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Introducción

La música pop ha conocido en su historia tres olas y quizás hemos entrado en la cuarta. El rock and roll  nació en 1955 y se apagó como tal en 1958. Cinco años mas tarde, la presencia de los Beatles desató otras de las grandes olas que se extendió aproximadamente hasta el 68. La tercera de estas olas nació en 1975, con las primeras grabaciones del sonido discoteca y falleció de agotamiento en los 80.

¿Por qué se han escogido estos movimientos como clave de cada una de las "olas" y no otro cualquiera , como el soul, el jazz rock, el blues británico o el reggae?. Existen tres razones:

1ª. Cada uno de ellos ha significado la corriente predominante de toda una década: el rock and roll en los cincuenta, el beat británico en los sesenta y el disco sound en los setenta.

2ª. Han supuesto un crecimiento gigantesco en la industria discográfica, batiendo récords anteriores. Elvis presley pulverizó las marcas de ventas de Frank Sinatra y Bing Crosby; los Beatles superaron las de Elvis y el sonido disco se situó en unas cotas impensables unos años antes.

3ª. Cada una de estas tres olas ha impregnado profundamente toda la música posterior. El acompañamiento del rock , las armonías de los Beatles con sus acordes finales sorprendentes, que aparecen y reaparecen una y otra vez en toda la música de los setenta; los hallazgos técnicos y rítmicos del sonido disco marcan toda la música de los ochenta

Pero como ocurre en cualquier otra actividad, los períodos entre dos olas no son tiempos muertos sino todo lo contrario. Seguramente nunca se  hicieron tantas y tan buenas canciones como en la etapa 1958-62 (la high school), en que se había apagado el rock and roll y aún no habían surgido los Beatles. El interregno entre éstos y el sonido disco es enormemente productivo: jazz rock, salsa, blues británico, sonido Filadelfia, heavy metal rock...todo un mundo de experiencias que nunca caen el vacío. Por otro lado en la década de los 80 se vuelve la vista atrás otra vez con ciertas adaptaciones como el rock autóctono, el reggae, el punk o la new wave y se introduce una enorme renovación en cuanto a la instrumentación con la adaptación de la cibernética, así los instrumentos electrónicos van desplazando unas veces y conviviendo otras con los instrumentos tradicionales.

IV. Segunda ola de la música pop. Los Beatles y la invasión británica.

En  1962 aparece en Liverpool un grupo formado por dos guitarras, un bajo y una batería, son los Beatles, que suponen una verdadera revolución dentro del panorama musical: ante todo constituyen una síntesis entre el ritmo del  primer rock y la tradición coral inglesa. En 1962 lanzan su primer disco "Love me do" y durante siete años fueron la primera fuente de exportación británica. En 1964 llegan a Estados Unidos y consiguen marcas imposibles de superar, como el hecho de colocar simultáneamente cinco canciones en los cinco primeros puestos de las listas de discos pequeños y dos álbumes en los de las listas de LP's.

Su influencia fue enorme en todo el mundo y sus canciones fueron traducidas a todos los idiomas, en España lo hicieron los Mustang y su réplica fueron los Brincos.

 Pero lo más importante del grupo británico no fueron sus récords, sino su capacidad para evolucionar por delante de sus competidores. Empezaron con la psicodelia, iniciaron la penetración de instrumentos y ritmos hindúes, utilizaron grandes orquestas en sus discos, fueron precursores del rock sinfónico, devolvieron al público el gusto por el rock, hicieron letras sociales...y para ello se basaron en su innegable talento, en las armonías de gente como Everly Brothers o Buddy Holly y en los ritmos de grupos como Marvelettes o Shirelles, muchas veces despreciadas en su propio país.

            La invasión británica

Junto a los Beatles surgieron en Gran Bretaña otros grupos que, entre los años 1964-65 invadieron literalmente el mundo de la música pop, fueron the Animals y los Rolling Stone, estos últimos representaron la cara agresiva del pop inglés, que entroncaba directamente con el rhytm and blues y contrastaba en cierta medida con la imagen educada y asimilada de los Beatles.

La lista de grupos nacida en la estela de este trío resultaría interminable, pero entre ellos algunos nombres resultan valiosos como demostró después su propia evolución, así los Moody Blues, que desembocarían un par de años más tarde en el rock sinfónico, los Bee Gees, puntales luego del sonido disco o los Who, autores de óperas rock como "Tommy" o "Quadrophenia".

En España destacaron los Bravos, que consiguieron imponerse en el mercado inglés gracias a su cantante de origen alemán Mike Kennedy, su carrera fue breve pero  sirvió para demostrar la internacionalidad de la música pop.

 

VII. La tercera ola de la música pop: el sonido disco

El año 1975, dos productores y dos cantantes, Gloria Gaynor, con su "Never can say Goodbye" y Donna Summer, con "Love to love you baby" pusieron las bases del disco sound o sonido discoteca. El mundo empezó a convulsionarse, las discotecas se llenaban de estos sonidos exactos y monótonos, que algunos denominaron de "peñón fijo" pero que resultaban imprescindibles para la finalidad con que habían sido concebidos, bailar en las discotecas.

El fenómeno se extendía con rapidez pero la explosión llegó con el estreno de una película, "Fiebre del sábado noche", la idea surgió de un brillante periodista, Nick Cohn, que escribió un artículo sobre "los nuevos ritos tribales del sábado noche", la visita a la discoteca . Con los bailes de John Travolta, la música de Bee Gees y media docena de intérpretes y la narración de Nick Cohn nació la película destinada a batir todos los récords cinematográficos y musicales. De su banda sonora se vendieron veinticinco millones de discos dobles, el récord anterior lo tenía "My fair Lady" con seis millones.

Tras la onda expansiva de la "fiebre" saltaron todos los intérpretes del mundo, desde el británico Rod Stewart, a los Beach Boys, Earth, Wind & Fire, Boney M., Elton John (!)...y un millón de nombres más.

La tercera ola de la música pop había hecho saltar hasta límites insospechados las cotas de ventas y bastaba con dar un fondo discotequero a cualquier canción, nueva o vieja y poner una etiqueta para vender el producto.

 

            Tecnho- pop

Esta es la época de la cibernética, los instrumentos electrónicos van desplazando a los instrumentos tradicionales de la música rock. Se hace ritmo con una caja programable, se repiten frecuencias de notas a la velocidad que el técnico requiera, se sustituyen músicos por máquinas. Y con ello se hace música, unas veces bailable que sigue sirviendo para las discotecas, otras simplemente mecánica y se llama techno- pop y otras, las menos, alguien logra insuflar un soplo de vida a los electrones y surgen prodigios de equilibrio como "Johnny & Mary" de Robert Palmer, uno de los escasos intérpretes que ha logrado dar sensibilidad a esos fondos mecánicos del techno-pop, pero a las vez parece buscar, en su atuendo y apariencia física, algún contacto con los practicantes del nuevo romanticismo.