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BOLETIN No 4

Colombia hecha a mano
 

Las ventas artesanales de Colombia al exterior sumaron en el año 2000 cerca de 19 millones de dólares

Joyas, textiles, cestas, sombreros, figuras y utensilios de madera, barro y cuero, venidos del sur, del centro, del litoral y de las selvas, componen el vasto y variopinto panorama de la artesanía colombiana, en la que se ocupan las manos y el talento de 350 mil personas. Los primorosos productos, hechos domésticamente o en pequeñas empresas, abastecen los detalles del mercado nacional y se exportan a países desarrollados, donde se aprecia el sello de lo personal y de lo genuino.

Cerca de millón y medio de colombianos tienen que ver, en forma directa o indirecta, con la labor artesanal. Setenta por ciento de los mismos habitan en zonas rurales o indígenas, y sesenta por ciento son mujeres, que trabajan en los ratos que les dejan libres los oficios hogareños. Se podría afirmar que los objetos hechos a mano son la principal alianza de las comunidades indígenas con la civilización, pues éstos constituyen su muestra cultural ante el país y el mundo. De esta manera, las artesanías son el pasaporte de los campesinos, de las mujeres y de los indígenas, ante una sociedad que aparentemente marcha ya por carriles del todo alejados de la paciencia y de las labores manuales y únicas.

Cerámicas y joyas al exterior


Las ventas artesanales de Colombia al exterior sumaron en el año 2000 cerca de 19 millones de dólares, de los cuales la mitad fue aportada por objetos cerámicos. El segundo renglón lo ocupó la joyería especialmente la hecha en oro, con tres y medio millones de dólares, que representaron casi una quinta parte del total exportado. Este par de productos, cerámica y bisutería, han mantenido en los últimos años un nivel sostenido de auge exportador, en tanto que los demás rubros artesanales muestran en las estadísticas, oscilaciones abruptas de año en año.

La participación por subsectores en las ventas de artesanías al exterior no corresponde a la distribución porcentual por oficios exhibida por esta actividad económica. Según el Censo Económico Nacional del Sector Artesanal, adelantado por Artesanías de Colombia en 1988 con base en cerca de 60 mil encuestas, la mayor cantidad de artesanos, el 57 por ciento, se concentra en labores de tejeduría. Les siguen los que trabajan la madera, con el 13 por ciento. Los ceramistas son apenas el siete por ciento del total. Como se observa, si bien los tejedores son mayoritarios en el panorama de la actividad artesanal, quienes más venden a otros países son los ceramistas, que apenas componen una minoría.

Un mapa artesanal de Colombia mostraría bien definidas las zonas productoras. Al sur, el departamento de Nariño es el núcleo principal, con un 14 por ciento de participación en el número de artesanos del país. En el centro, Boyacá y Tolima representan respectivamente el ocho y el cinco por ciento del total nacional. El resto se lo llevan cuatro de los departamentos de la costa atlántica, Sucre con el diez por ciento, Córdoba con el nueve, Cesar con el siete y Atlántico con el 16.
Las zonas indígenas son importantes productoras de artesanías, pero dada la baja densidad de su población, su dispersión por el territorio nacional y las dificultades de comunicación con selvas, sierras y sabanas, no alcanzan a marcar importantes porcentajes en los indicadores y encuestas. No obstante, como ya se anotó, la producción artesanal indígena es importante, porque es quizá la única a través de la cual estas comunidades generan valor con destino al intercambio.

La revolución del diseño


A mediados de los años 70, Colombia comenzó un proceso altamente innovador en materia de diseño, un proceso que tiene hoy al país como líder en América Latina en desarrollo futurista de este sector. En ese momento no existía el diseño como carrera en la educación superior, y eran los arquitectos y los artistas quienes se interesaban por la investigación e innovación. La empresa estatal Artesanías de Colombia creó entonces la Escuela Taller de Diseño, dirigida en sus comienzos por el pintor Carlos Rojas. Este centro se propuso rescatar oficios y objetos, diversificar y mejorar el nivel de producción, sin atentar contra la tradición. El impulso generado desde la Escuela contribuyó a que se crearan las facultades de diseño, ya en la década de los 80. Y en los últimos diez años, es evidente la ingerencia del diseño en el trabajo artesanal colombiano, mediante un trabajo interactivo entre diseñadores y comunidades de artesanos.

Desde el punto de vista económico, la irrupción del diseño situó las artesanías colombianas en la dinámica del mundo globalizado, contribuyó a la incorporación de mayor valor agregado a los objetos, y proyectó el desarrollo del sector a largo plazo. Varias iniciativas complementaron esta acción. La creación, en 1995, del Laboratorio de Diseño para el Desarrollo de la Artesanía y la Pequeña Empresa, experiencia única en latinoamérica, cuya labor consiste en investigar el origen de la materia prima de los productos, el proceso de consecución y adecuación de la misma, sus características físicas y posibilidades de manejo, la tecnología involucrada en la confección del articulo artesanal. El objetivo final, de acuerdo con Artesanías de Colombia, es proponer cambios de contenido hasta convertir la artesanía en un producto altamente competitivo, bello, útil y económico, sin afectar jamás los valores culturales tradicionales del oficio y sus artífices". El Laboratorio tiene tres unidades con sedes propias en Pasto, Armenia y Bogotá, cada una de las cuales atiende a los artesanos de las regiones circundantes.

También en 1995 se creó la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo, entidad de educación no formal que capacita mediante talleres teórico-prácticos, no sólo en materias técnicas de cada oficio, sino en organización de producción y en procesos de comercialización. La Escuela rescata procesos y oficios en vía de extinción y especializa a maestros artesanos.

Por otra parte, desde 1991 viene celebrándose en las instalaciones de Corferias, en Bogotá, la Feria Expoartesanías, que es la más reconocida en América Latina.
Tiene lugar una semana antes de Navidad y es visitada por muchedumbres que admiran, año tras año, las innovaciones que ofrecen los artesanos de todos los rincones del país. A mediados de 2001, Artesanías de Colombia abre en la Zona Rosa de la capital de la República un almacén con productos de alto contenido de diseño, similares a los que se exhiben en cada evento de Expoartesanías.

Hace seis años se creó el Concurso Nacional de Productos de Diseño para Artesanías, que al comienzo estaba abierto sólo a estudiantes y luego se extendió a profesionales del diseño. Las innovaciones premiadas se exponen igualmente en Expoartesanías y han significado un estímulo para los artistas del diseño, que encuentran en las artesanías un campo donde hacer propuestas y donde aplicar sus conocimientos e imaginación.

Desde China y para el continente
No sólo los productos artesanales colombianos viajan por el mundo. También los expertos y los diseñadores son solicitados en países que piden apoyo. De hecho, Bolivia, Ecuador, Perú, Brasil y varios países centroamericanos han recibido a profesionales colombianos, que llevan sus indicaciones de diseño y de organización institucional.
También vienen de afuera expertos. Durante los últimos dos años, dos misiones de la China capacitaron a los artesanos locales. Después del terremoto de Armenia, una de ellas llegó al eje cafetero para transmitir destrezas en cultivos, cestería y construcción en bambú y guadua. Otra misión estuvo en Ráquira, Guatavita y Bogotá, enseñando tecnología de cerámicas, hornos, arcillas, esmaltados y acabados. Como resultado de esta cooperación, los artesanos de Ráquira lograron crear porcelana con arcillas de la región.
 

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