Casi todos creen que el destino es como un río de agua dulce que fluye seguro y veloz hacia una Sola orientación, pero he percibido la cara del destino y les puedo asegurar que están errados.
El destino es un océano en una tormenta que confunde lo real con lo irreal... ¿Quien soy? ¿Y por qué afirmo esto? No soy nadie, Solo soy un niño que apenas comienza a crecer.
Iniciado recientemente en Bereliand; ahí donde los sueños comienzan y terminan. Fuimos buscando promesas de amor y libertad, pero al mismo tiempo, fuimos tentados a caer en un amargo error. ¡Es verdad!
Hay veces en que no se sabe lo que se hace, pero cuando se está enamorado, se comienza uno mismo por engañarse y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.
Allí conocí a muchas personas, otros buenos, otros malos.
Nosotros, juntos, luchando por un fin, un objetivo: graduarnos.
Hemos aprendido a volar como las aves, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, sencillamente, como amigos, por ello en cualquier relación con cualquier persona: pierdes mucho si no te Tomás el tiempo necesario para comprenderla.
No hay nada repartido lo más equitativo posible en el mundo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente.
El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable, pero de forma irrazonable hemos aprendido lo más cruel que puede haber en la vida.
Mi historia comienza aquí, camino a mi universidad, Bereliand, donde conocí a Funeth quizás por algún juego del destino, solo Dios sabe qué nos tiene deparados.
Gracias a Mara la conocí, cosa que le agradezco muchísimo a mi hermana querida.
Todo comenzó una hermosa y brillante mañana de marzo, opacada solo por la belleza de Funeth...
Estoy llegando hacia Bereliand en tren. Me sentía como siempre, pero a la vez extraño.
En el tren había un sujeto que parecía cobrador, diciendo: - Expreso Bereliand -.
¿Expreso Bereliand?... Eso fue en el parque central de la ciudad, cerca de mi morada.
Después que el tren arranca, veo en mis manos una carta y cuando estaba a punto de abrirla, hacen una parada y se sube Funeth. Me pregunto: - ¿Y entonces? -.
Ésta se sienta más adelante, pero después voltea, al apearse varias personas y mira hacia atrás, me observa fijamente y se sienta a mi lado.
Atani: - Hola Fun, ¿cómo estas? -.
- Aquí... Bien. Estaba comprando algunas cosas y decidí montarme en el tren, ya que el transporte urbano dura mucho -.
Yo dando un poco de mente, pienso: - ¿Transporte urbano? ¿Funeth en transporte urbano?... ¡Bueno! -.
Llegando a Bereliand, me dice: - ¿Estas listo para el examen? ¡Recuerda que me vas a ayudar! -.
- ¡Por supuesto, Fun! Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea -.