MASTURBACION FEMENINA

 

 

A lo largo de la historia, el hombre ha vivido su sexualidad de modo más satisfactorio y libre que las mujeres... A lo largo de la historia, el hombre ha vivido su sexualidad de modo más satisfactorio y libre que las mujeres, ya que desde los inicios de la humanidad, el hombre ha tenido que potenciar su virilidad para poder asegurar su descendencia, mientras que la mujer, ha permanecido en un plano pasivo, receptora del cortejo y de las prácticas sexuales. La cultura occidental, ha estado impregnada de tintes estereotipados, falsas creencias y tabues en torno a la sexualidad, descendencia importante de la antropología judeocristiana. La vivencia de la sexualidad fue condenada, restringiéndose a la reproducción. Se desacredita el placer sexual, corporal, para dar goce y placer al espíritu. Actualmente, la sexualidad es aceptada por la mayoría de las personas, como una necesidad más del organismo. En algunos casos, especialmente en mujeres, la vivencia del disfrute y goce de la sexualidad, está contaminado de represión, sentimientos de culpa y vergüenza, que afloran en mayor medida en las prácticas sexuales sin pareja, es decir, en la autoestimulación. La masturbación es una alternativa de disfrutar la sexualidad, bien en pareja o en solitario, y se entiende por ésta, la estimulación y/o autoestimulación, directa o indirecta de las zonas erógenas, con el objetivo de obtener y/o proporcionar placer. La mayoría de los españoles, han practicado la masturbación, siendo los hombres quienes manifiestan tener más afición y constancia que las mujeres. Pero en realidad, ¿qué pasa con la masturbación femenina? ¿Las mujeres se masturban con menos frecuencia que los hombres? ¿Existe menor número de mujeres que se masturban o es una práctica que permanece en íntimo secreto? Son muchas y muchos los que se cuestionan este tipo de interrogantes que quizás queden despejados con las siguientes consideraciones: - Muchas son las mujeres que se masturban estimulando directamente los genitales, bien con la mano o algún objeto, como pueden ser los vibradores. La estimulación en la zona externa, suele realizarse acaricando el clítoris y la vulva. Y la estimulación interna, con introducción del dedo u objeto. Estas prácticas suelen ir acompañadas de caricias y frotamientos por los pechos, nuca, muslos y diferentes partes del cuerpo. La masturbación explícita es practicada por gran número de mujeres aunque existe un porcentaje considerable que guarda las prácticas en secreto y en rigurosa intimidad. - La estimulación indirecta de los genitales también es una forma de obtener placer, y en la que se encuentran gran parte de las mujeres que no reconocen que se masturban o que ni siquiera lo consideran conductas masturbatorias. La estimulación suele darse apretando los muslos y contrayendo la pelvis, también realizando presión sobre la vulva con la palma de la mano, como si de continencia urinaria se tratara. En algunas situaciones, la ducha puede ser una ocasión placentera al manipular la presión del agua sobre la zona genital y recrearse en las sensaciones que se experimentan. Otro tipo de conductas indirectas que son frecuentes en las practicas de exploración y de iniciación entre niñas y adolescentes, son los frotamientos de genitales sobre la cama, ayudándose de movimientos rítmicos, frotamientos sobre la silla, buscando los bordes con el balanceo del cuerpo…En muchos casos, se mantiene este tipo de conductas estimulatorias en edades adultas, ya que es una forma de obtener placer menos culpabilizadora que la manipulación directa de los genitales y pechos. - Prácticamente todas las mujeres por lo menos alguna vez en su vida, han realizado algún tipo de conducta de las descritas, con la finalidad de estimular las zonas erógenas del cuerpo y experimentar así sensaciones placenteras y excitantes. La culpabilidad y vergüenza paralizan en bastantes mujeres, las conductas autoerógenas. Algunas aprenden a disfrutar de sus genitales tras las primeras relaciones sexuales, pero también están aquellas que se permiten disfrutar de las relaciones sexuales en pareja e inhiben el placer sexual con una misma. En estos casos, en la mujer persiste un fuerte peso social y educacional que reprime el goce, disfrute y deleite del propio cuerpo. Lo esencial es aceptar la sexualidad como algo saludable y positivo, siendo la persona autónoma y responsable de cómo quiere vivir su sexualidad y si quiere hacer uso de ella. La Organización Mundial de la Salud y los terapeutas sexuales, recomendamos su práctica.

 

Sara Rivero y J. J. Borrás Valls Instituto de Psicología, Sexología y Medicina Espill

 

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