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Tarea de Ser hombres Berchmans para los demás y con los demás

Hoy estamos más cerca que nunca de terminar de escribir tan solo un verso, de este largo, y a veces corto, poema de la vida. Somos tan solo pasajeros que han terminado uno de tantos viajes por tener, en un barco inmenso que navega entre recuerdos, nostalgia, alegrías, pero que a su paso por lugares tormentosos, ha sabido inyectarnos calma, sabiduría, crítica, espiritualidad y fe. Somos la promoción de 1999, somos pasajeros y a la vez tripulación de un Berchmans que viaja hacia un norte muy definido, ese norte de la integridad, del servicio, de la ética, del amor, y por supuesto, de la paz. Pero, no debemos olvidar nuestro gran comandante, quien desde nuestro nacimiento ha hecho de nosotros, navegantes comprometidos con el ser, que con su gracia ha llenado de bendiciones nuestra vida, siendo esta proclamación una de ellas. Creo que todos conocemos al comandante, pero este comandante es diferente a todos los demás, pues la libertad y la paz son sus principales ideales, y qué mejor que una tripulación de 113 seres humanos para convertir estos ideales en verdadero testimonio de amor y de fe.
Después de una larga, o tal vez corta vida en el colegio, quedan en nuestros corazones muchos sentimientos que se traducen en agradecimientos, en satisfacción, en nostalgia. El hombre no tiene sentimientos, se expresa a través de ellos, y si algo hemos hecho desde que vestimos el uniforme del Berchmans, es demostrar y expresar sentimientos en cada instante, en cada relación interpersonal en cada muestra de orgullo al palpar alguno de tantos triunfos de nuestro colegio, en cada partido de fútbol, baloncesto, voleibol, en los que el verde y el amarillo se agitaban con mística y entrega total. Muchos de nosotros fuimos un poco tímidos al demostrar estos sentimientos, y no dejamos que el amor y el cariño por el cariño por el colegio fuera capaz de hacernos cantar nuestro himno como es debido, portar el uniforme correctamente y muchas otras sencillas muestras de mística por él. Pero, tal vez esta variedad de posiciones y pensamientos frente a las cosas nos hace diferentes educado en la escuela, en la palabras y en el pensamiento del otro, estamos constantemente alimentándonos de críticas y posiciones frente a temas no muy comunes, que nos hacen un poco más profundos y observadores de lo que pasa fuera de esta esfera que nos crea una sociedad egoísta, sectaria. Es increíble observar cómo todo se hace proceso, para verse reflejado más tarde. Ahora, que tenemos un pie en el gran barco Berchmans, y el otro, en el barco Universitario, podemos entender el insistir constante de nuestros maestro, los jalones de oreja del Padre Rector y tantas situaciones que vivimos, y que tal vez no aprobamos, pero que, en el fondo iban dibujando ese futuro pensamiento, que ahora se muestra colorido y radiante, al llegar el momento de transbordar. Ahora entendemos el sentido de tener una Espiritualidad Ignaciana, o como alguien llamó alguna vez, <<ESPIRITUALIDAD CRITICA>> que nos permita poseer un triángulo equilibradamente constituido entre el <<YO>> de cada uno de nosotros, los demás y Dios. Lo verdaderamente importante, es saber traducir todos los Encuentros con Cristo vividos, los programas de Formación y Acción Social, el trabajo de los Grupos Apostólicos, los Ejercicios Espirituales y tantas experiencias llevadas a cabo en acciones concretas por una sociedad que cada día es más conflictiva, en líderes que crean en un futuro mejor y no pierdan la esperanza, en hombres decididos a sacar adelante un país que cojea, y que está cansado de saltar y esquivar obstáculos.
Generalmente, el ser humano agradece o da gracias al recibir un favor o una atención especial, poro lo que nosotros hemos recibido es mucho más significativo, es prácticamente, una niñez y una juventud de formación en valores cristianos de grandeza incalculable; es una identidad que nos hace consecuentes entre lo que pensamos y lo que hacemos, que nos convierte en personas con ideales, y con esto entendemos por qué San Ignacio de Loyola siempre vivió en busca de un Perfil Ideal, de un excelencia como persona. Todo esto es mucho más que simple favores, entonces: (Qué otra forma de agradecerle al Colegio Berchmans podemos encontrar). Después de pensarlo un poco, nos damos cuenta que la mejor forma de agradecer es practicando todo lo aprendido y actuando en el momento oportuno. Habremos asimilado lo que el Berchmans quiso transmitirnos sólo cuando interactuemos con los demás y nos brindemos por completo. (De qué sirve entonces sólo agradecer, si lo esencial queda en el olvido, si no existe un compromiso con la vida, con Dios, con la sociedad).
Entonces: (Cuál es la mejor manera de agradecer a nuestro padres por su esfuerzo y lucha constantes para brindarnos lo mejor y formarnos correctamente, por ser esos <<cómplices>> del colegio por muchos años en una siembre de hombres integrales para los demás).
(Cómo agradecer a todos nuestro maestros, quienes fueron determinantes, cada uno en su momento, quienes nos vieron crecer, y muchas veces errar, pero que siempre estuvieron allí para corregirnos).
(De qué manera la Mona, Paché, Luis Delio, Diego, Arnulfo, pueden sentirse satisfechos con su dedicación y su fe depositada en nosotrs)s.
(Qué debemos hacer para que nuestro familiares y allegados crean en nosotros, en nuestro pensar y en nuestro actuar).
(Cuál es la mayor forma de enorgullecer a nuestro colegio de tener hombres Berchmans intelectualmente competentes que luchan por sus ideales).
(Cómo responderemos al llamado que nos hace Dios a ser partícipes de su obra, como hijos suyos y seres humanos que somos).
Creemos, y estamos seguros de que la respuesta a todos estos interrogantes se resume en una palabra: COMPROMISO. Por esto hoy, 26 de Junio de 1999, los alumnos de la Promoción LXI del Colegio Berchmans, queremos decir sí al compromiso de ser hombres puestos al servicio de los demás, de ser excelentes hijos, sobresalientes estudiantes, grandes profesionales, excelentes padres y esposos. Nos comprometemos a cambiar de barco muchas veces, pero nunca quitarnos el uniforme del primero de ellos, el del Berchmans, uniforme que siempre portaremos en el interior de cualquiera de los roles que asumamos, uniforme que es símbolo de identidad y de pertenencia, uniforme que nos hace únicos.
Podemos irnos con la certeza que siempre dibujaremos nuestros recuerdos entre tonalidades verdes ya amarillas, que nuestro padre rector y demás Directivas, dieron todo de sí para hacer del colegio un hogar de formación integral, no una máquina, pues más que trabajo fue compromiso y entrega. Creemos en sus enseñanzas, en sus correcciones, en su constante acompañar por un camino pedregoso que cada vez se hace más difícil.
A todos muchas gracias, y recuerden que el compromiso humano de ser Hombres Berchmans en todo momentos y en todo lugar, estará presente en nosotros a partir de hoy más que nunca en nuestras vidas. No los defraudaremos en la difícil tarea de construir un mejor mundo para los demás y con los demás.

JUAN CARLOS PAREDES MARIN
Undécimo grado

 

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