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Por voluntad de Dios Padre creador del cielo y de la tierra,de todo lo visible y lo invisible ha sido establecido que yo debia ser sacerdote,Desde los mas remotos tiempos,en epocas pasadas,entre tantos diferentes idiomas,culturas,credos, entre tan numerosas y variadas formas de FE,cada vez que debo venir a vivir una vida entre los humanos,me toca ser sacerdote. Asi pues,en esta mas reciente oportunidad de vida,en medio de mi larga existencia,tambien me toco ser sacerdote,oficiante,en esta ocasion dentro de la modalidad que aqui se conoce el nombre de "religion catolica"...Desde muy joven ya tenia bien clara mi vocacion y despues de unos aņos en el seminario,me ordenaron de sacerdote.Fue en el pueblo de Saneraug distrito de Azalp donde se me concedio el espacio,el tiempo y el permiso para "operar" espiritualmente,es decir para ejecutar rituales y ceremonias concebidas con el objeto de atraer las energias celestes hacia la tierra a fin de hacer un poco menos miserable nuestra naturaleza humana.Oficiaba misas regulares,de difuntos,atendia matrimonios,bautizos y bendecia toda clase de fiestas o actividades publicas o privadas,vendia mis servicios espirituales,segun el catalogo y la lista de precios establecida por mis superiores de la iglesia.tambien ofrecia toda una multitud de servicios personales a la medida del usuario y daba asistencia o consejos espirituales a cualquier atribulado devoto,segun sus requerimientos. Recuerdo particularmente las extremaunciones,por que,ademas de que se operaban bastante esporadicamente,estaban colmadas de un contenido emocional y en algunos casos de situaciones familiares sorprendentes y no pocas veces alcanzaban niveles dramaticos tales,que para mi eran extremamente interesantes. Daba tres misas al dia y las de los domingos me gustaban en manera especial por que se me ofrecia la oportunidad de recrearme deliciosamente la vista,admirando la belleza femenina humana, creada por Dios.....Recuerdo a tantas jovencitas que iban a la misa de 10.00 am los domingos,unica y exclusivamentea irradiar sus encantos femeninos,de la manera mas seductora y provocativa,por supuesto que no pocos jovencitos y hombres mayores,respetables padres de familia compartian inconscientemente conmigo,esos sencillos placeres,otros iban a 'socializar",a encontrar amistades,nunca faltaban las elegantes seņoras que iban a presumir de sus nuevas adquisiciones en el campo del buen vestir,en fin cada cual encontraba su motivo personal para acercarse a la iglesia a identificarse con cualquiera de los infinitos aspectos de la creacion de Dios,que es lo importante.Recuerdo con mucha claridad,las personas que se acercaban al confesionario,sus caras,sus gestos,sus actitudes,hasta el hedor de sus alientos cuando vomitaban en mi cara sus inmundicias mentales... Algunos se acercaban furtivamente,demostrando la verguenza de lo que ocultaban,otros parecian orgullosos,aparentando no tener mucho que confesar,pero debo reconocer que entre tantos habia algunos que lo hacian con verdadera FE... Entre quienes me confesaban sus pecados,muy pocos,a decir verdad,lo hacian con una conviccion sincera o pensando seriamente que por el hecho de confesarme sus pecados,dios les estaria librando del castigo que les espoeraba,es decir,ellos tan solo cumplian con una especie de ritual o formalismo que les habia sido impuesto por la tradicion,pero internamente no les importaba el papel que yo pudiera jugar ante dios y mucho menos entre dios y ellos.No les imnportaba ni siquiera su propia conducta puesto que muchos de ellos me repetian las mismas historias pecaminosas cada semana o cada mes,lo que demuestra que no habia ningun arrepentimiento ni proposito de enmienda,es mas,habia quienes cometian pecados que yo conocia,se acercaban y no me los confesaban,poco a poco me iba convenciendo,entre otras cosas,de que la perdonabilidad de un pecado,ante cualquier escala de valores psicologicos o morales,no implica necesariamente,la posibilidad de redencion,es decir la "redentibilidad",si se puede acuņar ese termino.Mucho menos el que el pecador quede libre de la consecuencia que le acarrea en el mundo manifestado,su accion de pecar.
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