Publicando en Internet
J. J. Merelo
Ya se ha visto dónde y cómo poner la página en la Web,
y qué hacer para que la gente venga a ella; pero lo más
importante no es que venga, sino que se queden y vuelvan y vuelvan, es decir,
conseguir clientes de la página. Para ello, es evidentemente
necesario que tenga contenido, original y que sirva de referencia; pero
también seguir una serie de reglas a la hora de diseñar la
página y el sitio web completo, su navegación, su metáfora
y todo lo demás.
Diseño para accesibilidad
Esto es algo que no se tiene en cuenta casi nunca, pero que es muy
importante. Muchos de los navegantes de Internet, tantos que nos
sorprenderíamos, son invidentes o tienen visión disminuida; para ellos, la Internet literalmente
les abre un mundo. Desgraciadamente, ese mismo mundo se les cierra si no pueden
entender las páginas que hay delante de ellos. Para empezar, los
invidentes no usan nuestros navegadores habituales, principalmente porque
trabajar en Windows o en Linux es un tanto difícil para ellos: usan
MS-DOS y programas que les leen la pantalla. Para comprobar si una
página que uno ha diseñado es "accesible" o no, se
puede seguir la siguiente regla de sentido común: cerrar los ojos, y
dejar que otra persona nos la "cuente". Si la comprendemos,
más o menos se puede decir que es accesible. Si no la comprendemos, es
que algo falla. Aparte de eso, ciertos programas, tales como el
HotMetal, comprueban la accesibilidad y
dan ciertos consejos para mejorarla. Sin embargo, se pueden seguir
también una serie de reglas:
- No usar demasiadas opciones. Esta regla se debería seguir siempre,
pero más si uno quiere que la página sea accesible. Usar muchas
opciones hace que el usuario al que se las "cuentan" olvide las
primeras cuando ha llegado a las últimas.
- No usar gráficos que sean impresicindibles para comprender el
texto, y si se hace, usar la opción ALT para describirlos.
- No usar una distribución complicada, con muchas columnas y filas,
textos en diferentes posiciones, y mucho menos, hacer que todo ello sea
imprescindible para comprender la página.
- No usar elementos avanzados de HTML; la mayoría de los navegadores
para invidentes no los entienden.
- No usar FRAMES. Imposibilitan la comprensión por parte del
invidente. En general, no se deben usar frames por otras muchas razones.
- No usar combinaciones de colores con bajo contraste, o con letras
pequeñas, porque hará más difícil la navegación a
personas con visibilidad reducida que usan programas que aumentan la pantalla
para leerla.
En general, lo mejor es usar el sentido común, y si en todo caso,
nuestro sitio necesita positivamente usar todos los elementos que arriba se
mencionan como negativos, es conveniente crear páginas alternativas que
sean fáciles de acceder para los invidentes.
| Ejercicio: Adaptar alguna de las páginas existentes para que
sea accesible; si no es posible, crear una página alternativa que sea
accesible. Para comprobar su accesibilidad, hacer que un compañero se la
"cuente". |
Pecados capitales del diseño
Hay muchísimas cosas que hacen fracasar una página web. Con lo
lenta que va la Internet, si después de descargarse uno una
página, no merece la pena, es para mandar un matón a sueldo al
que la ha hecho. O, como mínimo, para no visitarla más. En
general, una página honesta, que consiga lo pretende sin alharacas, es
lo mejor.
Con todo y con eso, se pueden cometer varios pecados capitales a la hora de
diseñar una página:
- El pecado de los 100 megas. Si pones en la página principal
5 GIFs animados, 4 iconos, un JPG de fondo de 30 Ks, un MID para reproducirlo
mientras uno la ve, y luego pones todo lo que pillas de texto, al final
tardará horas en cargarse, y probablemente la gente ni espere a que se
la traigan. Ejemplo de esto: la antigua página del Legado
Andalusí. Pero si uno se da un garbeo por GeoCities, verá muchos
ejemplos de esto. Hay que tener en cuenta que mucha gente conecta
todavía a 14400 baudios, 36600 o incluso los que conectan a 56400, lo
hacen por Infovía, y ya sabemos todos lo que pasa. Si irremisiblemente
necesita poner uno todo eso, se puede poner en diversas páginas, o bien
poner imágenes pequeñas, y que haya que pulsar para traer la
imagen completa. En general, una página principal no debería
tener más de 30 o 50 Ks en total, o a todo tirar 70 (pero sólo si
está justificado). Para saber cuánto ocupa una página se
puede hacer a mano, pero es más fácil usar la opción
Page Info del menú View del Netscape. En el resto
de las páginas de un sitio, se pueden poner páginas de ese tamaño,
siempre que se reusen gráficos que se han cargado en la página
principal: esos gráficos estarán ya en la caché del ordenador propio,
y no hará falta volver a pedirlos del servidor; por la misma razón, es
mucho mejor usar una sóla imagen, aunque uno vaya a presentarla en
diferentes tamaños, y regular el tamaño con los atributos del tag
<image>, en vez de hacerlo con imágenes de diferente tamaño.
- El pecado del arcoiris: consiste en poner las letras de color azul,
los menús de color verde, el fondo fucsia, tablas de color gris perla,
títulos sepia, y cada uno de los demás elementos de un color
diferente. Ah, y la siguiente página, colores totalmente diferentes para
cada uno de los elementos. Los colores deben de dar información, deben
de tener un uso consistente en todo el sitio, deben de tener tonos consistentes
para los textos y los gráficos, y deben no ser demasiados.
Además, deben tener contraste suficiente. Si se incluye un
gráfico de fondo, que no se debe, pero si se hace, se debe de poner en
todos pastel o desvaídos para que no interfiera con la lectura de la
página.
- El pecado de la página inquieta: si uno se mete en una
página, y tiene un buzón que se abre y se cierra, un
perrito que corre por lo bajo de la página, y 7 flechitas animadas,
varias letras parpadeando, y encima tiene una animación con HTML
dinámico, acaba tan de los nervios que deja la página tirando el
ordenador por la ventana. Mejor tratar esas cosas con juicio, y si es posible,
pasar de usarlas.
- El pecado de la cárcel virtual: consiste en poner muchas
barras horizontales y verticales, espacios en blanco como fosos, bordes de
tablas y demás elementos que no aportan nada a la página, y que
estorban más que aportar información. Las tablas pueden usar
colores (juiciosamente) para resaltar cabeceras, filas o columnas, las
barras horizontales directamente no sirven para nada, y los espacios tampoco.
Si se quiere separar un párrafo de otro, lo mejor es usar
indentación, tal como se hace en este tutorial; para hacerlo
sin que cueste demasiado
trabajo, lo mejor es definir un estilo (tal como se hace también en este
texto). Tampoco sirven para nada los relieves que se usan en los botones (a no
ser que, usando JavaScript, se pulsen de verdad esos botones).
- El pecado de las sardinas en lata: por mucho que sea necesario, no
se puede poner todo en una página: gráficos, texto,
menuses, títulos, ocupando hasta el último centímetro
cuadrado de página. Es mejor ir presentando el contenido poco a poco,
creando expectación, distribuyéndolo, y, por decirlo
así, dosificando la experiencia de visitar el sitio web.
- El pecado de la buena vista: Se ve mejor en 800x600 con el
Internet Explorer, o pulsa aquí para descargar el Flash o
séase, tú, infeliz, que te has metido
con el Netscape, te pueden ir dando. Una página debe diseñarse
para que se vea con cualquier navegador, porque todavía hay gente que
usa el Lynx (en modo texto), el Mosaic, e incluso navegadores en
teléfonos móviles o dispositivos portátiles con pantallas
en blanco y negro de 320x200. Una vez más, si es estrictamente necesario
usar un navegador específico o un plugin tal como el Flash, se deben proporcionar páginas alternativas; un par
de líneas en JavaScript pueden detectar el navegador y servir una u otra
página. En cuando a lo del tamaño, simplemente no tiene
justificación. Nadie va a poner la ventana del tamaño que uno
quiera; y si se ve fea, pues dejarán de verla. Se debe diseñar
teniendo en cuenta esto.
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Si conoces alguna página que pueda ser un ejemplo de alguno de estos pecados, por favor, mándame un e-mail y la incluiré en una galería de las peores páginas de la web.
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- El pecado del pero y las tijeras, En las Cruces de Mayo en Granada,
una especie de exposición alrededor de una cruz, nunca faltan un pero y
unas tijeras. Lo del "pero" es para la gente que dice
"pero", y las tijeras por la gente que dice "y lo que le
falta"... pues para cortar el "ylo", las tijeras. A una cruz con
un pero y tijeras no le falta de ná, y también hay páginas
web a las que no le falta de ná. Tienen contador, estadísticas de
acceso, chats, banners, pertenecen a webrings; lo único que le falta es
contenido. No debe uno de obsesionarse por meterle a una página web
todas las ultimas chuminás: lo mejor es preocuparse y cuidar el
contenido, y todo lo demás que sirva al contenido, y no al revés.
- El pecado del usuario atrapado. Muchos sitios, sobre todos
los que trafican con carne fresca, abren una página maximizada, que
ocupa toda la pantalla, y no tiene menú, con lo cual no se puede
cerrar salvo cargándosela, o cambiando de ventana. Aunque empezó ahí,
se está extendiendo a otra serie de sitios; en general, no conseguirá
lo que quiere, atrapar al usuario, y sí le joderá bastante, por lo
cual no volverá al sitio nunca más.
Hay tantas páginas web que apestan por ahí, que hay sitios completos dedicados a ellas: Web pages that suck, creada por el primo perdido de Rappel, y Worst of the web
| Ejercicio: Buscar por internet, y apuntar, páginas que
cometan alguno de estos pecados capitales. Realizar una página web
simple sobre el pueblo de uno, o, para el caso, sobre cualquier otro tema, que no los cometa. |
Normas del diseño
Ya hemos visto diversas cosas que no se deben hacer en una página.
¿Qué es lo que se debe hacer? Pues simplemente, hablar de lo que
uno sepa, y hacer las cosas como mejor se pueda. Es mucho mejor una
página honrada, con un contenido original e interesante, pero
ningún gráfico, tal como la página de Atalaya, que una
página con muchos gráficos
3D móviles que no digan nada, y que aparte son iguales en todos
sitios. Veamos algunas reglillas que pueden
servir:
- Cambiar el contenido con bastante frecuencia.O al menos preocuparse por
actualizarla de vez en cuando. Una página con links que no funcionen es
una página a la que nadie va a volver. O con contenido que no
esté al día.
- Responder a las preguntas básicas: quiénes somos, de donde
venimos, a dónde vamos. Debe quedar bien claro en cada página
quién lo ha hecho (persona o empresa) y cómo se puede contactar
con uno; debe haber un mapa más o menos claro del sitio que indique
dónde estamos y dónde podemos ir (por ejemplo, un menú con
opciones resaltadas o no dependiendo de dónde se esté). Y, por
supuesto, escuchar a los usuarios. Muchas veces, ellos aportarán
más a nuestro sitio que lo que nos podamos imaginar.
- Usar colores con bastante contraste; no usar fondos gráficos, usar
gráficos e iconos coherentes, o si no, no usarlos; usar colores y
gráficos consistentes en todas las páginas del sitio.
- Dar algo gratis en el sitio. Puede ser desde un salvapantallas, hasta un
programa que uno haya realizado, hasta un MP3 con un cacho de canción
(si es la canción completa, se te echa encima la
SGAE). Esto no tiene porqué ser cierto
en una página personal, pero sí en una página de empresa o
entidad de orden superior. Por ejemplo, Siniestro Total tiene una pregunta semanal,
y da discos promo a alguno de los que la respondan correctamente;
también sacó en RealAudio
una canción antes de haber sacado un LP. Un comercio puede dar cupones;
una empresa de alimentación, tal como Cogollos el Dulze, da recetas de ensalada. No
hay que olvidar que un sitio web de una empresa no es un catálogo, es
mucho más.
- Poner lo más importanto o lo más nuevo más a mano, si
puede ser en la página principal. Muchas veces qué es lo más
importante lo decide el usuario, con sus visitas.
- Escuchar a los usuarios: ellos te dirán lo que está bien, mal, los
links que no funcionan o que no apuntan a donde deben; en resumen,
harán gran parte de tu trabajo. Para ello, tendrás que poner bien
visible tus coordenadas de contacto.
- Conocer tu sitio y tu clientela: analizando los registros de
visitas puedes saber de dónde vienen, a dónde van, y qué hacen. Trata
de hacer más accesibles las páginas más atractivas (las más
visitadas), y quita "peso muerto": páginas que no se visitan, o que se
visitan sólo de paso. Trata de usar las páginas de entrada para
enganchar al sitio, y analiza porque el usuario deja los sitios por
una página determinada.