Hermana: A Nibea Alvarenga
Por: Divina Alvarenga
Cuantas veces hemos llorado juntas, hermana mía,
cuantas veces nos hemos acostado sin comer,
tu llorabas junto a mí, yo lloraba por el hambre que tenía
y tu llorabas por tu hambre y por la mía.
Recuerdo las veces que hemos llorado juntas, hermana mía
pero más recuerdo el día, que ha papá se lo llevó la policía,
después de registrar la caja de mi ropa
y encontrar aquellos libros subversivos.
Recuerdo las palabras, de aquellos militares
que empuñando su fusil y dirigiéndolo hacia mi
exclamaron, al mismo tiempo que movieron el cerrojo,
a los comunistas hay que matarlos desde niños.
Yo lloraba fuertemente, observé a papá
estaba como estatua, no le hacían temblar las bayonetas
la vida le había enseñado a ser valiente,
yo corrí muerta de miedo, ellos se fueron
llevándose a mi padre y tu te quedaste llorando junto a mí.
Recuerdo las veces que hemos llorado juntas, hermana mía,
recuerdo el día que murió papá con valentía,
yo estaba junto al féretro, yo lloraba
pero al ver en ti ese rostro de dureza como el hierro,
de mirada penetrante, que me cogiste de la mano
y me dijiste la vida es dura camarada,
comprendí que papá no había muerto
que vivía en ti en mi, en mis amigos
y en el pueblo.
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