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Sola
Siempre camine sin ti,
nunca me quisiste,
jamás escuchaste mi corazón,
sólo oíste a tu razón.
Que equivocado marchas
lejos de la realidad,
más lejos de la verdad,
sólo porque no me quisiste.
Tu sombra, sólo ella me acompaña,
no eres recuerdo,
no eres historia,
sólo dolor de un amor fallido.
Que ciego estas, que sordo estas,
porque nunca sentiste mis latidos,
sólo viste lo que quisiste ver,
sólo oíste lo que quisiste oír.
Guardo en mi alma tu recuerdo,
cierro mis ojos y aún estas junto a mí,
en un sueño, que no debí soñar,
en un sueño del que debí despertar.
©2002 Amparo Grünstein
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