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Musica y Literatura Colonial (Barroca)

Musica

Con la llegada de los conquistadores españoles, se produjo un avasallamiento de la cultura indígena por la europea. Rafael Vásquez A., en su Historia de la música en Guatemala, dice que no se puede decir que nuestra educaci6n musical haya sido fundada sobre base netamente española, porque tampoco la naci6n conquistadora podía, en aquel entonces, presentar al mundo una labor genuina y propia. Mas bien la Italia, de quien la península era tributaria en cuesti6n de arte, fue la fuente generadora en que los primeros músicos guatemaltecos abrevaron su sed de conocimientos, y esto lo explica, en cierto modo, la propagaci6n de la fe cat61ica que dimanaba de la sede romana y bajo cuyos auspicias se educaron estos pueblos.

Los conquistadores pugnaron violentamente por imponer a los naturales de los países que sojuzgaron la obediencia a Dios y al Rey -la cruz y la espada- por todos los medias a su alcance, entre los que se encontraban las practicas artísticas, principalmente la música. Con los conquistadores llegaron los maestros de capilla y los modelos de música sacra. Estos maestros difundieron sobre todo la enseñanza del canto litúrgico; paulatinamente dejaron de importarse organistas y maestros decora, cargos que pronto ejercieron los criollos; los modelos de música sacra fueron asimilando a su vez el espíritu de la producci6n local. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que durante los primeros tiempos coloniales la inmensa mayoría de filarmónicos criollos dedicaron sus mejores esfuerzos al servicio de la liturgia religiosa.

Por aquella época, existían dos cargos musicales de importancia: el maestro de capilla y el organista. A veces ambos cargos los desempeñaba una sola persona. Después de su consagraci6n en México, el obispo Marroquín trajo consigo a los mercedarios Fray Juan Zambrano y fray Marcos Perez Dard6n; luego vino el día como Gonzalo Méndez. Zambrano y Méndez y fueron los primeros músicos y cantantes españoles que vinieron a Guatemala.

En 1538 se había formado un coro que cantaba en la iglesia parroquial la doctrina, con los tonos de los salmos. Ya hacía el año 1539, se escuchaban villancicos españoles, con motivo de las festividades de Nochebuena. En 1541, con motivo del Corpus, varios sacerdotes cantaron sencilla música religiosa (Salutaris) frente a los altares. Para esa época era frecuente escuchar música de guitarra en las fiestas hogareñas. A fines de 1544 .1legaron al país varios españoles aficionados a la música; ejecutaban piezas festivas en guitarras, bandurrias y entonaban canciones nativas de su país.

Entre los primeros músicos que registraron los anales patrios, se encuentra un ciudadano español apellidado Palomino, quien imparti6 clases de música en Guatemala, y los organistas Antonio Pérez y Gaspar Martínez, quienes vivieron alrededor de 1548 el primero y 1571, el segundo. No se sabe si ambos eran españoles o guatemaltecos.

La preponderancia de la música religiosa no impide el conocimiento y estudio de otros instrumentos y de diversas formas de composici6n musical. La viola se conoci6 desde 1604; violeros eran llamados sus ejecutantes, siendo los primeros Juan de los Reyes y Francisco de Santa Cruz. Vásquez, en su obra citada informa que En /as festividades con que se celebró la canonización de San Pedro Pascasio, en 1673, no hubo hombre alguno que no se hiciera lenguas en alabar lo diestro, lo claro y dulcísono de las harpas, vigüelas, violones y rabeles que soñaban.

Los dominicos y los franciscanos hicieron venir de España 6rganos y armonios. Además de estos instrumentos y de la guitarra, vinieron a Guatemala la bandurria y la guitarrilla. A fines del siglo XVIII se conoci6 el mono- cordial y el arpa sin pedal.

Pronto comenzaron a construirse en Guatemala los instrumentos musicales. Los españoles diestros en estos oficios enseñaron a criollos inteligentes, algunos de los cuales montaron talleres especiales. Francisco López fue uno de los principales fabricantes de instrumentos musicales de aquella época. Casi todas las iglesias importantes tenían órgano y armonio. El de la iglesia de Esquipulas es obra de otro criollo, Julián López. Otro López, Mariano, construyo el órgano de la Catedral. Mas tarde, se popularizó en el país la usa del armoni-flauta can acompañamiento de guitarra y el acordeón.

El primer organista guatemalteco que registran las crónicas fue Manuel Quiroz, encargado de la capilla del coro de la iglesia Catedral cuando fue exaltada a Metropolitana en 1744; bajo su dirección fue entonado el Te Deum ceremonial. Sucedió a Quiroz en el cargo, su sobrino y discípulo, Rafael.

En el tiempo en que figuraron los Saenz -don Benedicto, don Vicente y don Benedicto, hijo- primeros años del 800, comenzaron a figurar nuevas formas de composición musical sobre moldes conocidos como los villanitos de pascua. Coexistía en ese entonces en Guatemala ni escuelas de música ni academias; fue don Benedicto Sáenz quien se dedicó a la enseñanza particular de la música, la que, oficialmente, seguía circunscrita a la iglesia.

Literatura

La Colonia fue prodiga en escritores y cronistas. Entre los soldados, cleros y políticos que llegaron a Centroamérica surgieron los primeros letrados que a la sombra de las acciones de armas escribían -en sus ratos de descanso- las vicisitudes de sus cruentas luchas y describan los paisajes de las nuevas tierras par donde pasaban, así como la naturaleza de sus habitantes, el vestuario con que cubrían su cuerpo y los ritos c con que adoraban a sus dioses. ) Debemos a esos cronistas, conocer con detalle las características físicas y sociales de los cuatro largos siglos coloniales que vivi6 Guatemala bajo la dominación española.

Sin embargo, debemos reconocer que la literatura colonial debe considerarse mas española que guatemalteca: escrita par españoles que seguían los, cañones clásicos y las tendencias en boga en España, reflejaba apenas la realidad física y humana del país. Sin embargo, debe señalarse el caso de dos poetas que penetraron profundamente en el ambiente guatemalteco e hicieron de el objeto principal de sus obras: Rafael Landívar, quien canta en su obra Rusticatio Mexicana, en versos latinos la vida, la geograHa y el acontecer de la vida en México y Guatemala; y Rafael García Goyena, quien describió con viveza y encanto la vida nacional correspondiente al media siglo anterior a la independencia, a través de sus fábulas y poesías festivas.

Debe citarse también par causas análogas alas anteriores, a dos historiadores que dejaron en crónicas y relatos los sucesos relacionados con la conquista: Bernal Díaz del Castillo y Antonio de Fuentes y Guzmán. El libro de Bernal Díaz del Castillo, Verdadera y notable relaci6n del descubrimiento y conquista de la Nueva España, constituye uno de los relatos más vividos de la conquista de México y Guatemala. A través de sus páginas desfilan los más famosos capitanes de la conquista, sus impresiones sobre los pobladores indígenas, sus costumbres y sus usos. La primera edición de su obra file publicada en México en 1904. Posteriormente, se dan hecho múltiples ediciones tomadas de aquella.

Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán nació en la Antigua Guatemala en 1643. Cultivo la poesía y la prosa. Entre las primeras, debe mencionarse “El milagro de la América, descripción en verso de la catedral de Guatemala y La vida de Santa Teresa de Jesús. Su obra en prosa más importante es La recordación florida o historia del Reino de Guatemala. El merito principal de la obra consiste en la anotación de múltiples datos geográficos, de ciencias naturales y religiosas; es la primera vez que en Guatemala se escribe historia apartándose de !as sencillas crónicas religiosas.

Rafael Landívar nació en Guatemala. Profeso en la Campaña de Jesús y file ordenado jesuita. Expulsado del país junto con sus compañeros, radico en Bolonia, Italia, donde murió en 1793. Su obra más preclara La Rusticatio Mexicana file escrita en el exilio: consta de diez y ocho partes y la primera es la hermosa salutación a Guatemala, compuesta de treinta y cuatro versos de catorce silabas. Menéndez Pelayo expreso que Si es, como 10 es sin duda, que en materias literarias importa la calidad de los productos mucho mas que el numero, con Landívar y con José Batres Montufar tiene Guatemala, para levantar muy alta la frente entre las regiones americanas. £1 padre Landívar, autor de la Rusticatio Mexicana, es uno de IDS mas excelentes poetas que en latinidad moderna pueden encontrarse. Si desechando preocupaciones vulgares, damos su debido aprecio a un arte, no ciertamente espontáneo ni popular... no tendremos reparo alguno en reconocer asombrosas condiciones de poeta descriptivo al Padre Landivar, a quien, en mi concepto, solo falto haber escrito en lengua vulgar, para arrebatar la palma de este genero a todos los poetas americanos, sin excluir acaso al cantor de la agricultura en la Zona Tórrida.

Lírica

Aun cuando la poesía lírica colonial no alcanzo las bondades de la épica, tuvo sus cultivadores de primer orden, entre quienes se destacaron fray Pedro de Lievana, acompañante del conquistador Alvarado, maestrescuela, canónigo y deán de la catedral del reino. Escribi6 poemas de contenido religioso.

Baltasar de Orena, calificado como uno de los mas tiernos y originales poetas coloniales, file saludado por Miguel de Cervantes Saavedra en su Galatea. Dice de el que es un tierno poeta, famoso en este y en el otro continente. También Juan de Mestaza y Rivera, sevillano, mereció elogios del autor de la Galatea. La lírica colonial femenina estuvo representada por Sor Juana de Maldonado, descendiente de personajes de alta alcurnia. Profeso muy joven en el convento de la Concepci6n y pronto comenzó a dar muestras de su talento literario. Su primera obra El Ángel de los Forasteros, da muestras de su disposici6n y cultura. Fue la autora de varios poemas de carácter religioso.

Simón Bergafio y Villegas, periodista, fil6sofo y polemista de nota, también cultivó el arte de la poesía lírica y épica. Su amplia producción incluye fábulas, odas, epigramas y sátiras. escribi6 utilizando el anagrama Banoger de Sagelli. Entre sus poemas se distinguen sus odas dedicadas a Cintia, hija del capitán general Mollinedo Saravia, llamadas Las Rosas de Elvira. Sus poemas satíricos y moralistas también lo distinguieron; entre los mejores se destacan EI Poeta y el Lara, La Loca y la Vieja, EI Lorita, etc.

EPICA

Como anotamos antes, el poeta épico por excelencia de la época colonial fue Rafael Landívar y Caballero. Fray Matías de Córdova le sigue en calidad e importancia. Fue fray Matías letrado que se licenci6 en teología y filosofía en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Su inquietud 10 llev6 a leer obras prohibidas en su época, que ocultaba bajo los ladrillos de su celda. Fue electo miembro honoraria de la Sociedad econ6mica de amigos del país. Después de un viaje a España fundó una escuela de primeras letras y mas tarde, en Chapas, inaugur6 la primera escuela normal de la ciudad. Su obra mas conocida es la fábula La Tentativa del Le6n y el Éxito de su Empresa, considerada como una obra maestra en su genera. Otras obras debidas a su alentó son su Método para Aprender a Leer y a Escribir, Preelecciones a los Libras de Elocuencia, etc. Fue editor del peri6dico político EI Pararrayo. Rafael García Goyena, fue también un cultor de las bellas letras. Se distinguió como fabulista y escribi6 alrededor de treinta y cuatro obras de ese genera. Su fábula mas conocida es EI Pavo Real, EI Guarda y EI Lara.

PERIODISMO

A pesar de que fray Para Enríquez de Rivera trajo a Guatemala la primera imprenta en 1690, el primer periódico se publicó en el país hasta 1729; fue llamado La Gaceta de Goathemala y sus primeros números se limitaban a informar sobre asuntos religiosos y otros tópicos noticiosos de escaso interés. Anos mas tarde, bajo la dirección de don Ignacio Beteta, sufrió una substancial reforma: de hoja mensual se toma en semanario de ocho páginas. Sus notas incluían temas culturales, didácticos y noticiosos. Sus páginas contaron la colaboración de Matías de Córdova, García Goyena, Goicoechea, Bergano y Villegas, Larreynaga, Molina, Del Valle, etc. El ano 1820 marca un hito en la historia del periodismo nacional: el 24 de julio de ese ano aparece el primer numero de EI Editor Constitucional, dirigido por el doctor Pedro Molina: en el se publican artículos de toda índole: políticos, filosóficos, traducciones, etc. El nuevo periódico se identifico con los anhelos libertarios e independentistas. Sus principales colaboradores fueron José Francisco Barrundia, José Mana Castilla, Marcial Zebadua, etc. Pronto apareció otro periódico opuesto al Editor Constitucional. Estaba dirigido por José Cecilia del Valle y se llamó EI Amigo de la Patria. Ambos órganos, antagónicos en sus puntas de vista, polemizaron en torno a la independencia de Guatemala.

Rafael Landivar
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