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Roma era un imperio conquistador, impuso tributos a los pueblos conquistados y convirtió en esclavos a miles de personas tomadas como prisioneros de guerra,. Durante el siglo I dc. surgieron ambiciosa gobernantes políticos que habían obtenido grandes triunfos militares  y que ya no reconocían el mando del senado; estos dirigentes lucharon entre sí provocando sangrientas guerras de romanos contra romanos. Finalmente uno de ellos , Octavio derrotó a todos sus rivales, adoptó el nombre de César Augusto y se convirtió en el primer emperador.

En medio de la prosperidad económica,  intelectual y artística que vivió  Roma en los mejores tiempos del Imperio (98-193 d.C.) Se desarrolló una gran corrupción moral; los vicios, la vida de placeres y los espectáculos sangrientos de circo, contribuyeron a la decadencia moral que a la larga contribuyó a la decadencia política, económica y territorial del Imperio.

Jesús había nacido durante el reinado de Augusto en Belén (Palestina), cuando este país  se encontraba bajo la dominación romana.  A los 30 años comenzó a predicar su doctrina resumida en el amor a un solo Dios, en el amor al prójimo y en la promesa de un premio o un castigo eterno.  Ante esta doctrina  se manifiesta la contradicción de la religión pagana de los romanos caracterizada por el naturalismo (dioses que controlan las fuerzas de la naturaleza) y la pluralidad divina (varios dioses), y de la religión de los judíos. En ese momento los apóstoles empezaron a predicar.

Por su parte el jefe de los apóstoles se estableció en Roma y fundó una comunidad.,   ancianos que pasaron a ser sacerdotes de las comunidades que fueron formando iglesias (del griego Ecclesia: asamblea), palabra que se adoptó para designar la comunidad creyente.  Así los apóstoles se convirtieron en los primeros obispos.

Ante la difusión del cristianismo, Roma comenzó las persecuciones dirigidas por el emperador Nerón en el año 64, acusándolos del incendio de Roma.  Estas persecuciones se continuaron por espacio de 250 años.  En distintas ocasiones y regiones las autoridades romanas decretaron cárcel, destierro, flagelaciones y muerte para el clero y los fieles.  A partir del siglo III las persecuciones fueron más violentas con el propósito de exterminar el cristianismo; sus fieles fueron considerados enemigos del imperio porque se negaban a honrar los dioses del Estado Romano.

Cuáles eran las causas de las persecuciones ?
Los romanos no se opusieron al cristianismo por ser una religión nueva, sino porque sintieron desprecio y odio hacia aquellos hombres y mujeres por la vida austera (sencilla, humilde) y virtuosa que llevaban y porque los cristianos no tenían diferencia entre ricos y pobres, ni entre esclavos ni libres, todos se amaban y se ayudaban como hijos de Dios.  Estas costumbres chocaban con el sistema económico de Roma que era esclavista pues la grandeza de su  imperio se sustentaba en el trabajo esclavo.

La corrupción de la época rechazaba la virtud y no permitía comprender la fe en que se basaba la vida cristiana.  Además, como los ritos se practicaban privadamente en las catacumbas o cementerios y en los hogares, el populacho calumniaba  a los cristianos de inmorales, sacrificadores de niños y les atribuían la causa de todas las calamidades, al  extremo de que el historiador romano Tácito los calificó de "enemigos del género humano".

Las persecuciones, las muertes, los martirios de cristianos, provocaron un efecto contrario en los romanos: el cristianismo no se acabó sino que cada vez contó con más seguidores, incluso entre los miembros del ejército, los funcionarios y hasta los nobles.



A medida que el cristianismo se fortalecía el imperio romano fue decayendo por diferentes causas: las invasiones de pueblos bárbaros o extranjeros, la decadencia de la agricultura y la minería, la anarquía política, propiciaron un gobierno fuerte en cabeza del emperador Diocleciano quien estableció la tetrarquía (gobierno de cuatro) pero era él quien dictaba la política a seguir, incrementó los impuestos, ejerció un poder despótico, lo que detuvo la decadencia del imperio, pero arreció con las persecuciones a los cristianos.

Diocleciano abdicó en el 305 y el gobierno de la tetrarquía duró poco porque surgieron luchas entre los gobernantes, hasta que quedó triunfante Constantino.  Su primer acto fue proclamar la total libertad de cultos y la igualdad del cristianismo con las demás religiones, mediante el llamado Edicto de Milán (313). Dos años antes , los sucesores de Diocleciano habían suspendido las persecuciones, convencidos de su fracaso.

No se conocen las razones que tuvo Constantino para establecer la libertad religiosa.  Según  un testimonio de la época, en vísperas de la batalla que le dio el triunfo sobre su rival, tuvo una visión de la cruz y las palabras "
Con este signo vencerás".  Lo cierto  es que la iglesia constituía  ya una institución poderosa y que su doctrina contenía respuestas espirituales para los hombres de esa época en que los valores tradicionales de los romanos estaban en decadencia.  Constantino debió comprender  que la unidad ideológica que quería encontrar Diocleciano en el paganismo la proporcionaría mejor la elevada moral del cristianismo.

La evangelización no sólo acabó por impregnar el interior del Imperio, que se desmoronaba, sino que también obtuvo la adhesión de la mayor parte de los pueblos bárbaros o germanos que lo destruyeron, cuyas gentes se fueron cristianizando y, con ello, crearon condiciones para que el cristianismo se consolidara como la religión de occidente (Europa) y la Iglesia como un auténtico poder, no sólo espiritual, sino también político, que derivó en una sólida hegemonía a lo largo de la Edad Media.

Pero no todo fue malo en el Imperio. Los romanos lograron avances notables en la técnica como en la fabricación de barcos, en la producción de metales, en la agricultura, pero el más notable avance lo tuvieron en la construcción . Fueron los más hábiles ingenieros de la antigüedad y pasaron muchos siglos para que fueran superados.

Es probable que Jesucristo naciera cuatro o cinco años antes del comienzo de nuestra era; en efecto, en el siglo VI se cometió un error al fijar el año de su nacimiento. Vino al mundo en Belén, población de Judea, reinando Augusto, el primer emperador romano. Por los Evangelios se sabe que pasó su juventud en Nazaret, pequeña población de Galilea, y es interesante saber en qué ambiente social y religioso se desarrolló esta etapa de su vida.
Los romanos habían dado completa libertad a los judíos de Palestina para practicar su religión y conservar su organización social tradicional.

El Sumo Sacerdote proclamaba casi todos los poderes en el seno de la comunidad judía de la época. Presidía el Sanedrín, asamblea de 71 miembros que era a la vez tribunal supremo, órgano de gobierno y tribunal religioso.

Entre los numerosos partidos y sectas que existían en aquella época destacaban los saduceos y los fariseos. Los primeros, bien pensantes y conservadores del orden establecido, pertenecían sobre todo a las clases adineradas; no les importaba colaborar con sus conquistadores.

Los segundos se distinguían por su rígida observancia de la Ley; esta intransigencia religiosa les valió varios ataques por parte de Jesús, para quien el espíritu estaba por encima de la Ley.

Había también los Zelotes, nacionalistas intransigentes, revolucionarios, incluso terroristas, para emplear un término actual: no vacilaban en dar muerte a quienes según ellos traicionaban la causa judía, fueron ellos quienes luego impulsarían al pueblo a la rebelión contra Roma y, por último, a la catástrofe del año 70.

Finalmente, los Eseníos eran más una orden religiosa que un partido político; hoy día se les conoce relativamente bien, gracias a los manuscritos del Mar Muerto: eran vegetarianos, vestían de blanco, vivían en comunidades en el desierto y practicaban una piedad extremado.

Después venía todo el pueblo sencillo de Palestina: artesanos, comerciantes, pescadores a él pertenecía Jesús, nacido en el hogar formado por un modesto carpintero llamado José y por su esposa, María.

La vida pública de Jesús

Jesucristo rondaba la treintena cuando empezó su vida pública. Con unos cuantos discípulos recorrió Palestina, repartiendo su tiempo entre la oración, la revelación de su doctrina a los apóstoles y la predicación a las multitudes.
Hablaba con sencillez y ensalzaba la pobreza de espíritu, la pureza de corazón y el amor al prójimo. Pero también afirmaba que era el Mesías esperado por Israel, el Hijo de Dios.

las autoridades religiosas judías se inquietaron, y cuando fue a predicar a Jerusalén le detuvieron y le llevaron ante el Sanedrín. Los sacerdotes le entregaron a los romanos para que fuera crucificado.

Según la tradición, Jesucristo fue crucificado un viernes, probablemente hacia el año 30 de nuestra era, en el Gólgota, una colina cercana a Jerusalén.
Murió pidiendo a Dios que perdonara a sus verdugos: 'Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Según los Evangelios, fue enterrado aquella misma tarde, pero cuando las mujeres que iban a embalsamar el cadáver volvieron a la tumba por la mañana del segundo día después de su muerte, la encontraron vacía.
Jesús, resucitado, se apareció en los días siguientes a muchos de sus discípulos: "Y permaneceré junto a vosotros todos los días hasta el fin del mundo."