


Yo te entregue mi amor, por la sed de tus besos, como salta el aire, con sed de luceros, donde pasa el mar, lamiendo tu cuerpo, donde duermes entre cantos, y entre cantos despierto.
Porque este, mi corazón, que siempre estuvo latiendo, pero que,en la noche tierna, apura el latido entero, poniéndo sobre tus pechos, hamacas de soles nuevos.
Se doblaban nuestros gritos, entre sablazos de viento... tu silueta recortaba, tras el fondo azul del cielo, que se iluminaba en mi silo, como los soles de un cuento.
© Raúl Toscano

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