TELA IV: Lancetilla
Por: Divina Alvarenga
La amiga Juventina
vivía en el jardín de la esperanza
allí por el camino de bambú.
Clarinete en mano, cañuela nueva,
una nota en el vacío
llamaba al silencio.
Lancetilla, majestuosa
escuchad la sinfonía
que entonan los árboles, las aves y el viento.
Desordenadas corríamos hasta la poza negra.
Cada una descubría un sendero.
En los palos de aquella fruta morada,
blanca y jugosa por dentro
nos deteníamos para saciar la sed.
Sentadas en circulo,
sentíamos la delicia del mangustín
escuchando el cantar de los pájaros
en un día de lluvia ligera.
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