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Meningitis es una palabra que representa
temor para la mayoría de los padres.
Esta inflamación de las meninges (membranas que envuelven al cerebro y la
médula espinal) puede producirse por varias causas, pero su versión más
agresiva y frecuente es la producida por una bacteria muy común: el
neumococo. No obstante, en la actualidad es posible prevenir dicha afección
incluso en los más pequeños: existe una vacuna que protege incluso a niños
menores de 2 años de edad contra 7 tipos de neumococo.
Dicha bacteria, llamada científicamente “Streptococcus pneumoniae”, es
responsable del 80% de las enfermedades invasivas en los chicos, además de
infecciones localizadas como la otitis media aguda y la sinusitis.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocasiona del 20 al
25% de las muertes en niños menores de 5 años.
La vacuna antineumocócica heptavalente conjugada (denominada Prevenar®, de
Wyeth) es la primera capaz de generar inmunidad al neumococo en bebés de 2
meses de edad en adelante, el grupo más vulnerable a las enfermedades
neumocócicas graves, incluyendo neumonía y bacteriemia (una infección de la
sangre). Disponible en la Argentina desde hace unos pocos años, no está
incluida en el Calendario Oficial de Vacunación, y son los pediatras quienes
deben comunicar a los padres la posibilidad de inmunizar a sus hijos contra
tales enfermedades.
“En la Argentina, mueren 1,7 chicos por semana por meningitis neumocócica, y
quedan con secuelas graves otros 2 chicos”, afirmó el Dr. Eduardo López,
jefe de Infectología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
“Las meningitis por neumococo, según datos oficiales, son más de 300 por
año, con un subregistro estimado de 50%, con lo que en realidad estimamos
que debe haber unos 500 casos anuales. Y el año pasado, por primera vez,
fueron más las meningitis por esta causa que por meningococo”.
La gravedad de esta enfermedad llevó a que en los EE. UU. se recomendara la
inmunización ‘de rutina’ en menores de 2 años de edad y a los niños de entre
24 y 59 meses que tienen alto riesgo de infección neumocócica. En ese país
tenían aproximadamente 1.400 casos al año de meningitis por neumococo, y una
campaña de vacunación masiva logró modificar el mapa de la enfermedad.
El Dr. Roberto Debbag, infectólogo principal del Servicio de Infectología
del Hospital Nacional de Pediatría J.P. Garrahan, informó que “en la
actualidad, en los EE. UU. es muy baja la probabilidad de tener una
enfermedad neumocócica.
Cuando se empezaron a hacer los estudios, se había observado que la
reducción de la enfermedad era de alrededor del 85%. Hoy en día se sabe que
la disminución de enfermedad invasiva es de casi el 99%, y no sólo en niños
vacunados, sino también en otros grupos de edades, por ejemplo, en adultos
que contraían neumonía o meningitis contagiándose de chicos colonizados con
la bacteria. Esto significa que existe “efecto rebaño” y habría también
reacción cruzada, es decir que la vacuna está elaborada para prevenir 7
tipos de neumococo, pero la experiencia indica que protege también contra
otros serotipos muy relacionados”.
Pero la situación en nuestro país es diferente. El Dr. López comentó, por
ejemplo, que “esta vacuna tiene indicación absoluta en grupos de chicos
menores de 2 años de alto riesgo (asmáticos severos, pacientes con
inmunodeficiencia, con VIH, con cardiopatías congénitas, con cierto tipo de
anemia y otros), según señaló el
Ministerio de Salud en un digesto y en las
Normas Nacionales de Vacunación, pero sin embargo no se los vacuna por
rutina. El pediatra debe notificar a los padres sobre la existencia de esta
vacuna, y cabe mencionar que algunas prepagas y obras sociales ya están
cubriendo su costo, total o parcialmente”.
Se deben aplicar 4 dosis de la vacuna: a los 2, 4, 6 y 12 ó 15 meses de
vida. Para los niños mayores de 1 año que no han sido vacunados antes, la
cantidad de aplicaciones disminuye a 1 ó 2 dosis, según la edad. “Esta es la
única vacuna que genera inmunidad en niños menores de 2 años. Cumpliendo con
la dosis primaria, esa inmunidad perdura por largo tiempo”.
Menor necesidad de antibióticos
El uso extendido de la vacuna antineumocócica heptavalente conjugada tiene
otra consecuencia favorable: menor uso de antibióticos y disminución de la
resistencia bacteriana. Con el tiempo, los microorganismos se vuelven
‘resistentes’ a los antimicrobianos, es decir que éstos dejan de hacer
efecto. Esto lleva a utilizar cada vez fármacos más específicos, caros y
potentes para poder tratar una infección.
“Un grupo importante de infecciones que requieren antibióticos los dos
primeros años de vida son por neumococo”, refirió el Dr. Debbag. “Si el niño
está vacunado, esa probabilidad baja y el pediatra usa menos antibióticos.
Por eso, los médicos que atienden a pacientes vacunados cambian el manejo de
las infecciones, ya que se requieren menos antimicrobianos”.
Además, “alrededor del 90% de las cepas de neumococo resistentes a la
penicilina que circulan en la Argentina están incluidas en la vacuna”,
señaló el Dr. López. “Cabe aclarar que las cepas resistentes requieren
tratamientos más costosos, por vía endovenosa, y quizá más días de
tratamiento, que la inmunización permitiría evitar. Por otra parte, las
neumonías que no son prevenibles mediante la vacuna son tratables con
antibióticos comunes y más baratos”.
En los EE. UU., el uso de la vacuna disminuyó la resistencia bacteriana, un
fenómeno preocupante mediante el cual las bacterias se vuelven insensibles a
los antimicrobianos, lo que lleva a utilizar antibióticos más específicos y
costosos. “Medidas como el uso racional de los antibióticos, la no
automedicación y otras, no lograban mayores progresos, y ahora se vio que
con el sólo hecho de tener una población vacunada, el neumococo resistente
no circula y se consiguió por primera vez disminuir la resistencia”, comentó
Debbag.
Esta inmunización también disminuye los casos de otitis media, una
enfermedad que requiere antibióticos. “Cada año se producen en la Argentina
unas 500.000 otitis, de las cuales el 40% son por neumococo, lo que
significa que alrededor de 600 a 700 chicos por día toman antibióticos a
causa de otitis media por neumococo”, indicó López. “A modo de ejemplo, sólo
en la guardia del Hospital Gutiérrez se ven, por año, unos 5.000 casos de
otitis. El 69,8% de los serotipos que encontramos en tales casos están
incluidos en la vacuna heptavalente conjugada”.
Vacunación efectiva
Diversos estudios clínicos previos demostraron la eficacia y el perfil de
seguridad de esta vacuna, incluyendo una investigación con más de 37.000
niños cuyos resultados indicaron que era 97,4% efectiva en la prevención de
infecciones neumocócicas serotipo-específicas en niños que habían recibido
el esquema de vacunación completo, y 89,1% efectiva para todos los casos de
enfermedad neumocócica invasiva, independientemente del serogrupo.
También redujo los casos de otitis media aguda en serotipos incluidos en la
vacuna en un 57% , y de todos los casos de otitis por neumococo en un 34%.
Después de un año de uso rutinario en la aseguradora de salud Northern
California Kaiser Permanente, de los EE. UU., la incidencia de enfermedad
neumocócica invasiva por serotipos incluidos en la vacuna en bebés menores
de 1 año se redujo en un 87%. Por su parte, los centros de vigilancia
epidemiológica de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC)
de ese país reportaron una reducción del 78% de los casos causados por
serotipos incluidos en la vacuna, y de 50% en serotipos relacionados con la
vacuna en chicos menores de 2 años.
En investigaciones realizadas en los EE. UU., Francia, Alemania, Inglaterra
y Finlandia, la vacuna mostró ser generalmente bien tolerada en más de
20.000 chicos con 60.000 dosis administradas. La mayoría de las reacciones a
la vacuna, tales como irritación local y fiebre, fueron moderadas, se
resolvieron espontáneamente y fueron comparables con las comúnmente
observadas con otras vacunas. Entre los efectos adversos más frecuentes
informados en niños se incluyen reacciones en el sitio de la inyección,
fiebre superior a los 38°, irritabilidad, adormecimiento, sueño sin
descanso, disminución del apetito, vómitos, diarrea y urticaria. Los riesgos
son los mismos asociados al resto de las vacunas: la hipersensibilidad a
cualquier componente de la vacuna o a la anatoxina de la difteria es una
contraindicación para su uso.
La nueva vacuna antineumocócica cubre las 7 variedades del neumococo más
frecuentes, y además, las que más resistencia desarrollaron a los
antibióticos.
“Hay investigaciones hechas en la Argentina que señalan que más del 75% de
los serotipos que circulan son los 7 incluidos en la vacuna (en los EE. UU.,
la cifra es de 85%). El Dr. Miguel Tregnaghi, uno de los
mejores infectólogos pediatras de nuestro país, presentó en varios congresos
internacionales un estudio realizado en Córdoba que lo demuestra. Antes se
creía que este porcentaje era de 50%”, confirmó el Dr. Debbag.
Meningitis
La meningitis es una inflamación de las membranas que envuelven el cerebro y
la médula espinal, y se desarrolla sin una razón específica, aunque puede
derivarse de una herida en la cabeza, de ciertas infecciones o por fallas en
el sistema inmunológico. Existen varios tipos de meningitis, pero la de
origen bacteriano es la más común (80% de los casos). De todas ellas, la
meningitis causada por el ‘neumococo’ es la más peligrosa.
Los síntomas son: fiebre, dolor de cabeza, rigidez extrema del cuello, dolor
de garganta y vómitos. Entre sus posibles secuelas se incluyen: deterioro
neurológico, daño de la visión, pérdida de audición, problemas de parálisis
y retardo mental. Dada su veloz evolución, requiere de atención médica
inmediata, ya que puede causar la muerte en menos de 24 horas.
FUENTES
http://www.who.int/es/
http://www.msal.gov.ar/htm/default.asp
http://www.estilisimo.com/adolescentes/reportaje_adolescentes.html?id_reportaje=1745 |