Ocultismo
Bueno mis estimadas criaturas de la noche, de la tarde y del
mediodía...les expondré unas cuantas palabras redactadas por Julian Tondreau, para explicarles
un poco sobre el ocultismo...
El atractivo de lo oculto

La seducción del ocultismos sobre el espíritu humano es por tanto
innegable.
En todas las etapas de una civilización que se pretende en
progreso constante, el ocultismo está presente, para lo mejor y para lo peor .
Ni la razón triunfante desde Descartes, ni la todopoderosa
ciencia moderna han podido eliminarlo.
Constatar la credulidad ambiente, denunciar a grandes gritos la
estupidez de ciertas prácticas ocultas equivale a echar abajo una puerta abierta.
Pero no hay que contentarse con negar el ocultismo en nombre de una ciencia sacrosanta
que por otra parte debe revisar sus dogmas cada veinte años por lo menos.
Porque si el conjunto de creencias y de prácticas conocida bajo el
nombre de ocultismo no comprendiese más que excentricidades, al menos valdría
la pena estudiarlo, de una parte como una historia, singularmente rica y
reveladora, de las múltiples desviaciones del espíritu humano), y de otra parte
por la ingeniosidad, a menudo extrema, desplegada en los montajes de trucos.
Pero, hay otra cosa.
Las investigaciones psicológicas de Jung
han iluminado los abismos del inconsciente humano donde bullían los arquetipos
del universo mágico. El occidental, que ha sufrido durante mucho tiempo un complejo
de superioridad cartesiana, descubre con estupefacción lo que el yoga hindú,
por ejemplo, había descubierto hace más de veinte siglos. El arte fantástico en
lo sucesivo tiene derecho de ciudadanía.
En una palabra, hay que reconocer imparcialmente que el mundo de
lo oculto puede comprender y comprende algo más que la brujería de escaleras
abajo, el fakirismo de feria, o las recetas
prefabricadas de los horóscopos.
El mecanismo de la credulidad Si el atractivo de lo oculto sobre
el espíritu humano es indiscutible, ¿cómo explicar este atractivo? ¿cómo
desmontar el mecanismo de esta «credulidad» ? Muchas veces se ha pretendido
hacerlo: cuando la fe vacila o se debilita, el ocultismo triunfa. Esta
constatación no lo explica todo. Sería demasiado simple plantear la ecuación:
oculto = retroceso o ausencia de la religión.
La «credulidad», pensamos, reposa ante todo sobre dos factores, uno
innato y el otro adquirido. Innato: casi siempre es por temor por lo que se
recurre a lo oculto. Asimismo porque es un medio más simple que la plegaria,
que postula la fe y la humildad. Más radical también, puesto que la plegaria
pide (la auténtica debería incluso limitarse a dar gracias!), mientras que la
magia, segura de sus fórmulas, impone. El hombre primitivo, que temía los
elementos y trataba de conjurar desconocidas potencias, reaparece aquí en
nosotros.
El factor adquirido proviene del complejo de frustración del hombre
desamparado frente a la incoherencia de la vida, ahogado en la civilización
humana que él mismo ha forjado, espantado por la implacable mecanización que él
desencadena. «Robotizado», el espíritu aspira a una evasión. A veces, como ha
demostrado el Dr. Jean Lhermite, nuestra vida
frenética llega hasta a crear un desarreglo patológico que, por su parte,
también busca escapadas. En el primer caso, lo oculto podrá traducirse en
imaginación, en arte a menudo conmovedor y válido. En el segundo, se trata de
desequilibrio, si no de la locura.

Fragilidad de la condición humana bamboleada entre los dos extremos
de lo oculto y cuyo único faro, nuestra inteligencia, a veces tiene dificultad
para encontrar este «camino del medio» predicado por la antigua sabiduría.
Riquezas ocultas y riquezas visibles Las indagaciones ocultas
han llevado frecuentemente a resultados inesperados, catalizadores de progreso:
el arte egipcio y el arte hindú o tibetano, una parte de la poesía mundial,
ciertos aspectos de las catedrales, varias invenciones científicas y
especialmente importantes descubrimientos en medicina.
Tal vez no existe ningún fenómeno paranormal en el sentido estricto
del término. ¿Acaso todo lo que hoy nos lo parece entrará un día, habiéndose
hecho más profundos nuestros conocimientos, en las reglas de una hiper-psicología? .
Pero parece, aun cuando nada haya sido formal y científicamente probado
todavía (insistimos en ello más arriba), que, en ciertos dominios
privilegiados, los escrutinios rigurosos permitirían descubrir «algo».
Especialmente en hipnosis, en telepatía y en yoga. Este «algo»totalmente nuevo,
facultad psi si se quiere, podría, en el caso de que se
llegase a descubrir, centrarla, tal vez cultivarla, renovar las posibilidades
de nuestro espíritu y dar a éste una envergadura insospechada.
Como decía el psicólogo americano James: «Sólo estamos
despiertos a medias.»
Son muchas las Ciencias Ocultas...sientan cual es aquella que
los atrae misteriosamente y adéntrense a investigarla, a llevarla a la
practica...parecerá absurdo, pero las casualidades no existen...crèanme.
