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Hallux Valgus. Manejo de la Cl�nica de Pie y Tobillo de Traumatolog�a IV.

Dr. Juan Carlos Albornoz A*.
Dr. Isidro Contreras Guerra†.pie.jpg (5302 bytes)

Art�culo publicado en el Bolet�n M�dico del Hospital "Dr. Miguel P�rez Carre�o" . Marzo 2002.

Bol Med Hosp MPC 2002;2(1):12-15.


Resumen. El hallux valgus es la principal patolog�a tratada en la consulta de pie y tobillo de nuestro servicio. En este trabajo exponemos los criterios que manejamos en su tratamiento, enfatizando la importancia de una cuidadosa planificaci�n preoperatoria y la escogencia de una t�cnica quir�rgica que se adapte a cada paciente.

Palabras Claves: Hallux, Valgus, Cirug�a.


Abstract. Hallux valgus is the most important pathology treated in our foot and ankle department. In this work we expose the management we make, emphasizing the importance of preoperative planning and selecting the most appropriate procedure for each patient.

Key Words : Hallux, Valgus, Surgery.



El hallux valgus es una de las patolog�as m�s frecuentes de la consulta de pie y tobillo de nuestro servicio. Se define habitualmente como la desviaci�n lateral del hallux , y est� acompa�ada de una compleja serie de alteraciones que incluyen la aparici�n del buni�n, desviaci�n en varo del primer metatarsiano, pronaci�n del hallux, subluxaci�n de los sesamoideos y de la articulaci�n metatarsofal�ngica.

Etiolog�a.
Sobre la etiolog�a de esta enfermedad se han propuesto varias teor�as. En un estudio de la poblaci�n China se determin� que la patolog�a es quince veces m�s frecuente en la poblaci�n que usa zapatos que en la que no los usa(1). En otro estudio en Jap�n se encontr� que la prevalencia del hallux valgus se increment� dr�sticamente con el uso, despu�s de la segunda guerra mundial, del calzado de tipo occidental (2). De manera que se acepta que un calzado inadecuado juega un papel determinante en el desarrollo del hallux valgus. Sin embargo no se puede descartar la importancia de la predisposici�n gen�tica en la aparici�n de la enfermedad, en nuestra consulta un 85 % de los pacientes con esta patolog�a tienen un familiar directo que la padece. Estos hallazgos se relacionan con la literatura revisada (3, 4) .

Historia y Examen F�sico.
La queja principal del paciente con hallux valgus es el dolor sobre la eminencia medial o buni�n. Sin embargo hemos notado la gran importancia que estos dan al aspecto est�tico de su patolog�a. Hay que aclarar cuales son las expectativas que tiene sobre el tratamiento a realizar, y explicar los resultados y posibles complicaciones del mismo.
En el examen f�sico es necesario descartar la presencia de otras patolog�as del antepi� que ameriten tambi�n tratamiento, como dedos en martillo, neuroma de Morton, queratosis plantar y juanete de sastre.

Radiolog�a.
Las proyecciones esenciales para la evaluaci�n radiol�gica del hallux valgus son la anteroposterior, la lateral y la axial o proyecci�n de sesamoideos, todas con el paciente de pie(5). En la articulaci�n metatarsofal�ngica se debe buscar signos de osteoartritis y congruencia articular y se deben medir los �ngulos de hallux valgus, �ngulo intermetatarsiano y �ngulo metatarsiano articular distal (figura 1). medidas.jpg (32885 bytes)
Tratamiento.

* No quir�rgico.
El tratamiento no quir�rgico del hallux valgus no produce generalmente resultados satisfactorios (6), y su objetivo es aliviar la sintomatolog�a y en el mejor de los casos detener su desarrollo. El empleo de un calzado ancho puede aliviar el dolor sobre el buni�n, el empleo de f�rulas interdigitales de uso diurno puede detener el desarrollo de la patolog�a. El uso de f�rulas nocturnas no parece tener el mismo efecto(7).



* Quir�rgico.
Mann nos recuerda que no hay un �nico procedimiento quir�rgico para corregir todos los tipos de hallux valgus, puesto que nunca hay dos iguales8. Existen m�s de 130 t�cnicas quir�rgicas para el tratamiento del hallux valgus. Al momento de escoger la cirug�a debemos tomar en cuenta de nuevo las palabras de Mann:

" El factor m�s importante a la hora de determinar el tratamiento quir�rgico es la congruencia de la articulaci�n metatarsofal�ngica. En una articulaci�n congruente la superficie articular de la falange proximal y de la cabeza metatarsiana son paralelas. El procedimiento quir�rgico debe proteger la integridad de la articulaci�n, que est� alineada. Si existe incongruencia, o subluxaci�n, la correcci�n quir�rgica debe traer la falange proximal a la cabeza metatarsiana, creando por lo tanto una articulaci�n congruente(8). "
Podemos sistematizar el tratamiento quir�rgico del hallux valgus en cirug�a de partes blandas, osteotom�as distales, osteotom�as proximales y otros procedimientos.
Cirug�a de partes blandas.
Silver populariz� una t�cnica para el tratamiento del hallux valgus que inclu�a una capsulorafia medial, resecci�n del buni�n y liberaci�n del aductor . Luego McBride modific� este procedimiento a�adiendo la resecci�n de sesamoideo peroneal durante el procedimiento. DuVries y luego Mann y Coughlin(9) recomendaron posteriormente no resecar el sesamoideo peroneal por la aparici�n de hallux varus como complicaci�n de esta intervenci�n. Hoy en d�a, todos estos procedimientos, esencialmente iguales , se agrupan con el nombre de Realineaci�n Distal de Partes Blandas (RDPB)(10) .
�Qu� rangos de deformidad se pueden corregir con la RDPB? Este procedimiento s�lo corrige un promedio de 17 grados de �ngulo de hallux valgus y 5,2 grados de �ngulo intermetatarsiano( 11). La indicaci�n para la RDPB que empleamos es el paciente con una articulaci�n metatarsofal�ngica no congruente, con un �ngulo de hallux valgus menor de 30 grados y �ngulo intermetatarsiano menor de 15 grados.
La t�cnica consiste en una incisi�n dorsal sobre el primer espacio intermetatarsiano para exponer el tend�n del aductor del hallux, este se secciona teniendo especial cuidado de no lesionar el nervio peroneo profundo, ya que puede ocasionar neuromas dolorosos. Coughlin recomienda hacer incisiones en la c�psula lateral y luego debilitarla con una maniobra de abducci�n forzada del hallux(5). Esta parte del procedimiento la consideramos muy importante, la liberaci�n inadecuada de estas estructuras es causa de recidiva de la patolog�a. Luego se realiza una incisi�n longitudinal centrada en la eminencia medial, se diseca hasta la c�psula metatarsofal�ngica . La capsulotom�a medial se puede realizar en Y, V o L, dependiendo de la preferencia del cirujano. Posteriormente se realiza la resecci�n de la eminencia medial, que tradicionalmente se ha recomendado se haga en el sulcus sagital, que delimita la parte articular de la no articular de la met�fisis metatarsiana. Sin embargo Coughlin (5) recomienda tener precauci�n, en casos muy severos el sulcus sagital puede ser intraarticular, y en casos leves puede estar medial a la superficie articular. El postoperatorio incluye el cambio de los vendajes por el mismo cirujano y el inicio de la rehabilitaci�n.
Osteotom�as distales.
Chevron es la osteotom�a distal m�s conocida y m�s practicada, las indicaciones que aceptamos son las que recomienda Johnson(10) : un �ngulo intermetatarsiano de 16 grados o menos, �ngulo de hallux valgus de 35 grados o menos y un paciente menor de 60 a�os. Tiene como ventaja sobre la RDPB que disminuye el ancho del antepi�, pero hay que recordar que no corrige la pronaci�n del hallux, y s�lo corrige parcialmente la subluxaci�n de los sesamoideos. La osteotom�a de Chevron se contraindica en pacientes con cirug�as previas del hallux y hay que recordar que no se debe realizar la tenotom�a del aductor cuando se realiza este procedimiento, ya que incrementa el riesgo de necrosis avascular de la cabeza del metatarsiano(12).
La t�cnica consiste en un abordaje medial sobre el buni�n, se hace una incisi�n en L sobre la c�psula y se realiza la osteotom�a de la eminencia medial. Hay que tener la precauci�n de que el corte debe ser paralelo al borde del pie y no al borde del metatarsiano, a diferencia de la RDPB (figura 2). direccion.jpg (6829 bytes)El corte en V debe realizarse con el apex a 10 mm de la superficie articular, un corte muy cercano aumenta el riesgo de fractura, uno muy lejano implica trabajar sobre hueso cortical con las desventajas que esto conlleva. Una vez realizado el corte la cabeza del metatarsiano se desplaza lateralmente 4 a 6 mm, y se fija al metatarsiano con tornillos o alambres de Kirschner. A la cuarta o sexta semana de postoperatorio se retira el medio de fijaci�n y se inicia la rehabilitaci�n.
La complicaci�n m�s importante descrita para esta osteotom�a es la necrosis avascular de la cabeza del metatarsiano, la mejor manera de prevenirla es un cuidadoso manejo de las partes blandas y no realizar tenotom�a del aductor.
Osteotom�as proximales .
La osteotom�a proximal asociada a RDPB se emplea en pacientes con �ngulo intermetatarsiano mayor de 16 grados, �ngulo de hallux valgus mayor de 35 grados y una articulaci�n metatarsofal�ngica incongruente o subluxada.
La t�cnica que empleamos es la descrita por Mann y colaboradores en su trabajo(13). Primero realizamos la liberaci�n del aductor y resecci�n de la eminencia medial como fue descrito en la RDPB. Luego realizamos una incisi�n de 3 cm sobre el metatarsiano desde la articulaci�n metatarsocuneana. Se separa el extensor del hallux y se realiza la osteotom�a en medialuna, de concavidad proximal, a un cent�metro de la articulaci�n. Se traslada el metatarsiano lateralmente y se fija con alambres de Kirschner o tornillos de cortical. A continuaci�n terminamos la RDPB con el cierre de la c�psula medial.
Hemos realizado esta operaci�n usando la t�cnica de Chevron proximal. Consideramos tiene varias ventajas sobre la osteotom�a en medialuna: la fijaci�n es m�s estable, con mayor superficie de contacto entre los fragmentos que conduce a un menor tiempo de consolidaci�n y una incisi�n medial est�ticamente m�s aceptable. Estas apreciaciones coinciden con la bibliograf�a revisada (14 ,15, 16). En ambos casos retiramos el material de osteos�ntesis a la sexta u octava semana.
Otros Procedimientos.
Rara vez aplicamos otros procedimientos en el hallux valgus del adulto. La osteotom�a de Akin la empleamos en los casos de hallux valgus interfal�ngico, la artrodesis de la articulaci�n metatarsofal�ngica en casos muy severos o en artritis reumatoide. No hemos tenido a�n experiencia con la t�cnica de Scarf, aunque los trabajos iniciales reportaron resultados muy favorables (17,18,19), otras experiencias sugieren que esta dif�cil t�cnica puede asociarse a m�ltiples complicaciones(20) .


* Traumat�logo Egresado Traumatolog�a IV. Hospital Miguel P�rez Carre�o. Cl�nica de Pie y Tobillo.
† Jefe de Servicio de Traumatolog�a IV. Hospital Miguel P�rez Carre�o. Cl�nica de Pie y Tobillo.


Referencias:

1. Sim Fook L, Hodgson AR. A comparison of foot forms among the non- shoe and shoe-wearing Chinese population. J Bone Joint Surg 1958; 40 (A): 1058-62
2. Kato T, Watanabe S. The etiology of Hallux valgus in Japan. Clin. Orthop 1981; 157 :44-47.
3. Couhhlin MJ. Juvenile Hallux Valgus : Etiology and Treatment. Foot and Ankle Internat. 1995;16: 682-97.
4 Hardy RH, Clapham JCR. Observations on Hallux Valgus based on a controlled series. J Bone Joint Surg 1951 ; 33(B) 3: 376-91
5. Coughlin MJ. Instructional Course Lectures. The American Academy of Orthopaedic Surgeons. Hallux Valgus. J Bone Joint Surg. 1996; 78(A) : 932-66.
6. Torkki M, Malmivaara A, Seitsalo S, et al. Surgery vs orthosis vs watchful waiting for hallux valgus. A randomized control trial. JAMA. 2001;285:2474-80
7. Resh S. Hallux Valgus. How I do it. Acta Orthop Scand 1996; 67(1):84-90
Helal B. Surgery for adolescent hallux valgus. Clin. Orthop. 1981;157:78-81.
8. Mann R. Disorders of the First Metatarsophalangeal Joint. JAAOS 1995; 3 (1): 34-43.
9. Mann R A,Coughlin M J. Hallux valgus-etiology, anatomy, treatment and surgical considerations. Clin. Orthop 1981 ; 157: 31-41.
10 Johnson KA. Pie y Tobillo. Primera Edici�n. Madrid: Marb�n Libros, SL; 1998.
11. Mann RA, Coughlin MJ. Surgery of the Foot and Ankle. Sexta Edici�n. St. Louis: Mosby;1992.
12. Jones KJ. Feiwell LA. Freedman EL. The effect of chevron osteotomy with lateral capsular release on the blood supply to the first metatarsal head. J Bone Joint Surg. 1995 ; 77(2):197-204
13.Mann RA, Rudicel S, Graves SC. Repair Of Hallux Valgus With A Distal Soft-Tissue Procedure And Proximal Metatarsal Osteotomy. A Long-Term Follow-Up. 1992; 74-A(1): 124-129
14.Easley ME, Kiebzak GM,Davis WH, Anderson RB. Prospective, randomized comparison of proximal crescentic and proximal chevron osteotomies for correction of hallux valgus deformity. Foot Ankle Int 1996 ;17(6):307-16
15. Sammarco GJ, Brainard BJ, Sammarco VJ. Bunion correction using proximal chevron osteotomy, Foota Ankle 1993;14 :8- 14.
16. Kelilian AS. Operative Treatment Of The Foot And Ankle. Primera Edici�n. Stamford: Appleton & Lange;1999.
17. Dereymaker G. Scarf osteotomy for correction of hallux valgus. Surgical technique and results as compared to distal chevron osteotomy. Foot and Ankle Clinics, 2000; 5(3): 513-524.
18.Weil LS. Scarf osteotomy for correction of hallux valgus. Historical perspective, surgical technique, and results.Foot Ankle Clin 2000 ;5(3):559-80
19. Barouk LS Scarf osteotomy for hallux valgus correction. Local anatomy, surgical technique, and combination with other forefoot procedures.Foot Ankle Clin 2000;5(3):525-58
20. Coetzee JC. Scarf Osteotomy For Hallux Valgus Repair: The Dark Side . Trabajo presentado en el 68 Meeting de la AAOS San Francisco. Marzo. 2001.

 

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