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SENTIDO DEL DÍA – Viernes Santo

Hoy comenzamos propiamente dicho la celebración de la pascua: pascua significa paso, el tránsito de Jesús de la muerte a la vida. Hoy es el primer acto de este paso.

No es correcto quedarse sólo en el aspecto de la muerte, ni tampoco lo es el celebrar sólo la resurrección. Los dos aspectos se celebran con una gran unidad: la memoria de la muerte, hoy está llena de esperanza y de victoria, mientras que la vigilia pascual de mañana no sólo recordará la resurrección sino todo el dinamismo del paso de la muerte a la vida.

EN EL DÍA DESTACAMOS:

Caminar con Cristo que va hacia la muerte con actitud de perdón y amor.

Recorrer con El su camino de la cruz. Y en la tarde destacan estos momentos culminantes.

LA LECTURA DE LA PASIÓN:

Es el centro de la celebración de este día. Nosotros le daremos mucha importancia ya que todos los momentos siguientes los incluiremos dentro de la lectura de la pasión.

LA ADORACIÓN DE LA CRUZ

Es otro momento importante. La comunidad cristiana expresa sus sentimientos al contemplar y adorar la cruz como principio de la pascua.

El beso a la cruz es el signo de nuestra respuesta de amor al amor que dio su vida por nosotros.

LA ORACIÓN UNIVERSAL.

En la que el pueblo ejercitando su oficio sacerdotal ruega por todos los hombres.

Hoy en día en que el pueblo participa de este sacerdocio en que el señor intercede por las grandes intenciones de la iglesia, de la humanidad y del grupo.

La comunidad cristiana o sea nosotros proclamamos la pasión del Señor y adoramos su cruz con primer acto de misterio pascual.

Que en este día tomemos conciencia de este gran paso que dio Jesús, de la muerte a la vida. Que nosotros muramos a todo lo que nos estorba para tener ese encuentro con Jesús renovándonos día a día.

 


ENTREGA TOTAL (Viernes Santo)

 Oración Inicial:

¡Oh Dios mío, que has dispuesto que se salven nuestros escogidos por medio de los sufrimientos y de la Cruz! Ayúdame a soportar los míos con el espíritu de paciencia y resignación que nos ha dejado nuestro unigénito Hijo Jesucristo con tan grandes ejemplos, y haz que en todas nuestras aflicciones, sean del alma o del cuerpo, repitamos con fe y sumisión las tiernas palabras que nos dirigió EL en medio de su dolorosa agonía: Padre mío, no se haga mi voluntad, sino la tuya. Amen.

 Primera parte: La Pasión (Iluminación)

 En esta parte se explicara la pasión según el evangelio de San Juan capitulo 18, 19-37.

El animador explicara  los siguientes puntos de acuerdo a la realidad de cada grupo. Se toman estos puntos ya que se asimila a lo que vivimos día a día, y como al despreciar la entrega de Jesús, nos hace alejar de Dios en todo momento. (Al final hay una meditación que les puede ayudar a desarrollar esta parte)

·        Traición de Judas – Esta traición no se llevó acabo por dinero, si no porque Jesús no fue el “Rey” que el pueblo de Israel deseaba y esperaba. Judas pensó que si entregaba a Jesús, EL se revelaría en contra de ellos y lucharía por la libertad del pueblo. Concepto muy erróneo porque Jesús iba a liberar al pueblo del pecado, el verdadero mal del mundo. Reflexionar sobre las actitudes que tenemos cuando hemos traicionado a Jesús porque no debemos ser como Judas que se precipitó demasiado tomando una mala y extrema acción (ej. Suicidio, alejarse de la iglesia, uso de drogas, etc.)en vez de recurrir a la eterna y majestuosa misericordia de Dios.

·        La negación de Pedro – Pedro, considerado como el mejor amigo de Jesús, su supuesto discípulo más fiel, sin embargo, ante la primera tribulación  cede y titubea, hundiéndose  en el mar de la desesperación y la desconfianza. Reflexionar sobre cuantas veces negamos a Jesús con las decisiones y las acciones que tomamos en nuestras vidas.

·        Los discípulos – Como se debe haber sentido Jesús al ver que no estaban con EL ninguno de sus mejores amigos, o mejor dicho, sus “hermanos”. Durante los últimos tres años de su vida, se la pasaron todos juntos, siguiendo a Jesús. Comieron, durmieron, caminaron, jugaron, y compartieron todo juntos. Le escucharon predicar y fueron testigos de todos los milagros que EL realizo, sin embargo, ¿en dónde están ahora cuando más los necesita? Ahí está Jesús en el madero, frente a todo el pueblo que le recibió el domingo como si fuera su Rey, está humillado y sólo están allí su Madre y Juan. Reflexionar sobre las veces que abandonamos nuestra postura como cristianos católicos, no siendo fiel a nuestras doctrinas y funciones como miembros de la Iglesia. Esto ocurre muchas veces cuando cometemos pecado de omisión. Cuando abandonamos al pobre, al necesitado, a nuestras familias, al desvalido, al desconsolado, al afligido, en fin a nuestros semejantes, con el vano pretexto de que no podemos hacer nada.

·        Juicio religioso (Anás y Caifás) – Jesús fue juzgado por la madrugada sin que ninguno de sus pocos defensores estuvieran presentes con el motivo de que obviamente no se pudiera defender ni mucho menos salvar de las garras de envidia y mentira de los sacerdotes. Lo llevaron aprendido como a un criminal a 7 Tribunales en los cuales fue insultado, maltratado y juzgado injustamente. ¿Será esta la justicia a la que se refiere Jesús? Lo juzgaron a su conveniencia. ¿Acaso no hemos hecho lo mismo nosotros con nuestros semejantes? Muchas veces creemos saberlo todo, ser lo máximo, como se creían los sumos sacerdotes, pero en realidad sentimos envidia y rencor por el bien que tiene o recibe el prójimo. Reflexionar sobre las veces que sin autoridad alguna, juzgamos injustamente a los demás con calumnias, y meditar sobre lo mal que se siente cuando te juzgan de tal manera como le hicieron a Jesús.

·        Pilatos (cuando escucha a Jesús)  - Político representante de Roma para quién todo esto parecía ser un espectáculo. Este tuvo que enfrentar mucha presión para tomar su decisión. Recibió presión del pueblo (estos querían que lo crucificará porque no era amigo del César si lo liberaba), de su esposa (quién le pidió que lo liberará ya que EL era un justo), y de Roma (ya que si Pilato no era capaz de mantener a los judíos en control sería destituído). Concluyo su acto con la cobarde e hipócrita acción de lavarse las manos, y entregándolo a su muerte, tomando una incorrecta desición. Debemos reflexionar sobre las ocasiones en que tenemos presiones en nuestras vidas y no sabemos enfrentarlas ni manejarlas, los cual nos lleva a tomar desiciones erróneas, muchas veces queriendo agradar a otras personas o satisfaciendo nuestras “necesidades” sin importarnos las consecuencias. 

·        Pueblo Judío – Pueblo confundido y débil que se dejaba manipular por sus autoridades. Anhelaba una libertad diferente a la que presentaba Jesús, querían ser libres políticamente mientras Jesús ofrecía una libertad espiritual. Vemos como este pueblo lo recibió el Domingo de Ramos como si fuera un rey, y luego piden su muerte a Pilato.¿Qué realmente necesitaba este pueblo? ¿Qué necesita nuestro pueblo?

·        Calvario

·        Ladrón Malo – Persona que realmente estaba pagando por los crímenes cometidos, y aún asi se burlaba de Jesús. Muchas veces nos comportamos de esa forma; vemos que estamos haciendo mal las cosas y no hacemos nada por cambiarlas ni mejorarlas, si no que empeoramos la situación sin importar las consecuencias. Así demostramos una falta por el temor a Dios como le ocurrió al ladrón.

 ·        Los soldados – dejaron su cuerpo marchito como una llaga mediante fuertes latigazos y golpes, intentaron destruir su dignidad y avergonzarlo mediante el despojo de sus vestimentas, le insultaron, le escupieron, lo coronaron con espinas, y se burlaban de El mientras lo proclamaban Salve el Rey de los Judíos.

MEDITACION

Jesús es clavado en la Cruz. Toda Su vida está dirigida a este momento supremo. Ahora apenas logra llegar, jadeante y exhausto, a la cima de aquel pequeño altozano llamado “lugar de la calavera”. Enseguida lo tienden sobre el suelo y comienzan a clavarle en el madero. Introducen los hierros primero en las manos, con desgarro de nervios y carne. Luego es izado hasta quedar erguido sobre el palo vertical que está fijo en el suelo. A continuación le clavan los pies. María su Madre, contempla toda la escena. La cruz, que hasta Él había sido un instrumento infame y deshonroso, se convertía en árbol de vida y escalera de gloria. Jesús está elevado en la Cruz. No hay reproches en los ojos de Jesús, sólo piedad y compasión. ¿Porqué tanto padecimiento? Todo lo que padeció es el precio de nuestro rescate.

 La crucifixión era la ejecución más cruel y afrentosa que conoció la antigüedad. Un ciudadano romano no podía ser crucificado. La muerte sobrevenía después de una larga agonía. Muchos son los que se niegan a aceptar a un Dios hecho hombre que muere en un madero para salvarnos: el drama de la cruz sigue siendo motivo de escándalo para los judíos y locura para los gentiles (1 Corintios 1, 23). La unión íntima de cada cristiano con su Señor necesita de ese conocimiento completo de su vida, también de este capítulo de la Cruz. Aquí se consuma nuestra Redención, aquí encuentra sentido el dolor del mundo, aquí conocemos un poco la malicia del pecado y el amor de Dios por cada hombre. No quedemos indiferentes ante un Crucifijo. “Es muy posible que en alguna ocasión, a solas con un crucifijo, se te vengan las lágrimas a los ojos. No te domines... Pero procura que ese llanto acabe en un propósito”.

Los frutos de la Cruz no se hicieron esperar. Uno de los ladrones, después de reconocer sus pecados, se dirige a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino. Para convertirse en discípulo de Cristo no ha necesitado de ningún milagro; le ha bastado contemplar de cerca el sufrimiento del Señor. La eficacia de la Pasión no tiene fin. Cada uno de nosotros puede decir en verdad: el Hijo de Dios me amó y se entregó por mí (Gálatas 2, 20). Muy cerca de Jesús está su Madre, y con Ella, Juan, el más joven de los Apóstoles. Y en la persona de Juan nos da a su Madre como Madre nuestra. (Juan 19, 26-27). Pidámosle a Santa María: “Haz que me enamore su Cruz y que en ella viva y more”.

Después de tres horas de agonía Jesús ha muerto. El cielo se oscureció, pues era el Hijo de Dios quien moría. El velo del templo se rasgó de arriba abajo, significando que con la muerte de Cristo había caducado el culto de la Antigua Alianza (Hebreos 9, 1-14); ahora, el culto agradable a Dios se tributa a través de la Humanidad de Cristo, que es Sacerdote y Víctima. Uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante brotó sangre y agua (Juan 19, 33). San Agustín y la tradición cristiana ven brotar los sacramentos y la misma Iglesia del costado abierto de Jesús (Comentario al Evangelio de San Juan). Esta herida que traspasa el corazón es de superabundancia de amor que se añade a las otras, y María, que sufre intensamente, comprende ahora las palabras de Simeón: una espada traspasará tu alma. Bajaron a Cristo de la Cruz con cariño y lo depositaron en brazos de su Madre. Miremos a Jesús como le miraría la Virgen Santísima, y le decimos: ¡Oh buen Jesús!, Óyeme. Dentro de tus llagas escóndeme. No permitas que me aparte de Ti.


Cuando todos los discípulos, excepto Juan han huido, José de Arimatea se presenta a Pilato para hacerse cargo del Cuerpo de Jesús: “La más grande demanda que jamás se ha hecho”, y aparece Nicodemo, el mismo que había venido a Él de noche, trayendo una mezcla de mirra y áloe, como de cien libras (Juan 19, 39). ¡Cómo agradecería la Virgen la ayuda de estos dos hombres: su generosidad, su valentía, su piedad! El pequeño grupo junto a la Virgen y las mujeres que menciona el Evangelio, se hace cargo de dar sepultura al Cuerpo de Jesús: lo lavaron con extremada piedad, lo perfumaron, lo envolvieron en un lienzo nuevo que compró José (Marcos 15, 46), y lo depositaron en un sepulcro nuevo excavado en la roca propiedad de José, y finalmente cubrieron su cabeza con un sudario (Juan 20, 5-6). ¡Cómo envidiamos a José de Arimatea y a Nicodemo! Quiero servirte Señor cuando todos te abandonen.

No sabemos dónde estaban los Apóstoles aquella tarde. Andarían perdidos, desorientados y confusos. Pero acuden a la Virgen. Ella protegió con su fe, su esperanza y su amor a esta naciente Iglesia, débil y asustada. Así nació la Iglesia: al abrigo de nuestra Madre. Si alguna vez nos encontramos perdidos por haber abandonado el sacrificio y la Cruz como los Apóstoles, debemos acudir enseguida a esa luz continuamente encendida en nuestra vida que es la Virgen Santísima. Ella nos devolverá la esperanza. Junto a Ella nos disponemos a vivir la inmensa alegría de la Resurrección.

 Segunda parte: Nuestra Entrega

             Esta parte esta relacionada con la primera parte. Las cintas pegadas a la cruz representa el enlace entre Cristo y nosotros. Mientras el animador esta hablando y mencionando las fallas (**Se puede orientar mejor a los jóvenes mediante un examen de conciencia que les permita meditar mejor sobre sus vidas**) que rompen ese enlace, va rompiendo las cintas y las riega por el piso. Al final de tema, se invitan a los jóvenes a recaer cada uno las cintas, como parte del rompimiento nuestro con El y los invita a que las guarden. (Puede ser una cruz o un cuadro)

 Tercera parte: Subasta

             Dinámica: En esta dinámica se hará el cuento de que el “supuesto” charlista  que  le tocaba el tema falto y el animador va a rellenar ese espacio con un juego. El juego consiste en que los jóvenes son los más ricos del mundo y que el dinero nunca se les acaba. Se les pedirá a los jóvenes articules personales como relojes, carteras, gorras, tenis collares etc.

Esos articules representaran los detalles de algún artista en especifico. El animador se encargara de mantener ese juego en forma constante e interesante para que los jóvenes le agarren confianza. Se comenzara con una cifra de dinero y se animara al joven a aumentarla.

             Cuando el animador se quede sin artículos, buscara un crucifijo previamente escondido y se los ofrecerá en la subasta a los jóvenes. (El animador debe seguir con el mismo entusiasmo que en los artículos anteriores).Mientras los jóvenes ofrezcan su dinero el animador cambiara el semblante se su rostro y detendrá la subasta. En ese momento comenzara a reflexionar sobre cuanto le costo a El entregarse por nosotros en la cruz. (**La reflexión ira de acuerdo a la realidad del grupo**)

 Cuarta parte: Compromiso de entrega

            Esta reflexión va relacionada con la parte anterior. Se comenzara leyendo la lectura del evangelio de San Juan Cáp. 19,38 hasta el final. EL animador buscará el enlace entre la lectura y las cintas cortadas. Se le ofrecerá al joven a pasar al frente y unir la cinta recogida en la dinámica anterior tonel pedazo de cinta que sobra en la cruz

 Oración final:

          Letanía al Señor Crucificado (Después de cada letanía los jóvenes dicen: “Dadme paciencia, crucificado Señor”)

 

Para alcanzar la paciencia en las aflicciones:
-Cuando me someta a la prueba de la tribulación…
-Cuando me vea agobiado por todas partes de apuros y contrariedades…
-Cuando me falte lo que más necesito…
-Cuando tenga que sufrir las inclemencias del tiempo, el rigor de las estaciones…
-Cuando sienta arder en mis miembros el fuego de la fiebre…
-Cuando me vea sumido en la enfermedad…
-Cuando deseare en vano para mis ojos desvelados un sueño reparador…
-Cuando el mal seque y consuma lentamente mi carne y mis huesos…
-Cuando vengan a llamar a mi puerta las aflicciones de cualquier clase que sean…
-Cuando interiores desolaciones tengan oscurecido y como anublado mi espíritu…
-Cuando me vea en peligro de ser vencido por la tentación…
-Cuando me vea precisado a reprimir la vivacidad de mi carácter…
-Cuando por excesivo abatimiento se me haga enojosa la vida…
-Cuando me vea hecho carga pesada para mi mismo y para los demás…
-Cuando no halle en torno de mí más que motivos de tristeza…
-Cuando me sienta impotente para todo bien…
-Cuando a pesar de mis esfuerzos, vuelva a caer en las mismas faltas…
-Cuando la sequedad interior parezca extinguir en mi todo fervoroso deseo…
-Cuando mil pensamientos importunos vengan a distraerme en la oración…
Si permitís que sufra contradicciones,
si permites que tenga que luchar con genios difíciles,
si permites que me humillen,
si permites que me contristen,
si permites que me abandonen mis amigos,
si permites que sea víctima de la injusticia.
si permites que me persiga la calumnia,
si permites que me vuelvan mal por bien,
si permites que me hieran con insultantes palabras…

Dadme paciencia, crucificado Señor.

Preparación para los vía cruces