El sol te trae a mí en su despertar.
Estás en todo lo que una vez tocaste.
El aire carga tu voz y tu ternura
y mi cuerpo tiene sed de tu caricia.
El atardecer te lleva lejos de mí.
Mis ojos se nublan al verte partir.
Las palabras se ahogan en mi garganta,
y la soledad me consume, al despedirme de tí.
Ya no ocupas mi tiempo, ni compartes mi espacio.
Pero, ¿sabes qué? el amor permanece.
JR