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Oviedo une su historia a un monje benedictino Fromistano,
que en el año 761, junto a su sobrino Máximo y otros
miembros de su orden, fundan un convento: San Vicente,
que años más tarde daría lugar a la ciudad.
El rey Fruela I mando levantar en las inmediaciones del
convento una iglesia, para orar y un palacio, en el que
vendría al mundo su hijo Alfonso II el Casto.
Este gobernaría a partir del año 792 y ordena el
traslado de la Corte a la ciudad de Oviedo, que se
afianza como capital en el año 794.
Tras la muerte de Alfonso II, sus sucesores: Ramiro I,
Ordoño I y Alfonso III el Magno mantienen la Corte en
Oviedo, lo que impulsa el crecimiento urbanístico de la
ciudad y a su enriquecimiento arquitectónico.
Alfonso III abdica en favor de sus hijos y el Reino
Asturiano se fragmenta en tres señoríos: el de Oviedo,
en manos de Fruela II; el de León, gobernada por García
y el de Galicia, por Ordoño.
En el año 1388, el rey Juan I, funda el Principado de
Asturias, título que, desde esa fecha, ostentarían los
sucesores a la Corona. Oviedo se convierte
definitivamente en la capital del Principado.
Durante los años siguientes se produce el desarrollo de
la ciudad, el 21 de septiembre de 1608 abre sus puertas
la Universidad, en 1665 se construye el patio de
comedias de El Fontán y en 1752 se inaugura el Hospicio
y Hospital Real, hoy rehabilitado como Hotel de la
Reconquista, sede de la entrega de los Premios Príncipe
de Asturias.

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