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Este
proyecto, en el que participa también Estados Unidos, ha levantado
protestas enérgicas por parte de las empresas directamente afectadas,
los ISP, y de diferentes asociaciones para la libre circulación de la
información. El pasado 13 de octubre, 28 organizaciones, asociaciones y
empresas de diversas nacionalidades –entre ellas, la revista electrónica
española sobre seguridad en internet Kriptópolis- remitieron una carta
abierta al Consejo de Europa solicitando la retirada o nueva redacción
de gran número de artículos, por entender que el tratado "es
contrario a normas bien establecidas para la protección del individuo y
que extiende de forma impropia la autoridad de la policía de los
gobiernos nacionales". Más concretamente, consideran que guardar
un registro de las conexiones comporta un riesgo para la privacidad de
los clientes. Tiene su lógica; teniendo en cuenta que no hay ningún
sistema absolutamente impenetrable, esta medida abre una posibilidad más
a los hackers para obtener información sobre personas físicas o jurídicas.
LAS
CIFRAS
Se
calcula que sólo se detiene al 1% de los ciberdelincuentes existentes.
Como contrapartida, la consultora Ernst&Young recoge en un estudio
que el 82% de las empresas españolas considera fundamental la seguridad
informática, pero menos de la mitad analiza los posibles accesos a sus
sistemas. A nivel mundial, el mercado de la seguridad movió 382.000
millones de pesetas en 1998, según Global Information Exchange, y las
previsiones para el 2003 son de 1,4 billones de pesetas. Forrester
Research, por su parte, estima en 4,5 millones de dólares (832,5
millones de pesetas) el gasto medio que hará cada empresa en seguridad
electrónica durante este año. ¿Y en España? Una de las empresas líderes
de seguridad en la red a nivel mundial, RSA Security, decidió el pasado
octubre instalar en Barcelona la oficina de dirección de su negocio
para el sur de Europa –hasta ahora ha operado en nuestro país a través
de Afina Sistemas-. El responsable de esta área, Zane Ryan, calcula que
durante el año 2000 el volumen de negocio de la seguridad en internet
ha sido en España de 3.200 millones de pesetas, y que alcanzará los
9.000 millones en el 2003. Estas cifras se refieren a la comercialización
de programas de encriptación y autentificación de datos; aparte habría
que añadir la correspondiente a la instalación de infraestructuras o
dispositivos para accesos externos.
DEL
ANTIVIRUS A LA BIOMETRÍA
El
concepto de seguridad en internet es muy amplio. Comprende desde los
programas antivirus para particulares o empresas (como los
comercializados por Network Associates –McAffee Antivirus- o Panda
Software), hasta los sistemas de encriptación como SSL (Secure Sockets
Layer, el más extendido, creado por Netscape) o SET (Secure Electronic
Transaction, creado por Visa, Mastercard, VeriSign, Microsoft, Netscape
y RSA, entre otras, y diseñado para asegurar la validez de las
transacciones comerciales vía internet), pasando por el fichaje de
hackers como responsables o controladores de la seguridad de una empresa
(o incluso el alquiler de los mismos, como propone el servicio
norteamericano Rent-A-Hacker).
A la hora de proteger los ordenadores y sus contenidos, las empresas
empiezan por proveerse de un antivirus, después un "firewall"
o cortafuegos (programa de protección y detección de intrusos en la
red interna), a continuación un software de encriptación (o codificación)
para los mensajes y las transacciones comerciales, y finalmente de
sistemas biométricos (reconocimiento ocular, dactilar, vocal u otros,
pero que no siempre son vistos como rentables ante su elevado precio; un
ratón con scaner dactilar superaba el año pasado los 100 dólares, por
ejemplo).
En el campo de las certificaciones digitales, del sistema SSL se ha
querido pasar en Europa al SET, pero EE.UU. no se ha adherido, lo que ha
frenado su estandarización, como tantas veces ha sucedido en el campo
de las tecnologías. Como respuesta, y procurándose la seguridad por
medios propios, 30 de los bancos más importantes del mundo –entre
ellos, el BSCH y el BBVA- han creado una plataforma tecnológica para
las transacciones entre entidades, un proyecto bautizado como Identrus,
y que certifica las operaciones tanto de ellos mismos como de aquellas
firmas asociadas.
Una encuesta de Omni Consulting, citada por la revista Tomorrow, calcula
que las empresas europeas habrán perdido un billón de pesetas durante
el año 2000 como consecuencia de los ataques de hackers, y que dichas pérdidas
suponen el 5% de sus ingresos –curiosamente, Zane Ryan apunta que los
gastos en seguridad de una empresa digital representan el 5% del
presupuesto-. Y los medios de comunicación nos hablan frecuentemente de
ataques cibernéticos a páginas de importantes empresas, gobiernos y
organizaciones que disponen de personal altamente cualificado para
garantizar la inviolabilidad de sus sistemas (a quien sienta curiosidad
por los casos más destacados le recomendamos la cronología del
cibercrimen que se puede consultar en www.ciberpol.com/spa/cronologia_cibercrimen.htm).
LAS
UNIVERSIDADES, LAS MÁS ATACADAS
En
España existen dos organismos que se ocupan de la seguridad en
internet: Iris-Cert y esCert-UPC. La primera cubre las incidencias en
universidades y centros de investigación, mientras que la segunda se
encarga de la seguridad en empresas y organizaciones. Según Iris-Cert,
los ataques o intentos de ataque a las universidades y otros centros
fueron un total de 129 en 1998, 76 de ellos graves o muy graves, tras un
incremento del 250% respecto a 1997. Los ataques a empresas, según el
otro organismo, descendieron de 43, en 1997, a 28, esto es, un 25,5%. El
porqué de esta vulnerabilidad de las universidades, explican los
responsables del esCert-UPC, es la necesidad implícita de los
ordenadores a estar más abiertos, más a disposición de estudiantes e
investigadores.
¿Qué hacer? En el mundo empresarial, una opción es dirigirse a una
auditoría de seguridad, que durante un periodo de tiempo no superior a
un par de semanas estudie las vulnerabilidades de los sistemas, políticas
y prácticas de la empresa. La auditora española IPS Seguridad señala
su actividad como "uno de los servicios llamados a un mayor
desarrollo en los próximos años" ante el espectacular desarrollo
de internet y las expectativas de crecimiento del comercio electrónico.
Estas auditoras en muchas ocasiones recomendarán recurrir a empresas
especializadas en seguridad, tanto a efectos de instalación de medidas
como de mantenimiento de las mismas. ¿Es mejor recurrir a una empresa
externa que crear un departamento propio? Entre los argumentos a favor
de la primera opción están la experiencia adquirida, la especialización
y que dichos profesionales no caerán –como quizás sí su cliente- en
una cómoda y peligrosa confianza en la integridad tanto de sus
ordenadores como de los empleados.
El ordenador más seguro –y aún así, no inaccesible, probablemente-
es uno no conectado a internet, estropeado y enterrado en un desierto.
Pero poco se puede hacer con él, naturalmente. Y el peligro de
interceptación de información por parte de terceras –y
malintencionadas- personas no es un problema exclusivo de la "red
de redes". Otro término que adquiere cada vez más popularidad es
la m-security, o seguridad en las comunicaciones a través de teléfono
móvil. Y es que poco avanzarán las tecnologías y su uso si no se
puede garantizar su seguridad al máximo, o como mínimo si no
despiertan una sensación de seguridad.
Javier
Raya.
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