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3. Aprende
a usar la World Wide Web y escribir en HTML.
La mayoría de las cosas que ha construido la cultura
hacker trabajan fuera de la vista del gran público, ayudando en el
funcionamiento de fábricas, oficinas y universidades, y carecen de un impacto
obvio en la vida de los que no son hackers. La Web es la única gran excepción,
y es tan enorme y brillante este juguete de hackers que incluso los políticos
admiten que está cambiando el mundo. Sólo por esta razón (y hay un montón de
otras igualmente buenas) debes aprender como trabajar en la WWW.
Esto sólo no significa aprender a manejar un
navegador (cualquiera puede hacer eso), sino que debes aprender a escribir HTML,
el lenguaje de marcas de WWW. Si aún no sabes programar, el aprendizaje que
implica la escritura de HTML te enseñará algunos de los hábitos mentales que
te ayudarán luego con la programación. Así que haz una página personal.
Pero no creas que por tener una página personal estás
más cerca de ser un hacker. La Web está llena de páginas personales. La mayoría
de ellas son sin sentido, basura sin contenido -- basura muy vistosa, pero
basura al fin (si deseas ver más sobre este tema mira en The
HTML Hell Page).
Para que valga la pena, tu página debe tener contenido
-- debe ser interesante y útil para los otros hackers. Y esto nos lleva al próximo
tema... Status
en la Cultura Hacker
De manera similar a muchas otras culturas sin economía
monetaria, el hackerismo se basa en la reputación. Estás intentando resolver
problemas interesantes, pero cuan interesantes son, y cuan buenas son las
soluciones que encuentres, es algo que sólo tus iguales o superiores técnicamente
hablando serán capaces de juzgar.
De acuerdo a esto, cuando juegas el juego de los
hackers, aprendes a evaluarte principalmente en función de lo que los otros
hackers piensan acerca de tus habilidades (éste es el motivo por el cual no
puedes ser un hacker de verdad hasta que otros hackers te denominen así de
manera frecuente). Este hecho está empañado por la imagen del trabajo de
hackear como trabajo solitario; también por un tabú cultural (que ha
disminuido, pero aún es fuerte) que impide que se admita al ego o la validación
externa como elementos involucrados en la propia motivación.
Específicamente, el hackerismo es lo que los antropólogos
denominan cultura de la donación. Ganas status y reputación no mediante
la dominación de otras personas, no por ser hermoso ni por tener cosas que
otras personas desean, sino por regalar cosas. Específicamente, al regalar tu
tiempo, tu creatividad, y el resultado de tus habilidades.
Existen básicamente cinco clases de cosas que puedes
hacer para obtener el respeto de los hackers:
1. Escribir software libre.
Lo primero (lo más central y más tradicional) es
escribir programas que los otros hackers opinen que son divertidos o útiles, y
donar los fuentes del programa a la cultura hacker para que sean utilizados.
Los más reverenciados semidioses del hackerismo son
las personas que han escrito programas de gran magnitud, con grandes capacidades
que satisfacen necesidades de largo alcance, y los donan, de tal manera que
cualquiera pueda utilizarlos.
2. Ayudar a probar y depurar software libre
También son reconocidas aquellas
personas que depuran los errores del software libre. En
este mundo imperfecto, inevitablemente pasaremos la mayor parte de nuestro
tiempo de desarrollo en la fase de depuración. Éste es el motivo por el cual
los desarrolladores de software libre piensan que un buen beta-tester (uno que
sabe como describir claramente los síntomas, que puede localizar correctamente
los problemas, que tolera los errores en una entrega preliminar, y que está
dispuesto a aplicar unas cuantas rutinas sencillas de diagnóstico) vale su peso
en oro. Aún contando con un solo probador de éstos se puede lograr que el
proceso de depuración pase de ser una prolongada y cansadora pesadilla a ser sólo
una saludable molestia. Si eres un novato, trata de encontrar un programa en
desarrollo en el cual estés interesado, y sé un buen beta-tester. Hay una
progresión natural desde ayudar a probar programas, luego ayudar a depurarlos,
y más adelante ayudar a modificarlos. Aprenderás mucho de esa manera, y crearás
buen karma con gente que te ayudará más adelante.
3. Publicar información útil.
Otra buena cosa que puedes hacer es recolectar y
filtrar información útil e interesante y construir páginas Web, o documentos
FAQ (Preguntas Frecuentes en inglés), y ponerlos a disposición de todos.
La gente que mantiene las FAQ técnicas más
importantes gozan de casi tanto respeto como los autores de software libre.
4. Ayudar a mantener en funcionamiento la
infraestructura. La cultura hacker y el desarrollo ingenieril de la
Internet funcionan gracias al trabajo voluntario. Existe una gran cantidad de
trabajo necesario pero poco atractivo que debe hacerse para que esto funcione --
administrar listas de correo, moderar grupos de news, mantener sitios donde se
archivan grandes cantidades de software, desarrollar RFCs y otros estándares técnicos. La gente que desarrolla estas actividades goza de
mucho respeto, porque todos saben que esos trabajos son grandes consumidores de
tiempo y no tan divertidos como meterse con el código. Los que lo llevan
adelante demuestran su dedicación. 5. Hacer algo por la cultura hacker en sí misma.
Finalmente, puedes servir y propagar la cultura hacker
en sí misma (por ejemplo, escribiendo un texto acerca de como transformarse en
hacker :-)). Esto no es algo en lo cual estarás en posición de hacer hasta que
seas conocido en el ambiente por las primeras cuatro cosas.
La cultura hacker no tiene líderes, exactamente, pero
tiene héroes culturales, consejeros tribales y voceros. Cuando hayas estado en
las trincheras tiempo suficiente, podrás transformarte en uno de ellos. Pero
ten cuidado: los hackers desconfían del ego ruidoso en sus jefes tribales, así
que la búsqueda visible de esa clase de fama es peligrosa. Más que esforzarte
por ella, tienes que ponerte de forma que te caiga, y luego adoptar una actitud
moderada y cortés acerca de ella. La conexión hacker-nerd. Cuestiones de estilo. Preguntas frecuentes. |