ADITIVOS ALIMENTARIOS
En España se consideran legalmente como aditivos a aquellas substancias añadidas intencionadamente a los alimentos para mejorar sus propiedades físicas, sabor, conservación etc., pero no a aquellas añadidas con el objetivo de aumentar su valor nutritivo. En aquellos casos en los que la sustancia añadida es eliminada, o la cantidad de ella que queda en el alimento no tiene función alguna, no se considera un aditivo sino un agente auxiliar de fabricación.
Algunos aditivos, como la sal o el vinagre, se utilizan desde la prehistoria. Las consideraciones ligadas a la protección de la salud hacen que los aditivos estén sometidos a un control legal estricto en todos los paises.
Los aditivos más utilizados son:
En los países de la Unión Europea, los aditivos alimentarios autorizados se designan mediante un número de código formado por la letra E y un número de tres o cuatro cifras.
Existe una comisión creada por la FAO y la OMS en 1962 con la intención de proteger la salud de los consumidores y establecer las normas para su correcta utilización . Dentro des esta comisión hay un "Comité del Codex sobre Aditivos Alimentarios" que se encarga de regular cuáles son las dosis de empleo de cada aditivo alimentario, evaluar los datos toxicológicos y establecer los métodos de análisis y de pureza de los aditivos alimentarios.
A partir de estos estudios se define la "Ingesta Diaria Admisible" de cada aditivo alimentario como la máxima cantidad de aditivo que puede ser consumida por una persona al día durante toda su vida sin que eso sea causa de riesgo para su salud. Esta cifra se expresa en mg/Kg de peso corporal.
En nuestro país, para que un aditivo sea utilizado debe ser aprobado por el Ministerio de Sanidad y las normas para su empleo están reguladas en la Legislación Tecnológica Sanitaria.
Los aditivos alimentarios que se utilizan en la industria de la alimentación deben carecer de riesgos para la salud de los consumidores en las dosis propuestas y además deben ser utilizados cuando resulta una necesidad en el proceso de conservación o elaboración del alimento.
Los aromas son un grupo con características especiales, tanto por el gran número de sustancias presentes en este grupo como por las peculiaridades de la legislación que les afecta. También tienen gran interés los enzimas, cada vez más utilizados por la industria alimentaria en diferentes aspectos del procesado, aunque no sean propiamente aditivos.