SOLO QUERIA CALMAR EL DOLOR DE VIVIR 22/04/1999

Acaba de lanzar su nuevo álbum, Honestidad brutal, que incluye 37 canciones. Y en muchas de ellas habla de su amor perdido: Mónica García, la mujer por la que se peleó con Charly García. "Acá estoy muy solo -dice el músico desde Madrid Pasé días enteros sin parar. No dormía, no era yo. Y ahora tengo que preocuparme para ver que hago con un tatuaje que llevo en mi brazo y que tiene grabado afuego el nombre de Mánica".En Buenos Aires son las siete de la tarde. En Madrid las doce de la noche. "Acá hay un hueso con mucha carne para poder roer", anuncia antes de decir buenas tardes o buenas noches. "Esperá, no me digas nada, escuchá esto", y pone el teléfono cerca de su potente equipo de música logrando que distorsione un poco. Igual se escucha: "Te quiero, pero te llevaste la flor y me dejaste el florero; te quiero, me dejaste las cenizas y te llevaste el cenicero; te quiero, pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero, primero te quiero igual. No me gusta esperar pero igual te espero", dice amable y cruel el mismo hombre lleno de rulos que está en el teléfono pero cantando Te quiero igual, el primer corte de su nuevo trabajo, Honestidad brutal, un material con mucho de autobiográfico que seguramente pasará a la historia: "Y si, son 37 canciones, 37 años y un pedazo de mi vida que sé me fue y está en este disco".
-Muy bien, ¿y ahora qué?
-Ya está. Terminé. Ahora me siento como José Hemández después de haber escrito el Martín Fierro.
-Hay un tema en tu nuevo disco que se llama Victoria y soledad. ¿Esas dos palabras resumen tu situación actual, en lo personal y en lo profesional? -Fue una anticipación a los hechos. La primera tanda de canciones realmente adivinaron el futuro; era algo artificial, provocado, pero lleno de ilusiones. No me daba cuenta de lo que estaba escribiendo y, si bien sentía lo que escribía, era como un desafio. Una noche estaba cenando en la casa de Fito y se me ocurrió una idea, y de ahí la primera canción, que fue ésa. El primero que la escuchó fue Cacho Fontana, que es uno de los nuestros, y después el resto de los amigos. Unos cuatro meses después me puse en carrera y escribí cien canciones de amor y odio.
-Un tipo que compone cien canciones de buen nivel en un año o es un genio o tiene algún truco para hacerlo.
-Mirá, el talento en la música no existe, sí la inteligencia. Está también la nostalgia y la dedicación. Cada cual tiene su propio accidente en moto en el bocho. El mío no sé cuál es. Lo importante es no creérsela ni creerles a los aduladores. Sabés las veces que terminaba un tema, lo cantaba y preguntaba: "¿Tenemos tema?", y siempre me, decían que sí. Y la verdad es que el tema no estaba listo.
-¿Por qué doble y no triple o cuádruple?-Creo que por una cuestión de mercado. Nadie tiene la guita para comprar cuatro discos de golpe. La compañía entendió, o si no me engañaron, que era más importante el repertorio antes que las ventas y por eso sale, al menos, doble. Me interesa cuidar las letras de las canciones porque la música, como dijo Bob (Dylan), "la música se cuida sola". A mí me contrataron para hacer 12 temas por disco y entregué 37.
-¿Tuviste que sufrir tanto para hacer este álbum?
-No vale la pena sufrir, pero encontrar momentos de placer en medio de la grabación cuando estaba destrozado fue mágico, y eso es lo brutal. La honestidad está en mi voz, está en pensar que si yo estaba arrodillado, hay gente inválida. Y por más duro que eso suene es honesto de mi parte.
-Cumpliste 17 años grabando un disco y ahora cumpuste 37 grabando éste. Ensayemos un balance...
-Que veinte años no es nada, que es febril la mirada, en-ante en la sombra te busca y te nombra (canta en el teléfono), Volver, pero volver a dónde yo siempre estuve y siempre estaré.
Así, como se lo escucha, fue que en noviembre del año pasado entró a los estudios de Buenos Aires, Madrid, Miami, Nueva York, no sin antes haberle anunciado a sus amigos que iba a hacer un disco que cambiaría su historia y, con suerte, la de alguien más. Bueno, parece que se quedó corto, porque Clarín dijo hace unas semanas que este Honestidad brutal cambiaría la historia del rock nacional. ¿Será para tanto? "Yo no creo haber hecho nada extraordinario. Me siento si, más maduro como compositor. Mis canciones de hace 20 años no les llegan ni a los talones a éstas. Esto que van a escuchar es un testimonio de vida, parece un disco, pero es mi palabra empeñada. De todas maneras reivindico la naturalidad con que me salieron las cosas aunque más de uno tenga ganas de relacionar indefectiblemente lo que digo en las letras con lo que pasé con Mónica. Este es un trabajo completo, no como el de algunos pelotudos que hacen dos temas de mierda y encima los tenés que aguantar diciendo que son unos genios. Ser músico de rock no es ser un genio o un científico. No hace falta pasarse un mes entero tratando de encontrar un sonido, ellos y yo sabemos que un disco se puede grabar en un fin de semana y que queda de puta madre".
-¿Sigue estando el fantasma de Mónica García?
-Pasé días enteros sin parar. No dortnía, no era yo. Sólo queria calmar el dolor de vivir y encontrar una farmacia.
-¿Estás llorando?
-Es que acá estoy muy solo. No hago otra cosa más que trabajar. Madrid no me ha dado amigos murciélagos como los que tengo allá. También debe preocuparme qué hacer con este tatuaje que llevo en mi brazo, como grabado a fuego.
-¿El de la víbora?
-No, ese no, el que dice Monica.
-Daría la impresión de que ella está presente casi constantemente en Honestidad... pero sin ser nombrada.
-"Tengo que seguir adelante/con farmnacia y aguante/porque me falta lo más importante". ¿Qué es eso acaso? -Esa letra es del tema Negrita.-Hiciste los deberes.
-No, escuché el disco.
-Es que es así, muchas de estas canciones nacieron como puñales, como cuentos desgarrados, cuestiones personales, mutando en pinceladas bellas, pero más patéticas que dulces. Hubo un momento en que ya no existía la metáfora, literalmente sentía que lo que escribía era como tener una pistola en la sien.
-Sí, pero hay pasajes demasiado gráficos: "Las ganas de volver a casa y encontrar todo igual. Aquellos besos nuestros, que son del color de tu ropa interior", de Aquellos besos o del tema Prefiero dormir en donde decís: "Preriero dormir pensando en vos, que dormir con vos" o "Quiero regresar a casa y encontrar a esa princesa que me mime"...-Son referencias al amor perdido. ¿Acaso el tango no se nutre de eso todo el tiempo? Entonces, ¿por qué yo no puedo hacerlo?, si mi vida es un tango.


"ME GUSTA MUCHO COMO CANTA MARADONA

"El fútbol y la música ya los había unido allá por mayo del '94. Era una fría noche en Ezeiza y la Selección argentina concentraba para el Mundial en los Estados Unidos. Hasta ahí llegó Andrés, con su guitarra, Fito Páez y algunas estrofas paro alentar a Maradona, quien cantó con él. Ahora se volvieron a encontrar. Calamaro le pidió a Marodona que cantara en uno de sus tomos del disco y que escuchara el que le dedicó, en su homenaje. Es increíble el cambio de aquel Maradona que cantara con los Pimpinela a éste. Diego canto Hacer el tonto con una voz grave, como de recién despierto o como que nunca se acostó. Es una ranchera de fondo barata con una letra maravillosa, del estilo Salud, Dinero y amor, que es la que cantó con Andrés aquella noche que chárlabamos al principio. Acá Diego canto: 'Iodos estamos sobreviviendo y otro día se está yendo", en lo que parece, fue una gran zapada. Esa noche también estaban Gringui Herrera y Gabriel Carámbula. Andrés, por su parte, cuenta: "La letra de Marodona yo la tenía. Sin orgullo ni piedad, Maradona no perdona, siempre dice la verdad. Hicimos una gran amistad, y fue todo mucho más cálido que lo quedó en la canción. A Diego le gusto la cancion y a mí me gustó como canto, me gustaría mucho producirlo, es un auténtico charro y quisiera demostrar que él puede hacer un disco digno, bien cantado y que le sirva para ganar unos buenos pesos paro seguir cuidando a las nenas. A mí no me gustaria verlo en una cancha, él tiene que cuidarse y seguir trasnochando, lo que es lo mismo decir".