Chocó 7 días
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¿Vía al mal?
Alfonso Areiza Lozano Al excelente profesor Miguel A. Caicedo Mena, quien aún vive para sus buenos alumnos, le discutí sobre el adjetivo calificativo inútil, en razón de que debía masculinizarse y feminizarse, pues lo correcto sería inútilo o inútila. Él nunca aceptó este abuso lingüístico y gramatical; no obstante, usted deducirá en el ñingrí como calificarnos. Nuevamente, en días pasado fuimos víctimas de una "lujosa" frustración, con el debate de la vía al mar. Aparentemente el único problema sigue siendo la licencia ambiental para reanudar la construcción que nos llevará hasta el mayor caudal de productividad del mar Pacífico. En esa región hay de todo para la salvación del país, pero inexplicablemente a diario se queja el Presidente por la falta de platica. Con esta vía el presupuesto de la Nación eliminaría su déficit y las exportaciones disminuirían la pobreza, tanto en este departamento como en muchos de su influencia. Lo grave fue la ausencia de la Ministra de Medio Ambiente, torturando la definición de la esquiva licencia; en cambio, no se presenta este mismo inconveniente en el resto de construcciones carreteables a lo largo del territorio y en proyectos como el túnel de la línea (Tolima y Quindío) y Porcecito III, en Antioquia, financiados por Deutchebank de Alemania, Banco Industrial del Japón y el Fujibank, con plazos amplios de pago y bajas tasas de interés. Para el Chocó, sólo ásperas humillaciones. Conviene anotar, respecto del contrato de la licencia ambiental para salvar el escollo, que ojalá no se lo adjudiquen a los expertos, a quienes el sociólogo y economista alemán Max Weber los define así: "Aquel que sabe más y más sobre menos y menos hasta que sabe absolutamente todo acerca de nada". Le asiste la razón a mi amigo, Adolfo Rengifo G., al presumir la burla y a la vez, lástima de los gringos, japoneses, chinos y otros del mundo industrializado, cuando nos visitan y se cercioran que nos estamos muriendo de hambre con la nevera llena de comida por el engaño de la Nación, la oposición de Valle del Cauca y el macro-error de los paisas, al tener que regresarse de Quibdó por no tener la carretera al mar, para llevar sus productos al mercado global y recibir cientos más y así mejorar el nivel de vida de la región y del país. Lo precedente me recuerda lo siguiente: "Un individuo entra en una librería y pregunta al empleador: ¿Tienen aquí el sainete La desgracia de ser rico?. No caballero, le dice el librero, pero tengo La desgracia de ser pobre. Si usted quiere, se la vendo, pero le advierto que no es un sainete, sino una tragedia". El pensar y actuar de nosotros se convirtió en una resignación miope, estúpida y sin justificación, causante de nuestra propia tragedia y miseria. Es hora que el Gobernador deje la isla de Singapur e internacionalice con la cancillería, el embajador en Washington, la Unión Europea y el resto de países desarrollados, este producto rentable y encantador –vía al mar–, porque, repito, este acceso vial es la salvación económica de la Nación y del Chocó, por la producción, rentabilidad, la recuperación de la inversión y el libre acceso a los mercados internacionales, y más ahora con el auge del ALCA y el TLC. Considero imperioso para este proyecto mirar a la República China, por ser la sexta economía mundial y en el 2040 sobrepasará a los EEUU, según el Banco Glodnman Sanch. Sin embargo con todas las bondades probadas de este proyecto inconcluso, me formulo este interrogante: ¿Será que el Presidente y los ministros del ramo consideran esta carretera como la via al mal? Ñingri: Estamos muy mal. Los paisas nos trajeron la energía eléctrica, desde Bolombolo a 160 kilómetros de Quibdó hace 33 años, y nosotros en cien años, no le hemos echado una gota de cloro al río Atrato ni colocado un buen tubo de conducción de agua. Entonces, ¿cómo calificarnos? |
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