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Primera Parte:  Política y programa de apoyo tecnológico al sector social.

 

Capítulo I: El Reto de la Ciencia y la Tecnología Mexicana en los '80.

 

Un elemento del libro: Fortalecimiento Tecnológico del Sector Social Mexicano: hacia una nueva metodología del Dr. Xavier Gamboa Villafranca 

 

 

 

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A mediados de la novena década del siglo XX, en el contexto de la más severa crisis económica que hubiere padecido el país, a la ciencia ya la tecnología mexicana se le presenta un verdadero reto. Obstaculizado su avance por diversos factores económicos, políticos e ideológicos -ubicados tanto dentro como fuera de México-, se enfrenta sin embargo a su responsabilidad histórica. A pesar de sus carencias, excesos, incomprensiones, inercias y malformaciones, a la ciencia ya la tecnología le impone la Nación el deber de lograr, simultáneamente, tres grandes objetivos:

 

-Fortalecerse, en la medida requerida para tener preeminencia en las áreas de la ciencia básica que efectivamente. permitan la innovación tecnológica.

 

-Hacer verdaderas aportaciones al Estado mexicano ya las fuerzas básicas de la sociedad, en su proceso de planeación, toma de decisiones y ejecución de acciones, orientado al desarrollo integral del país.

 

-Contribuir determinantemente a la mejoría y expansión de los mecanismos des- tinados a formar recursos humanos de alto nivel ya difundir socialmente una concepción revolucionaria de la ciencia y la tecnología.

 

No se trata de rescatar y adaptar, a las condiciones de las postrimerías del siglo, el papel del "Grupo de los Científicos" del Porfiriato. El reto se presenta sobre bases enteramente diferentes. Desde diversos niveles de gobierno, poder legislativo, partidos políticos y organizaciones de lucha económica de trabajadores y empresarios, el enorme cúmulo de específicas demandas diferentes sobre el sistema científico y tecnológico nacional, tiene un común denominador: que la ciencia y la tecnología se dirija a la satisfacción de las necesidades básicas de la población.

 

Para salir airoso se requiere, ante todo, auspiciar el tránsito hacia una nueva moral de la ciencia y la tecnología, acorde con las circunstancias de 1985-86 y del futuro, en que tengan cabida concepciones e intereses contradictorios que germinan y coexisten en el seno de la "comunidad" de científicos y tecnólogos mexicanos. El grado de apertura en esta nueva moral debe ser tal, que se considere desable y necesaria, tanto la investigación científica básica, cuanto la innovación tecnológica (concebida en términos de competitividad en el mercado, de utilidades económicas y/o de trascendencia social). Solo a partir de una modificación fundamental en los valores éticos y filosóficos que norman su dinámica, que permita suplir relaciones antagónicas por vínculos funcionales de oposición, es que se podrá avanzar en convertir a los programas de investigación en el verdadero puntal de la recuperación del papel esencialmente transformador de la ciencia y la tecnología, que es su razón real de ser.

 

La transformación valorativa de la ciencia y la tecnología que se hace en el país, es condición necesaria, pero no suficiente, para conseguir que respondan eficientemente a las expectativas que se han fincado socialmente en torno a ellas. El responder con éxito al reto requiere, además, de un conjunto de acciones encaminadas a lograr que la nueva ética se aplique a la realidad. Sin pretender exhaustividad, a continuación se presenta un listado de lineamientos de estrategia para ello.

 

a) Combate a la de dependencia tecnológica y científica., para lograr altos niveles de trascendencia social en nuestros propios proyectos. La acción de instituciones de educación superior es dique importante para impedir que prosiga, prácticamente sin control verdadero alguno, la distorsión del propósito de lograr que el avance de la ciencia y del desarrollo de la tecnología se con- vierta en fuerza impulsora de la eliminación de desigualdades y del mejoramiento de las condiciones de trabajo y vida de las mayorías de nuestra sociedad, conforme a un proyecto de Nación independiente, libre y soberana. Factor distorsionante, relacionado con el hecho de que existe una indudable concentración de poder económico y político, así como de posibilidades de manipulación ideológica, en las potencias mundiales. Esta concentración se traduce entre otros, en una tendencia al progresivo dominio científico, tecnológico y técnico del país.

 

b) Aprovechar la crisis para fortalecer nuestras capacidades científicas tecnológicas. Los cuadros directivos de los elementos e instituciones enfrascados en actividades científicas y tecnológicas, no deben caer en la tentación de intentar subordinarlas linealmente al proceso de reconversión industrial del país, si un requisito para ello continúa siendo el de subordinarnos más profundamente al desarrollo capitalista dependiente. Pero tampoco les es permisible, a los científicos y tecnólogos, la inmovilidad. En la crisis, la lucha por salarios y por evitar el deterioro incontrolado de las condiciones de vida, obliga a las unidades económicas a intentar aprovechar esta situación, para -vía la resolución de problemas específicos de la planta productiva del país- generar fuentes de financiamiento y formar cuadros que permitan robustecer la capacidad instalada y la dinámica de trabajo, del sistema nacional de ciencia y tecnología. Los recursos así obtenidos deben ser complemento de los presupuestarios-oficiales, cuyo volumen real no debe disminuir; deben ser asignados estrictamente conforme a nuestros propios criterios y prioridades en la materia. Bajo un claro esquema de compromisos y facultades (de alcance nacional, regional, estatal" subregional y municipal), es necesario dotar a instituciones y dependencias públicas de financiamiento a la ciencia y la tecnología, de las atribuciones ejecutivas de que carecen, en términos generales.

 

c) Partir de la existencia de órganos oficiales de enlace y fomento científico tecnológico, ara descentralizar esta actividad. El principal órgano asesor y parcialmente normativo del Gobierno Federal, en materia de Ciencia y Tecnología, lo es el CONACYT. De mediados de la década de los treinta, a los setentas, tuvo varios antecesores. Dada la corta vida de cada uno de estos órganos antecedentes, con atribuciones similares a las que tiene en el momento presente, hay que obtener la máxima ventaja de la existencia del Consejo, en previsión de que corra una suerte similar. De entre el complejo quehacer al respecto, resalta el transitar un camino básico: llevar a cabo una verdadera descentralización (y no-mera desconcentración físico-geográfica de oficinas) de las facultades, funciones y acciones de las instancias de enlace y fomento científico y tecnológico de la administración pública federal, de conformidad con las características reales de la capacidad instalada de ciencia y tecnología en cada entidad federativa y región del país, y de acuerdo con la problemática y demandas reales que presenta la amplia diversidad de la planta productiva nacional.

 

d) Resolver prioritariamente los problemas de cooperativas, empresas sindicales y formas campesinas de producción. Es necesario vencer resistencias del presente y prever reacciones provenientes de fuerzas adversas, para asumir el compromiso político de apoyar clara y explícitamente -can resultados de ciencia aplicada y de investigación tecnológica- al sector social de la economía del país, constituido por el área de la economía nacional que cae bajo el control directo de los trabajadores y por las organizaciones sindicales y gremiales que representan sus intereses.

 

e) Crear y operar un verdadero SISTEMA de ciencia y tecnología. Es vital aplicar intensiva y racionalmente mecanismos de negociación y concertación, para articular un real sistema -que en la actualidad no lo es, más que como imagen-objetivo- nacional de ciencia y tecnología, así como subsistemas regionales (conjuntos de entidades federativas), estatales, subregionales (conjuntos de municipios) y municipales. Sin este sistema y estos subsistemas, un conjunto amorfo de elementos individuales y separados entre sí, a menudo empeñados en luchas sin cuartel, no será capaz de responder a los retos que el momento y el futuro demandan de las actividades científicas y tecnológicas.

 

f) Desterrar la imagen del académico “despreocupado”. Se requiere combatir frontalmente -con palabras y con hechos- la imagen ideológica conforme a la cual el científico y el tecnólogo mexicano aparece como totalmente despreocupado y desvinculado de la problemática del país, para suplirla por un pensamiento social que contemple críticamente su papel, sus posibilidades, sus compromisos y sus disponibilidades.

 

g) Formar rescatar científicos tecnólogos, conforme a claro esquema de necesidades. Es necesario que el futuro, verdadero, sistema nacional de ciencia y tecnología, tenga un mayor conocimiento de sí mismo. Lo primero, en este sentido, es caracterizar cuantitativa y cualitativamente a los recursos humanos con que cuenta, en función de necesidades reales y potenciales. Los programas de formación de investigadores deben, entonces, brindar un mayor énfasis en el fondo, en comparación con la superficie; en la esencia, más que en la forma. Se requiere ubicar las condiciones y los límites de los cuales es necesario contar con profesionales en investigación, con objeto de impedir que el avance científico y tecnológico se finque exclusivamente sobre la labor de este tipo de trabajador, y para permitir que aflore el enorme potencial de innovación tecnológica (presente en todo proceso económico del campo y las ciudades) que tienen trabajadores asalariados, productores directos y pequeños empresarios.

 

Es urgente completar y difundir un inventario -sistemático, profundo y permanentemente actualizado- de capacidades y requerimientos de recursos humanos formados para participar directamente en el avance científico y tecnológico, con el objeto de evitar que la masa crítica con que contamos se destruya como parte de los efectos de la crisis y de lograr, por el contrario, que estos se conviertan en ingrediente fundamental del desarrollo nacional.

 

h) Administrar mejor nuestros programas proyectos de ciencia y tecnología. Es indispensable avanzar en el diseño y aplicación de procedimientos de administración de los elementos e instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología, y de administración de proyectos de investigación e innovación, que fomenten la creatividad, mejoren las interrelaciones investigadores-autoridades-usuarios y garanticen la consecución de los objetivos propuestos.

 

i) Fomentar y apoyar el trabajo colectivo y por cooperación , en investigación científica y tecnológica. Tenemos que identificar urgentemente posibilidades, confeccionar mecanismos y efectuar acciones, orientados a facilitar el que el trabajo colectivo, de cooperación e individual de los investigadores, se constituyan en ingredientes básicos del avance científico y tecnológico. En particular, es urgente mejorar los mecanismos y procedimientos gubernamentales de estímulo-desestímulo a la labor de ci5r tíficos y tecnólogos, de manera que se suprima la tendencia a su utilización para alimentar luchas gremiales y de intereses, para cooptar y aplastar posturas críticas, y se le sustituya por el auspicio a una genuina concertación democrática de voluntades. Al Sistema Nacional de Investigadores, se le debe dotar de más y mejores instrumentos, de manera que, además de otorgar becas, preste efectivo apoyo en materia de indagación, exposición, difusión y transferencia de resultados de proyectos. Hay que auspiciar la reunión de grupos de miembros del SNI, para delimitar acciones viables que se puedan emprender vía trabajo individual o colectivo, especial y emergentemente para continuar y mejorar la formación de cuadros de investigación de alto nivel.

 

j) Convertir en realidad el vínculo ciencia básica-desarrollo tecnológico. No toda investigación científica sirve directamente de nutriente de desarrollos tecnológicos y, a la inversa, no toda innovación tecnológica requiere tener como sustento resultados de investigación científica. Por tanto, los trabajadores y las autoridades de los elementos e instituciones del sistema nacional de ciencia y tecnología, deben asumir realmente su papel de proponer, actuar y reaccionar, a fin de que cobre vida real un fuerte vínculo entre ciencia básica-ciencia aplicada-innovación tecnológica-necesidades de usuarios-apoyo oficial, tratándose tanto de proyectos individuales como institucionales de investigación, innovación y apropiación.

 

k) Resolver los problemas de la planta productiva del país, con nuestra capacidad instalada de ciencia y tecnología. Es necesario contar con una mesurada percepción de las necesidades de recursos de la comunidad científica, de las demandas que presentan categorías de usuarios concretos de los sectores social, público y privado y de los requerimientos para el desarrollo integral que surgen de características regionales, estatales y municipales. En función de ella, es vital aprovechar la expansión cuantitativa que en el periodo 1970-1982 observó la capacidad instalada en materia de ciencia y tecnología en el país, para que el mayor peso específico de su fortalecimiento se desplace, paulatinamente, del entorno internacional de México, hacia un proceso que la propia Nación sostenga, que sea a la vez nutriente y receptor del avance científico y tecnológico mundial.

 

1) Colocar y utilizar, en su justa dimensión, al Método Científico. Es necesario desterrar los mitos del llamado "método científico", como único paradigma de la ciencia, supliendo aplicaciones ortodoxas por resultados de verdaderos procesos de indagación en torno a las condiciones en que se efectúa la investigación científica y tecnológica en el país. Se requiere formular y aplicar recomendaciones metodológicas pertinentes, entre otros, en materia de: administración de proyectos, administración de centros de investigación y desarrollo y administración de instituciones públicas de enlace y fomento científico y tecnológico; identificación y priorización de frentes tecnológicos y científicos, por rama, subsector y sector de actividad económica; formulación, validación y prueba de modelos estatales, regionales y municipales de apoyo científico y tecnológico al desarrollo integral o a aspectos concretos de éste; proyectos, programas y planes científicos y tecnológicos orientados a la resolución de la problemática del sector social de la economía; proyectos que persigan la recuperación y fortalecimiento de tecnologías tradicionales; procedimientos para la evaluación del impacto político-ideo- lógico de innovaciones tecnológicas, principalmente en el agro; utilización integral (no individualmente considerados) de recursos, con criterios ecológicos; gestión y administración de la componente tecnológica en la microempresa privada.

 

Sin aislacionismos, tenemos que desarrollar y aplicar nuestras propias modalidades "de hacer" ciencia y tecnología .

 

m) Hay que integrar todos los recursos, niveles e instancias involucradas en el sistema nacional de ciencia y tecnología, al proceso de formulación, ejecución, retroalimentación, evaluación y seguimiento, de planes, programas y acciones en la materia. Es urgente recuperar y robustecer la esencia de una verdadera planeación democrática, que suprima la exclusividad que al respecto todavía hoy tienen (en la práctica) los funcionarios públicos, para sustituirla por una genuina concertación de voluntades de los oferentes, usuarios, servidores públicos y tecnólogos. Resalta la importancia de formar cuadros de dirección -de ámbito jurisdiccional y de alcances diversos- destinados a suplir los déficits que, tratándose de planeación científica y tecnológica, se presentan en la actualidad. Para responder a la necesidad de movilizar a uno de nuestro últimos potenciales para el desarrollo nacional, debemos for- mar este tipo de cuadros, urgentemente, en materia de política científica y tecnológica para el sector social mexicano. Las prioridades del avance cien- tífico y tecnológico, requieren ser identificadas democráticamente, estableciendo y operando una clara división del trabajo entre los elementos del sistema en función de ellas, que contemple una clara concepción del papel que estamos dispuestos a jugar como Nación en la división internacional del trabajo y, como científicos y tecnólogos, en la división internacional de la ciencia.

 

n) Lograr aceptación social del avance científico y tecnológico. Debemos precisar los efectos actuales y previsibles de procesos tendientes a generalizar habilidades, actitudes y conocimientos, que configuren la aceptación social del avance científico. Se necesitan estructurar los diversos niveles de educación pública, de manera que desde preescolar hasta postgrado se genere una continuidad que fortalezca progresivamente al conjunto de factores que propicien el consumo y la producción de -y para- el avance de la ciencia y la tecnología en el país.

 

o) Fortalecer los marcos de referencia de la actividad de planeación de la ciencia y la tecnología. Requerimos identificar el grado de coherencia existente entre los planes gubernamentales de investigación científica y tecnológica, con el tipo y origen de demandas de resultados de proyectos específicos, especialmente tratándose de demandas populares y del sector social de la economía. Asimismo, hay que profundizar en el estudio del proceso histórico de nuestro avance científico y tecnológico, particularmente en los aspectos relacionados con su periodización. La conceptualización inherente al proceso de "racionalidad" tecnológica y científica, re- quiere una redefinición.

 

p) Volver a ser vanguardia tecnológica, como Nación, en frentes importantes. En función del "cruce" de lo deseable con lo posible, definir el papel que juega y jugará la ciencia y la tecnología en nuestro proyecto de Nación, estableciendo frentes tecnológicos y científicos que permitan que recuperemos el papel de frontera que el país ha tenido, en diversos aspectos, en su devenir histórico. Resalta, en este sentido, la necesidad de definir frentes tecnológicos a atacar, para cada alternativa -a nivel nacional, regi0na4 estatal, subregional y municipal- de desarrollo integral del medio rural. Necesitamos reforzar la formulación y operación de programas para una apropiada innovación tecnológica, especialmente a nivel de entidad federativa y tratándose de mecanización del sector agropecuario. Requerimos crear instancias investigativas, en áreas de la economía actualmente cubiertas con debilidad; sobresale, en este sentido, la minería.

 

q) Coherencia entre palabras y acciones. Es crucial encontrar fórmulas que permitan acercar discurso político y contenido técnico de planes, programas e instrumentos jurídicos en la materia, con la política implícita y las acciones y objetivos realmente emprendidos en ciencia y tecnología por la administración pública federal. Esto es importante a considerar, especialmente en el previsible proceso de redistribución geográfica de las oficinas del CONACYT donde, fuera del discurso político y de un marco jurídico global, no se vislumbra que en las entidades federativas exista, ni una genuina demanda al respecto de planta productiva y sistemas de investigación científica y {; tecnológica, ni instrumentos jurídicos aplicables, que permitan afirmar que se llevará a cabo una verdadera descentralización.

 

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