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Siento al tiempo que pasa, tu sombra ha quedado en el camino, en mi nuevo despertar, no hay secretos, meditando, las penalidades he ido olvidando.
Mi alma sedienta de ti, se embellece ante la paz que encuentro, ya no quiere lamentar lo irremediable, sólo asume que eres parte de el libro de la vida.
En mi espíritu encuentro la justicia, el peso de tu ausencia ya no duele, y si bien el corazón aún no olvida que te ama, vive en armonía con su nuevo destino.
Mi amor aflora como la luz del día, ese sea quizá tu mejor y único legado, aún no estando junto a mi me colmas, dejaste al amor como el rayo de luz que me guía.
No quiero olvidarte nunca, eres el reencuentro del dolor y dicha, me enseñaste a despertar la entrega, comprendí que amar, es llegar a la esencia de tu ser.
©2002 Amparo Grünstein

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