Dedico la siguiente memoria a los alumnos que la hemos hecho, los cuales hemos tomado conciencia de cuál es el verdadero mundo en que nos queremos introducir y que, gracias a este curso, sabemos ahora qué camino debemos tomar y hacia dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos. También la dedico a los profesores que nos lo han impartido, sin cuya guía nos hubiera sido imposible ver “la luz” y cuyos consejos e indicaciones nos han hecho el camino un poquito más fácil.
¿Qué me ha parecido el curso...?
Me matriculé en este curso para ampliar mis conocimientos en el campo de la traducción. Me pareció muy interesante que se impartiera y, personalmente, me vino muy bien ya que acababa de terminar la carrera de filología inglesa y consideraba perfecto para mi situación académica hacer un curso de estas características.
Al revisar el programa me atrajo sobremanera muchos de los temas que contemplaba, los profesores que ya conocía me parecían interesantes y los que no me parecían muy sugerentes, tanto por la universidad de donde provienen como por su formación; así que me matriculé.
El periodo en el que ha sido impartido el curso me ha parecido conveniente para mi situación personal. Los horarios han sido adecuados al tipo de tema que se tocaba, ya que hacer una traducción en grupo o ejercitar la interpretación pienso que requiere tiempo suficiente para examinar los ejercicios con eficacia y creo que cinco horas cada clase es, en la mayoría de los casos, un tiempo muy bien adaptado a las circunstancias.
La dinámica del grupo ha sido bastante buena. Hemos colaborado todos en todas las clases, sin parar de preguntar e interesándonos por las materias tanto teóricas como prácticas; he de decir que en las clases prácticas hemos tenido una mayor inquietud, ya que en nuestras carreras no se nos brinda la oportunidad de trabajar con tanto tiempo y con tales profesionales del campo, ni tan en profundidad como en este curso. El grupo de alumnos se ha conformado por gente muy heterogénea, desde los que venían de químicas, de traducción, los filólogos o incluso traductores profesionales, y de diversas procedencias, como los Estados Unidos o Palestina, lo cual me he parecido muy interesante ya que me ha permitido comparar las desemejantes opiniones que ello produce y conversar durante los descansos que teníamos sobre temas interesantes al respecto de la traducción. Afortunadamente, muchos de los que hemos asistido a las clases seguiremos en contacto, ayudándonos a encontrar trabajo “de lo nuestro” o incluso organizándonos como grupo de traducción, cuyos primeros pasos ya están empezando a fermentar: www.angelfire.com/art2/danielduart/Traduccion.html y esperemos que funcione con éxito.
...como estudiante?
“Se nota cuando una persona es culta cuando utiliza palabras precisas”. Enrique Alcaraz.
Todo estudiante que se precie desea tener el mayor conocimiento posible de aquel área de su carrera que más le gusta, en mi caso es la traducción, y saber esgrimir la lengua con precisión, puntualidad, y propiedad es el fin último que más ansío alcanzar. Por ésta razón me matriculé en este curso, porque un estudio concentrado y exhaustivo de la materia que más me apasiona me haría conocedor de los derroteros por los que debo dirigir mis esfuerzos académicos e intelectuales y me haría dar cuenta del mundo real de la traducción, ya que algunos de los ponentes eran traductores profesionales, los cuales he admirado desde antes del comienzo del curso.
El campo de la traducción es muy abierto y obliga al traductor a mantenerse informado de todos los eventos que ocurren en el mundo, por lo que un buen traductor debe ser una persona muy culta ya que la temática de su próxima traducción puede ser cualquier cosa. Los referentes culturales de un traductor deben de ser una tierra vasta pero bien definida, para alcanzar con precisión aquella parte que interesa en cada momento y poder desarrollar un tema con propiedad, esto es, con los referentes y conceptos específicos de cada “gremio” utiliza y sabe utilizar adecuadamente.
En el curso se nos ha enseñado que debemos conocer y saber utilizar nuestra lengua materna con exactitud, pero quizás se haya centrado más en el aspecto traductológico en sí más que en la mejora y el apercibimiento de errores comunes en nuestra propia lengua, el castellano. Por ello propondría un par de sesiones prácticas, a modo de taller, referente a la localización de éste tipo de errores, tan comunes que un hispanohablante no los reconoce como error (aunque podríamos entrar en el debate de si deja de reconocerse como error cuando casi toda la comunidad hablante de ese idioma lo comete); algo así como una clase de lengua, pero centrándose en las especificidades del estilo al escribir, la retórica, la dicción, algo así como una “dialéctica del lenguaje”.
Eliminaría del temario del curso algunos temas demasiado teóricos, o que en su desarrollo más concreto se alejen un poco del tema específico de la traducción, ya que esto produce una falta de interés general y un alejamiento de nuestra atención hacia lo que verdaderamente nos mantiene en vilo: la traducción.
Ampliaría secciones de menor recurrencia en nuestras carreras y por tanto de mayor interés como son la interpretación, la traducción aplicada a la informática y la traducción audiovisual: subtitulación y doblaje; aunque, puestos a pedir, me gustaría que el curso tuviera más horas, para no tener que eliminar lo que anteriormente he dicho, ya que la teoría no específica sí es útil para la práctica de la traducción y el desarrollo intelectual de todo traductor.
Como estudiante me ha parecido un curso instructivo en el sentido en que me ha servido como guía para moverme por el estudio de la traducción, una guía sobre qué estudiar, dónde estudiarlo y cómo hacerlo. Una base útil sobre la cual pivotar hacia un campo más específico.
...como filólogo?
El diseño curricular de una carrera está orientado hacia una formación eminentemente teórica, lo cual obliga a uno a buscarse por su cuenta métodos para aprehender la práctica de aquello que más le interesa. Este curso ofrece esa oportunidad a los que preferimos orientar nuestro currículum académico hacia la traducción, aunque no por ello conforma un corpus completo de la teoría y la práctica de la traducción sino una base desde la cual poder apoyarse para alcanzar metas más altas en el campo de la práctica traductológica.
Cuando alguien acaba su carrera busca una especialización hacia la cual orientarse. Yo he elegido la traducción porque me parece la parte más completa de la filología, que reúne varias lenguas, varias culturas y que permite a mentes inquietas continuar siendo dispersas en lo que respecta al área del conocimiento y a sus intereses temáticos. Así como la arquitectura reúne arte y ciencia en una misma disciplina, la traducción congrega lengua, literatura y cultura en una asociación que consigue que al traductor le importe estar informado sobre las tres materias, una simbiosis perfecta para todo aquel que se interese por varios campos del conocimiento humano (fuera del conocimiento de la filología) y que consigue a la vez ser una disciplina tan específica en cada uno de sus tres “niveles” que requiere del traductor una profesionalidad y un conocimiento elevado de aquello que hace y sobre todo, de aquello que utiliza como herramienta de trabajo: la lengua.
¿Y por qué no empezar desde el principio con una carrera como traducción e interpretación?, bueno: la filología aporta un conocimiento muy ceñido sobre el uso de la lengua y sobre la literatura en todas sus manifestaciones; he preferido tener esa base más teórica para después especializar mis esfuerzos con una práctica intensiva en el campo de la traducción. La carrera de traducción e interpretación no aporta los matices de lengua o literatura que una filología consigue, y aunque sea una carrera más centrada en el ámbito de la traducción, considero que, a la larga, el conocimiento de dichos matices hará de mástil diferenciador entre unos y otros. Aunque, por supuesto, los salidos de una u otra carrera seremos compañeros en el futuro y aportaremos conocimiento a ésta nueva disciplina que es la traducción y que desafortunadamente, carece de prestigio en el mercado laboral.
...como traductor?
Me parece estupendo que hayan traído traductores profesionales al aula, ya que ellos mismos me han servido como asesores de qué o cómo debo actuar en su misma situación, es decir, en una situación en la que me tengo que desenvolver como traductor, tanto profesionalmente como en lo laboral; mostrándonos desde los fallos que se suelen tener dentro de una cabina o delante de un texto, a priori difícil, hasta cuánto cobrar, cómo hacerlo o dónde puedo recurrir para buscar trabajo, clientes tildados de morosos, etc.; una mano de la cual agarrarse para empezar a andar hacia una situación más estable.
Desde luego, ninguno de los traductores o intérpretes que han venido al curso tiene desperdicio, pero me gustaría citar en especial a Carmen Cuervo-Arango, la cual se ha puesto a sí misma de una forma más explícita como ejemplo de lo que puede o debe hacer un traductor, sobretodo de por dónde debe empezar a dar esos primeros pasos tan importantes para el ánimo del principiante. Creo que ha sido un gesto muy gratificante por su parte, además de tratarnos como iguales, importantísimo para la moral de muchos de nosotros.
Como traductor he echado en falta una monitorización más exhaustiva de los fallos más comunes en el trabajo nuestro de cada día; quizás también me hayan faltado más textos para hacer en casa y estudiar los resultados de cada uno después en clase, aunque para eso no tengo ninguna solución, ya que se necesitaría tener horas de clase también entre semana y quizás eso no sea de la conveniencia de todos los alumnos que hemos asistido.
Como ya he dicho anteriormente, considero este diploma como un punto de partida desde el cual promocionarme como traductor o potenciar mis dotes para mejorar mi situación profesional. He recibido buenos consejos a este respecto y recomendaría a todo el mundo este tipo de aprendizaje de la profesión. Propondría incluso algún que otro curso de menos horas centrado en alguno de los campos que aquí hemos visto, un curso más específico y que sirviera de reciclaje para los ya traductores y de especialización para los que empezamos. De esta forma se conseguiría un mayor interés en estos cursos ya que sería más especializados.
...como cliente?
Cuando alguien adquiere un producto o contrata un servicio es porque tiene unas necesidades y espera unos resultados que cubran sus expectativas. Necesidades por las cuales ha acudido a un centro especializado.
El curso que acabo de realizar cumple las expectativas que tenía al inicio, antes de empezarlo, y por las cuales acudí a hacerlo a la universidad de Valencia. Desde el punto de vista académico ha cumplido con lo que se esperaba de él, tanto en la parte teórica como en la que ha sido más práctica, aunque ambas partes han sufrido la falta de tiempo indiscutible por ser un diploma de tan pocas horas para una materia tan interesante y extensa, que podría abarcar el espacio de un master anual; pero es sobretodo en el material en lo que han ido surgiendo necesidades que no han sido cubiertas.
A medida que iba avanzando el curso se nos iba abriendo la mente hacia nuevas posibilidades en el trabajo de la traducción, y ello conlleva el surgimiento de la necesidad de utilizar herramientas de trabajo, ya no solo las fotocopias procuradas, nuestros apuntes tomados de las sabias palabras de los ponentes o los diccionarios que tenemos en nuestro lugar de trabajo, sino también programas informáticos tales como memorias de traducción o diccionarios en Cd ROM que faciliten y agilicen la labor que debemos hacer día tras día: la de traducir.
Propongo por lo tanto que no sólo se nos muestre el contenido y funcionamiento de tales programas, sino también que se nos proporcione una copia para poder ejercer nuestro trabajo con una herramienta potente, capaz de mejorar la rapidez de entrega considerablemente.
Es más, propondría formar un equipo para crear un programa informático de traducción adaptado a las necesidades específicas del traductor del Inglés al Español (o viceversa), un programa que pertenecería a la Universidad de Valencia y que posteriormente pudiera ser comercializado en el mercado, que tuviera un uso exclusivo y gratuito para los alumnos de la Universidad de Valencia interesados en la traducción y matriculados en las asignaturas pertinentes.
Mi propuesta es sincera y muy real, y creo que todos los alumnos de este Diploma de Traducción e iniciación a la Interpretación 2003, estaríamos muy interesados en colaborar en el proyecto.
Muchas gracias por la oportunidad de recibir un curso de semejantes características, el cual ha satisfecho los intereses vocacionales que he tenido a lo largo de toda mi carrera.
Daniel Duart.
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