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Aquellas noches de insomnio

Las sombras un Bar Bohemio: El Green Bar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Las penumbras del Green. En sus paredes descansan las fotos de los Beatles, los Rolling Stones y los Doors

 

Llega la tarde. Pasan las diez de la noche y las copas se tintan de colores con el vapor de los alcoholes. Suenan los Beatles. Borrachos imposibles en las paredes, mujeres sin boca ni vestido y violinistas sin tejado. Los murales del Green Bar en la Belisario Salinas son una macabra alegoría del infierno conformada por duendes de gesto pasajero y personajes sin alma de la noche. Afuera, un cartel de madera cincelada se balancea dando la bienvenida a aquel que se introduce en sus entrañas. Se abre la puerta corrediza, todavía entre demonios, y la luz danza menguante por entre la estancia.

 

 

 

Uno de los posters que adornan el boliche

 

Burlándose de la penumbra, los rostros de cada uno de los miembros del mítico grupo de Liverpool vigilan pacientes las esquinas. En la barra, Jimmy prepara la famosa cerveza verde que le ha dado tanta fama al boliche. En la mesa de enfrente, los dados de cacho caen en el tapete ante las jarras de cerveza. Todo se envuelve en un murmullo. Pero nadie dice nada.

 

La música, rock –inglés y latino- y trova principalmente, no es más que una excusa.

 

 

 

Para muchos, el Green se ha convertido en un punto de encuentro. “La historia del bar data de nueve años atrás. En ese tiempo yo no estaba de propietario, pero comenzó casi como lugar exclusivo de alpinistas”, recuerda Jorge Romero, uno de los actuales socios del boliche. Jimmy ajusta la espuma hasta el borde y descarga la bebida sobre los vasos. Desde hace seis años, la clientela es básicamente nacional. Y el Green parece una cueva de ladrones, de luces despobladas y miradas firmes de fotografía. A un lado, Jim Morrison, Al otro, la leyenda de John Lennon.

 

 

El surtido de bebidas del Green es muy completo. El cliente encuentra tragos a su gusto, desde la cucaracha hasta la cerveza verde.

 

Jorge acaricia una botella. “Es sake. Me la regaló un japonés porque pone’Green’ en su etiqueta. Es un trofeo del boliche, jamás la hemos abierto”, asegura serio.

 

Jimmy juega cacho con los clientes en el puñado de metros cuadrados que ocupa el local. Y ellos vienen y van: ora aquel tipo que toma dos caipirinhas seguidas sin limón ni azúcar, ora ese que siempre se sienta en la barra. Los parroquianos, habitualmente, son más que incondicionales. “Una vez se nos inundó parte del local y queríamos desalojarlo. Nadie quería moverse de su asiento y casi toda la gente continuó tomando”, recuerda Jorge.

 

Ahora, se escucha la voz quebrada de Silvio Rodríguez y la trémula de Luis Eduardo Aute. Es un aviso. El Green bebe los últimos suspiros del día entre la trova, la noche y la madrugada. Como antes, nadie dice nada. Entretanto, al fondo, en el mural, la mujer sin boca resulta la única confidente.

 

Direccion: La Paz-Bolivia, Zona Sopocachi, Calle Belisario Salinas

Telefono: 00591-2-2315445

Extractado de la Revista ESCAPE – 09 de Marzo de 2003