DPTO: FRANCISCO MORAZÅN

TEGUCIGALPA DEL RECUERDO

Parque Finlay

Quienes hoy transitan por este jardín capitalino ubicado en el inicio del barrio La Ronda, es posible que desconozcan su historia y pasan por el lugar sin tener la remota idea de lo que hace más de medio siglo fue ese sitio en la vieja Tegucigalpa.

En 1947, don Próspero Gómez y doña Jesús Fiallos, eran propietarios de una planicie que se alzaba en la caída de La Cabaña a La Ronda y donde habían construido una cuartería que los rondeños conocían como "El Carrusel".

Varias familias de escasos recursos vivían en las estrechas habitaciones de madera pintadas de color verde, comunicándose con El Guanacaste por una estrecha calle de tierra que salía desde la cuadra de los Valladares hasta el punto donde culminaba la avenida "Juan Gutemberg" o calle de El Guanacaste y se unía con la calle a Casamata a orillas de la quebrada "El Bambú" y la estrecha Calle de las Vacas, conocida así porque por ese sendero desplazaban a los semovientes que pastaban en predios de La Cabaña e iban a sacrificarse en el Matadero Municipal.

Siendo presidente del Concejo del Distrito Central el P.M. don J. Tomás Quiñónez se diseñó ese año una obra vial que pudiera conectar a la avenida Gutemberg con la avenida Máximo Jerez que comenzaba en la esquina del callejón de la Capilla Adventista exactamente en una casa de esquina construida por don Juan Murillo y que ahora se encuentra restaurándose tal y como se observa en una reciente fotografía que hoy publicamos con pie de grabado MUDO TESTIGO.

Para emprender dichos trabajos, el gobierno municipal indemnizó a las herederas de doña Jesús Fiallos, Inés y Juanita, dueñas absolutas del predio, garantizando además, a los propietarios de las casas ubicadas en el callejón del sur, que al bajarse los niveles del terreno se les construirían aceras altas con sus respectivas gradas.

Estas casas eran habitadas por don Casto J. Ordóñez, el doctor Juan José Molina, don Alfredo León Gómez, don Benigno Aparicio, el doctor Plutarco Castellanos padre, y como inquilinos en la parte más baja que quedaron bajo el nivel de la calle, recordamos al profesor Víctor Cáceres Lara y a don José Acosta.

Las hermanas Gómez Fiallos, construyeron entonces después de abrirse la calle y concluidos los trabajos del adoquinamiento de la misma, sus hermosas residencias diseñadas y levantadas si no nos equivocamos por el ingeniero José Valle las que todavía se mantienen en pie en el extremo norte de la subida a La Ronda. Inesita era la esposa del doctor Aníbal Delgado y Juanita del doctor Osorio Contreras.

La primera, madre de Aníbal, Danubia, Teresita, Claudio y Rubén Delgado Fiallos.

Una plaza de forma triangular quedó en el predio del viejo Carrusel y los miembros del Club Rotario de Tegucigalpa elevaron una petición ante las autoridades municipales para que la misma se dedicara a la memoria del sabio cubano doctor Carlos Juan Finlay, investigador que había logrado grandes avances con sus estudios en el campo de inmunología para el combate de la fiebre amarilla, un azote de la humanidad en las regiones tropicales.

Arturo H. Medrano, Miguel Díaz Gómez, Ramón Villeda Morales, Donato Díaz Medina, Carlos H. Mulvany, J. Ramón Pereira, Jorge Zepeda, Sergio Palacios y Gilberto Osorio Contreras, patrocinaron e impulsaron la idea rotaria y a través del embajador de Cuba en nuestro país Américo Cruz se logró que el gobierno de aquella nación antillana donara el busto del ilustre galeno nacido en la provincia de Camaguey.

En 1948, se inauguró el Parque Finlay correspondiéndole al Distrito realizar la obra de los arreates en los que se sembraron laureles, narcisos y una planta que conocemos como "mar pacífico", colocación de bancas y faroles y las aceras alrededor del jardín.

Al acto de develización del busto del doctor Finlay, asistió el presidente municipal don Tomás Quiñónez, el embajador cubano doctor Américo Cruz y su señora esposa, el deportista cubano Isidro "El Papi" Fabié, el embajador de Guatemala en Honduras, los rotarios que promovieron la idea y otros miembros del rotarismo entre ellos Jorge Fidel Durón, Roque J. Rivera, Adán Cueva, Henry D. Guilbert y Francisco Prats Vives.

En la ceremonia pronunciaron discursos el presidente del Club licenciado Arturo H. Medrano, el embajador cubano doctor Américo Cruz y el presidente del Concejo del Distrito Central don J. Tomás Quiñónez.

La base de piedra de cantera para colocar el busto del doctor Finlay, se trasladó desde el patio interior del viejo edificio de la Dirección General de Salud Pública que funcionaba en el Barrio Abajo donde hoy se levanta el Hospital del Instituto Hondureño de Seguridad Social.

En la noche del día de la inauguración, se realizó un concierto popular y hubo quema de pólvora participando los vecinos del sector entre quienes recordamos a las hermanas Inés y Juanita Gómez Fiallos, a don Tránsito y doña Coca Corea y sus hijos Carlos y Lupe, a los hijos de don Juan B. Murillo, Juan, Jairo, Iván, Thelma y Melba, don Casto Ordóñez y sus hijos Oscar, Virgilio y Estela, a don Benigno Aparicio su esposa doña Amelia y sus hijos German y Bradford, a los León Gómez, a don Andrés R. Valladares, su esposa doña Orfilia y sus hijos, el laboratorista doctor Juan J. Molina e hijas, a doña María Mojica y sus hijos Adilia, Elba, Leopoldo y Rolando, don Fernando "El Conde" Ferrari y sus hijos, don Enrique y doña Margarita Elvir y sus hijos Hugo y Margarita, el abogado Héctor Chavarría su esposa e hijos, don Luis Maradiaga y doña Panchita Zabra con su hija Martha, doña Elida Montoya y sus hijos Mario y Norma Laínez, don Francisco Cáceres Bendaña y doña Zoila con sus hijos Ramón, Teresa, Fernando, Héctor, Marco Antonio, María del Carmen y Milagros, don Francisco y Domitila Valladares y sus hijos mayores, don Juan B. Valladares su esposa Mercedes Lanza y sus hijos mayores, don Rubén Alvarez Canales su esposa doña María Molina y sus hijos Rubén, Eloísa, Darío, Miriam y Gustavo, don José María Valladares su esposa doña Berta Rovelo y sus hijos Chema y Santiago, el abogado Arturo Ramón Barahona y su esposa.

Recordamos también al maestro Rafael Valle y sus hijos Rafael y Mario, a la familia Acosta Mejía, el profesor Víctor Cáceres Lara y su esposa, a Alfonso Gonzales y sus hermanas Martha y Angélica, al doctor Napoleón Bográn su esposa doña Alicia Idiáquez y a sus hijos Vilma, Marco, Poloncho y Roberto, a los hermanos Clementina y Alejandro Pavón, a don Miguel Izaguirre Zúniga y sus hijos Miguel Angel y Leandro Ramón, al doctor Ramón Pereira, su esposa doña Laura y sus hijos, don Lulo Aguilar y familia, don Rafael López y sus hijos Chony y Evaristo, al doctor Amílcar Girón, a don Antonio Vallejo, don Héctor Medina su esposa doña Estela Valle y sus hijas Hayde y Lydia, a la familia del padre Salgado, al abogado Modesto Bonilla y sus hijos, al profesor de Estado don Luis B. Gómez su esposa Adriana Barahona e hijos, a Roberto "Peyo" Rivera, a la familia Zavala de la Calle de las Vacas, del mismo lugar doña Josefa Godoy de Girón y sus hijos, a los Rovelo Landa de la subida a Casamata, al doctor Plutarco Castellanos, su esposa doña María Luisa y sus hijos mayores, las hermanas Eva y Amalia Zelaya Galindo, doña Enriqueta Hartling, su madre doña Guadalupe Ferrari y su hija Elena María Lardizábal, doña Pupa Valle, don Roberto Palma y doña Rosa Gálvez de Palma y su hijo Roberto Palma Gálvez, Angel B. Zepeda su esposa doña Bertha Gutiérrez y sus hijos Ventura, Octavio, Asterio, Rubén y Ticky Zepeda, don Jesús y don Julio Rodríguez Ayestas, los generales Pedro e Inocente Triminio, don Alejandro Durón, su esposa y sus hijos Rosa, Alejandro e Irene, la familia Sánchez de la primera calle de La Cabaña, doña Fita Lanza e hijos, la familia Sosa Izaguirre y por su proximidad con el barrio La Ronda residiendo en la Calle de Las Gradas, don Crecencio Gómez su esposa doña Maruca y sus hijos Gustavo, Carlota y Mario, Juana Paula Irías y sus hijas Martha y Anarda, Chila Rodríguez, el profesor Sergio Palacios, don Carlos Flores el padre del abogado Oscar A. Flores, la familia Medrano y de la Calle de Las Damas don Augusto Daniels, su esposa y sus hijas Ivonne, Lía y Florencia, don Alejandro Armijo y su familia, Trinita Andino y sus hijas y de los jóvenes que frecuentaban el barrio, vivían o tomaban sus alimentos, Marco A. Alemán, Mario Maradiaga, Mario Bellot y Godofredo Sierke Quiroz.

Bueno, han transcurrido 55 años desde que se construyó el Parque Finlay y a lo mejor algunos nombres se nos han escapado al hacer memoria de aquel acontecimiento, pero esta remembranza la dedicamos a quienes ya desaparecieron de la vida terrenal y a los que quedan para que recuerden aquellos viejos tiempos.

Hasta la próxima semana, cuando, si Dios así lo quiere, relatemos algo del viejo cementerio de la antañona Tegucigalpa.

Tegucigalpa del Recuerdo Continua aqui:

(Tomado de La Tribuna)



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