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"Se necesita valor para ser lo que somos y no pretender ser lo que no somos".
"Para vivir honradamente dentro de nuestros recursos, y no deshonestamente a expensas de otros".
"Para decir rotunda y firmemente que no, cuando los que nos rodean dicen que sí".
"Para negarse a hacer una cosa mala aunque otros lo hagan".
"Para pasar las veladas en casa tratando de aprender".
"Para huir de los chismes cuando los demás se deleitan con ellos".
"Para defender a una persona ausente a quien se critica abusivamente".
"Para ver, en las ruinas de un desastre, que nos mortifica, humilla, traba, los elementos de un futuro éxito".
"Para ser verdadero hombre o mujer, aferrados a nuestras ideas, cuando esto nos hace parecer extraños o singulares".
"Para guardar silencio en ocasiones en que una palabra nos limpiaría del mal que se dice de nosotros, pero que perjudicaría a otra persona".
"Para vestirnos según nuestros ingresos y negarnos a lo que no podemos comprar".
"Para alternar con la gente sin tener automóvil propio".
Creo difícil que en menos palabras puedan reunirse tan sabios conceptos y tan juiciosas advertencias.
Pensar un instante nada más en cada una de ellas y procurar seguirlas, sería sin duda una gran enseñanza.
Porque la mitad de nuestros fracasos y desengaños provienen precisamente de ese afán de querer ser lo que no somos y en querer aparentar lo que tampoco somos, empeñandos en vivir fuera de la realidad.
Hay quien, por querer aparentar una riqueza que no tiene, se llena de deudas que acaban por robarle el sueño y la tranquilidad.
No hay ni puede haber humillación en reconocer nuestros yerros y procurar corregirlos.
No cuesta ningún trabajo ser honrado.
¡Un nombre limpio es el mejor tesoro y la mejor herencia que podemos legar a nuestros hijos!
Se necesita valor para...
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