
http://www.udl.es/usuaris/w3511782/aspartamo.html
-FALSOS TÓPICOS SOBRE EL AZÚCAR
http://www.iedar.org/educa/topicos.htm
-EDULCORANTES
http://www.verdemente.com/edulcorantes.htm