La Hipótesis Urbana - Julio del 2006
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Cómo Ubicar LHU Por Ameba Pérez Tintoretto ?Cómo ubicar LHU en el contexto nacional, sindical, social, elemental, monoaural de la sociedad industrial de masas ciberautomatizado- manufactureramenguante- decimonónicoburguesaalie- noideopsicóticanarcoticodes- ideologizadolescenterrate- nienteagrícolasubterráneo- periféricogastroartrítica? Pues bien, en esta revista tenemos no solo respuestas a preguntas repetitivas, miramos al futuro con un guiño de lectura clara pero esquivo. Damos por tierra con el dogma de la informatizadesinfor- mativización-retroactiva de los medios, es decir, te dejamos incrédulo, emboscado, en jaque, golpeado por interpretaciones eclécticas, pero sin la desincronía monomaniática del habitante soquete, el paupérrimo votante esclavo, y el nacionalismo erótico de los habitantes de inodoros. Es po eso que inauguramos la era delperiodismo sin crédito.Esto es, ni más ni menos, un culto pagano a la labor periodística, no ya desde una ética jesuítica de austeridad, sino más bien, con la hipótesis de que la información 'plastica' sometida a los sadismos de intensiones plutómanas, megalómanas o sencillamente seniles termina por recubrir la producción de esa cáscara putrefacta con que se pavonenan con insolencia las figuras de la farándula de ayer, hoy y otras eras geológicas. Albergues transitorios Po Filomeno Mondrianez Distraidos por la experiencia rutinaria no nos detenemos a admirar la imaginación decorativa de los telos de Buenos aires, sobre todo por lo que dan a la vista sus exteriores, lugares límite, donde el espacio se torna otro, se transforma, centrífugo, centrípeto, la luz cambia, cambia cambia la relación del hombre con el espacio, se entra en un dominio donde las relaciones con el entorno cambian (de nuevo) de sentido, estar en la puerta de un telo es estar en un espacio alterno, donde se deja de ser lo que se era pasos atrás, ya perteneciendo al espacio íntimo del edificio o siendo un intruso-estorbo, aparece la necesidad de tránsito, que se va tornando con el paso de los segundos en angustia. Solo personas con saberes distintos transitan como los guardianes del umbral: canas, los laburantes de la calle, "vagabundos". Pero dejando la perorata de lado lo que tiene mayor interés es el "estilo" de telo, ese tipo de iluminación tenebrosa, ambigua y característica, esa mancha de luz que el ojo urbano reconoce por automatismo: "telo". Está ahí lo sagrado de los telos, y no lo apreciamos (todos) La barrera fluo de película de miedo que cubre un ambiente interno profano, vulgar, donde se dan cita las fornicaciones rutinarias, las caricias eróticas, los forcejeos del proletariado, de la clase dirigente, de los artistas, sometimientos, la lucha del cuerpo contra el cuerpo. Las puertas, las ventanas iluminadas con fluorescencias kitsch gritan el lenguaje de las fachadas, en un idioma extranjero, raro, que se yo, no se entiende. Si querés leer artículos del mes pasado envíenos un mail a amebilias@yahoo.com.ar |