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Cuando se asoma el alba por la ventana, avisándome
un nuevo día, miro el lecho que compartimos y extraño el olor de tu
piel, tus caricias sobre mi cuerpo y el calor de tus manos y de tus
besos que me dicen que estoy viva.
El día pasa y más que nada
extraño tu esencia transparente que ilumina mi vida y siembra en mí el
más perfecto amor que jamás pudiera haber sentido.
Y cuando el
sol cae y la noche llega, te traigo a mi mente con todos los momentos
que hemos vivido juntos...
...y me abraza la tristeza al no verte
a mi lado y es entonces cuando cierro mis ojos y sueño que mañana
estarás de nuevo en nuestro espacio, para amarnos para
siempre.
©11/91 Elena Grünstein






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