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portada

 

Análisis de "Puedo Escribir Los Versos..."

Por Johnny V. Peguero

                  

            Después de haber leído una variedad de poemas escritos por Pablo Neruda, he concluido que el que más me gusta es "Puedo Escribir Los Versos…" Este poema, lleno de sentimiento y resentimiento, parece describir una triste y desesperada situación a la cual muchas personas, incluyéndome a mí mismo, se pueden relacionar. Desde mi propio punto de vista, creo que en este poema Pablo Neruda usa palabras tan específicas y descriptivas que parece haber vivido toda esta experiencia en persona. Otro punto muy importante sobre este poema es que lo que Neruda escribe lo escribe con tantas ganas y emociones que se puede decir que él está viviendo y sintiendo el momento. Cada palabra, cada verso y cada frase en este poema es tan profunda y tan emocional que es muy difícil que uno no se relacione con lo que está pasando.

            En este poema podemos observar que Pablo Neruda nos presenta a un hombre, quien se encuentra muy triste y desesperado por haber perdido a su amada. Al parecer, se le hace tan difícil a este hombre olvidarse de todo lo que ha vivido con su amada que durante algunas noches sólo puede escribir los versos más tristes para poder escapar de la tristeza y amargura que consume su cuerpo y alma. Como zona de imagen, Pablo Neruda pinta en "Puedo Escribir Los Versos" una noche serena y con un cielo estrellado, una noche tan romántica y especial que el mismo viento se puede escuchar acariciando la inmensidad de la dulce noche. Son noches como éstas las que traen recuerdos tristes y amargos a la vida de este hombre en "Puedo Escribir Los Versos." Neruda retrata su situación y sufrimiento de una manera tan realísta, que a mí personalmente, me hace sentir relacionado con su situación de una manera u otra. Más adelante, "Puedo Escribir Los Versos" es escrito de una manera tan real que a mí se me hace imposible ignorar su contenido. Hay veces que nos enamoramos, y que por el momento vivimos la ilusión y disfrutamos la compañía de nuestra pareja, pero por alguna razón no parecemos darnos cuenta qué tan valioso es lo que tenemos hasta que lo perdemos.  Un ejemplo de esto se puede encontrar en las siguientes líneas de "Puedo Escribir Los Versos".

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío

 

Que importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

 

Estas líneas de "Puedo Escribir Los Versos" son muestras perfectas de como uno se siente después de haber terminado una relación con alguien que verdaderamente amamos. Cuando nos pasa esto nos decimos a nosotros mismos, "¿Qué importa? Muy pronto lo/la olvidaré y encontraré otro/otra mejor." De esta manera tratamos de mentirles a nuestros corazones, tratamos de convencernos de que nada ha pasado y de que todo pronto estará bien. Pero la triste realidad es que casi nunca terminamos de esta manera. La verdad es que terminamos encontrándonos sin manera de sacarnos de nuestros pensamientos a esa persona que hemos perdido, sin importar qué tan duro tratemos, no podemos dejar de pensar en él/ella. Mentimos que nos da igual lo que ha pasado, pero en realidad sentimos que se nos rompe el corazón en miles de pedacitos cuando pensamos que esa persona que hemos perdido se encuentra con otro/otra, que otra persona lo/la está acariciando y brindándole ese amor que ya no les podemos brindar. Es entonces cuando nos damos cuenta de que no supimos apreciar todo aquello que tuvimos y que ahora tanto extrañamos, y que en aquel entonces todo pasó tan de repente y que ahora todo está pasando tan lento y despacio.

            Ahora nos damos cuenta de todo lo que tuvimos pero que nunca supimos. Estas líneas de "Puedo Escribir Los Versos" muestran algunos puntos que acabo de explicar.

La misma noche que hace blanquear los árboles.

Nosotros, los de entonces, yo no somos los mismos.

 

Yo no la quiero, pero cuanto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

 

De otro. Será de otro. Como de antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

 

Aquí podemos ver la confusión de esta persona; primero dice que ya no la quiere, pero que mucho la quiso, después dice que ya no la quiere pero que tal vez todavía la quiere. Las dos últimas líneas son muestras de qué tan dulce y hermoso es el amor, pero también de qué tan duro y amargo es el olvido. Para concluir, algo que he aprendido por  experiencias de otras personas y por algunas propias es que "cuando se ama nunca se olvida, y si se olvida, entonces el amor nunca existió."