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Acaba
de lanzar su nuevo álbum, Honestidad brutal, que incluye 37 canciones.
Y en muchas de ellas habla de su amor perdido: Mónica García,
la mujer por la que se peleó con Charly García. "Acá
estoy muy solo -dice el músico desde Madrid Pasé días
enteros sin parar. No dormía, no era yo. Y ahora tengo que preocuparme
para ver que hago con un tatuaje que llevo en mi brazo y que tiene grabado
afuego el nombre de Mánica".En Buenos Aires son las siete
de la tarde. En Madrid las doce de la noche. "Acá hay un hueso
con mucha carne para poder roer", anuncia antes de decir buenas tardes
o buenas noches. "Esperá, no me digas nada, escuchá
esto", y pone el teléfono cerca de su potente equipo de música
logrando que distorsione un poco. Igual se escucha: "Te quiero, pero
te llevaste la flor y me dejaste el florero; te quiero, me dejaste las
cenizas y te llevaste el cenicero; te quiero, pero te llevaste marzo y
te rendiste en febrero, primero te quiero igual. No me gusta esperar pero
igual te espero", dice amable y cruel el mismo hombre lleno de rulos
que está en el teléfono pero cantando Te quiero igual, el
primer corte de su nuevo trabajo, Honestidad brutal, un material con mucho
de autobiográfico que seguramente pasará a la historia:
"Y si, son 37 canciones, 37 años y un pedazo de mi vida que
sé me fue y está en este disco".
-Muy bien, ¿y ahora qué?
-Ya está. Terminé. Ahora me siento como José Hemández
después de haber escrito el Martín Fierro.
-Hay un tema en tu nuevo disco que se llama Victoria y soledad. ¿Esas
dos palabras resumen tu situación actual, en lo personal y en lo
profesional? -Fue una anticipación a los hechos. La primera
tanda de canciones realmente adivinaron el futuro; era algo artificial,
provocado, pero lleno de ilusiones. No me daba cuenta de lo que estaba
escribiendo y, si bien sentía lo que escribía, era como
un desafio. Una noche estaba cenando en la casa de Fito y se me ocurrió
una idea, y de ahí la primera canción, que fue ésa.
El primero que la escuchó fue Cacho Fontana, que es uno de los
nuestros, y después el resto de los amigos. Unos cuatro meses después
me puse en carrera y escribí cien canciones de amor y odio.
-Un tipo que compone cien canciones de buen nivel
en un año o es un genio o tiene algún truco para hacerlo.
-Mirá, el talento en la música no existe, sí la inteligencia.
Está también la nostalgia y la dedicación. Cada cual
tiene su propio accidente en moto en el bocho. El mío no sé
cuál es. Lo importante es no creérsela ni creerles a los
aduladores. Sabés las veces que terminaba un tema, lo cantaba y
preguntaba: "¿Tenemos tema?", y siempre me, decían
que sí. Y la verdad es que el tema no estaba listo.
-¿Por qué doble y no triple o cuádruple?-Creo
que por una cuestión de mercado. Nadie tiene la guita para comprar
cuatro discos de golpe. La compañía entendió, o si
no me engañaron, que era más importante el repertorio antes
que las ventas y por eso sale, al menos, doble. Me interesa cuidar las
letras de las canciones porque la música, como dijo Bob (Dylan),
"la música se cuida sola". A mí me contrataron
para hacer 12 temas por disco y entregué 37.
-¿Tuviste que sufrir tanto para hacer este
álbum?
-No vale la pena sufrir, pero encontrar momentos de placer en medio de
la grabación cuando estaba destrozado fue mágico, y eso
es lo brutal. La honestidad está en mi voz, está en pensar
que si yo estaba arrodillado, hay gente inválida. Y por más
duro que eso suene es honesto de mi parte.
-Cumpliste 17 años grabando un disco y ahora
cumpuste 37 grabando éste. Ensayemos un balance...
-Que veinte años no es nada, que es febril la mirada, en-ante en
la sombra te busca y te nombra (canta en el teléfono), Volver,
pero volver a dónde yo siempre estuve y siempre estaré.
Así, como se lo escucha, fue que en noviembre del año pasado
entró a los estudios de Buenos Aires, Madrid, Miami, Nueva York,
no sin antes haberle anunciado a sus amigos que iba a hacer un disco que
cambiaría su historia y, con suerte, la de alguien más.
Bueno, parece que se quedó corto, porque Clarín dijo hace
unas semanas que este Honestidad brutal cambiaría la historia del
rock nacional. ¿Será para tanto? "Yo no creo haber
hecho nada extraordinario. Me siento si, más maduro como compositor.
Mis canciones de hace 20 años no les llegan ni a los talones a
éstas. Esto que van a escuchar es un testimonio de vida, parece
un disco, pero es mi palabra empeñada. De todas maneras reivindico
la naturalidad con que me salieron las cosas aunque más de uno
tenga ganas de relacionar indefectiblemente lo que digo en las letras
con lo que pasé con Mónica. Este es un trabajo completo,
no como el de algunos pelotudos que hacen dos temas de mierda y encima
los tenés que aguantar diciendo que son unos genios. Ser músico
de rock no es ser un genio o un científico. No hace falta pasarse
un mes entero tratando de encontrar un sonido, ellos y yo sabemos que
un disco se puede grabar en un fin de semana y que queda de puta madre".
-¿Sigue estando el fantasma de Mónica
García?
-Pasé días enteros sin parar. No dortnía, no era
yo. Sólo queria calmar el dolor de vivir y encontrar una farmacia.
-¿Estás llorando?
-Es que acá estoy muy solo. No hago otra cosa más que trabajar.
Madrid no me ha dado amigos murciélagos como los que tengo allá.
También debe preocuparme qué hacer con este tatuaje que
llevo en mi brazo, como grabado a fuego.
-¿El de la víbora?
-No, ese no, el que dice Monica.
-Daría la impresión de que ella está presente casi
constantemente en Honestidad... pero sin ser nombrada.
-"Tengo que seguir adelante/con farmnacia y aguante/porque me falta
lo más importante". ¿Qué es eso acaso? -Esa
letra es del tema Negrita.-Hiciste los deberes.
-No, escuché el disco.
-Es que es así, muchas de estas canciones nacieron como puñales,
como cuentos desgarrados, cuestiones personales, mutando en pinceladas
bellas, pero más patéticas que dulces. Hubo un momento en
que ya no existía la metáfora, literalmente sentía
que lo que escribía era como tener una pistola en la sien.
-Sí, pero hay pasajes demasiado gráficos: "Las ganas
de volver a casa y encontrar todo igual. Aquellos besos nuestros, que
son del color de tu ropa interior", de Aquellos besos o del tema
Prefiero dormir en donde decís: "Preriero dormir pensando
en vos, que dormir con vos" o "Quiero regresar a casa y encontrar
a esa princesa que me mime"...-Son referencias al amor perdido. ¿Acaso
el tango no se nutre de eso todo el tiempo? Entonces, ¿por qué
yo no puedo hacerlo?, si mi vida es un tango.
"ME GUSTA MUCHO COMO CANTA MARADONA
"El
fútbol y la música ya los había unido allá
por mayo del '94. Era una fría noche en Ezeiza y la Selección
argentina concentraba para el Mundial en los Estados Unidos. Hasta ahí
llegó Andrés, con su guitarra, Fito Páez y algunas
estrofas paro alentar a Maradona, quien cantó con él. Ahora
se volvieron a encontrar. Calamaro le pidió a Marodona que cantara
en uno de sus tomos del disco y que escuchara el que le dedicó,
en su homenaje. Es increíble el cambio de aquel Maradona que cantara
con los Pimpinela a éste. Diego canto Hacer el tonto con una voz
grave, como de recién despierto o como que nunca se acostó.
Es una ranchera de fondo barata con una letra maravillosa, del estilo
Salud, Dinero y amor, que es la que cantó con Andrés aquella
noche que chárlabamos al principio. Acá Diego canto: 'Iodos
estamos sobreviviendo y otro día se está yendo", en
lo que parece, fue una gran zapada. Esa noche también estaban Gringui
Herrera y Gabriel Carámbula. Andrés, por su parte, cuenta:
"La letra de Marodona yo la tenía. Sin orgullo ni piedad,
Maradona no perdona, siempre dice la verdad. Hicimos una gran amistad,
y fue todo mucho más cálido que lo quedó en la canción.
A Diego le gusto la cancion y a mí me gustó como canto,
me gustaría mucho producirlo, es un auténtico charro y quisiera
demostrar que él puede hacer un disco digno, bien cantado y que
le sirva para ganar unos buenos pesos paro seguir cuidando a las nenas.
A mí no me gustaria verlo en una cancha, él tiene que cuidarse
y seguir trasnochando, lo que es lo mismo decir".
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