Perfíl de la ciber-Víctima
Quiero que sepan que esta es una clase cuya estructura exige una altísima
organización. La información es escasa y contradictoria. Pienso exponerles el
perfíl de una víctima, pero deben reconocer que....todos somos diferentes,
tanto como lo son los depredadores.
El problema que entrañan algunos de los tópicos es que aquí todos estamos
aprendiendo. Hay enfoques que no se han establecido adecuadamente en absoluto.
Las ciber-madres quieren que el enfoque se sitúe en el lado de la Red donde está
la víctima, pero es difícil hacerlo así, ya que el enfoque en la vida real
tampoco está bien definido.
Examinemos algunos factores comunes: Si han leído algo sobre violaciones, una
de las cosas que habrán oído es que a menudo la víctima se echa la culpa a sí
misma. Ella puede sentirse culpable incluso sin tener en consideración la
influencia externa contra su persona. Ella o él...pero digo "ella"
porque la situación más común es que la víctima sea una mujer.
Lo más común en torno a la víctima es la sensación de culpabilidad. Su
autoestima le fue arrebatada a causa de la violación, y por supuesto, por el
depredador.
Todas las víctimas son diferentes, pero las estadísticas indican que su mayoría
son personas fuertes. En la mayor parte de los casos es una fortaleza emocional.
La fortaleza física puede o no ser importante.
Otro factor es la mútua dependencia. Aparentemente inócua hoy en día...
depender el uno del otro suena bien, pero es algo más profundo que eso. La víctima
abandona sus propios deseos y necesidades, incluso sus derechos y personalidad.
Se entregan ellas mismas a la otra persona.
La víctima puede llegar a estar tan embebida en el depredador que olvida cuidar
de sí misma en el aspecto emocional, y esto posiblemente conlleve una pérdida
en el estrato físico.
Esta absorción de la víctima por el depredador alimenta la necesidad de éste
de reforzar su autoestima utilizando a la víctima, por lo tanto, la mútua
dependencia es eso...el depredador necesita de la víctima, mientras que la víctima
cede sus propios derechos al depredador.
Generalmente, el darse a sí misma al depredador no es una elección consciente.
Sin embargo en algunos casos puede ser consciente:
la víctima puede tener la sensación de ser lo suficientemente fuerte para
controlarlo...suficientemente fuerte para soportar la carga, hasta que la
situación empeora de tal manera que llega un momento en que se da cuenta que el
abuso es tal envergadura que es imposible quitárselo de encima.
Sorprendentemente hay poca información sobre las víctimas. Las víctimas
pueden acudir a las bibliotecas e Internet para buscar respuestas a las
preguntas: "¿por qué me encuentro en esta situación?", "¿qué
hice mal?" para merecer tal tratamiento. Este es otro factor común en las
víctimas.
Ya conocemos el estereotípo...ella viste faldas muy cortas--ella está pidiendo
que la violen...y la víctima se pregunta, "¿qué me convirtió en víctima?"
Normalmente el "crimen" recibe casi la mayor parte de la atención, en
tanto la historia de la víctima queda para ser contada en ciertas ocasiones,
como la de esta clase. Es una enojosa acusación contra la sociedad moderna.
Las víctimas de la violencia doméstica están sumidas en un círculo de
relaciones de abuso. Dejan una y se meten en otra--y no se percatan de ello.
No se debe confundir con los mitos de la violencia doméstica acerca de que a la
mujer "le gusta" o "se lo buscó". Las víctimas no tienen
vocación por los hombres violentos. Lo que ocurre es que no pueden distinguir o
reconocer lo que les hace sumirse repetidamente en una situación atroz.
Llegamos al punto donde la evidencia entra en conflicto. Algunos alegan que las
víctimas de la violencia doméstica, una vez salen del problema, permanecen
alejadas de las pautas de la violencia doméstica para siempre.
El sentido común ratificaría lo dicho, y supongo que el sentido común es lo
que han utilizado para basar su alegato. En la vida real, las víctimas pasan un
duro y largo periodo para apartarse de una situación que no reconocen, no digo
más.
La víctima puede que piense, "caramba, él es muchísimo más agradable
conmigo que mi anterior depredador", sin darse cuenta de que la comparación
no debe de ser la clave..
Y cuando tratan de quitarselo de encima...Las personas que abandonan una situación
de violencia doméstica tienen un 75% más de probablilidades de acabar
asesinadas que aquellas que dejan cualquier otra relación.
Al tiempo que la víctima se da cuenta de que se encuentra en esa situación,
puede también temer por su vida--estar demasiado asustada como para dejar la
relación.
Parte del problema estriba en los estereotípos culturales. La historia de la
humanidad se pierde en la memoria de los tiempos, pero sin irnos muy lejos en el
tiempo, más bien recientemente, a la mujer se le concedieron derechos...sí...se
le concedieron.
Hace menos de 200 años, las mujeres se compraban y vendían en matrimonio, sin
derecho alguno, incluso de sus propios cuerpos.
Para la historia de la humanidad 200 años son como una gota en un balde de agua.
Muchas de las actitudes provienen de lejos en la historia, y los cambios
requieren tiempo. Esto explica en cierta medida el por qué es tan fácil ser
una víctima.
Otro coadyuvante es la religión. Por ejemplo, una religión puede imponer o
establecer que "El hombre es el amo de la casa, igual que Dios es el amo
del mundo. En cada estructura social debe haber un amo. Dios dijo que el hombre
es el amo de la familia."
Muchas de las víctimas sienten que sería una afrenta contra Dios el oponerse
al abuso ya que se trataría de una interpretación subjetiva de los mandatos
divinos--sea cual fuere la interpretación de la víctima, es de hecho, la
posición oficial de la religión.
Sus familias no les ayudan a librarse de la situación violenta. En muchas
ocasiones se obliga a la víctima a regresar con el agresor y dejarse de locuras
o, de lo contrario, ser repudiadas por su familia.
No podemos evitar repetirlo, porque es un hecho que algunas víctimas van de una
a otra relación y en todas son víctimas.
Y bien...algo nos obliga a hacerlo. Las víctimas necesitan saber qué
diferencias hay entre una relación saludable y otra que no lo es, y ese es el
objetivo de la siguiente parte de esta clase.
Siempre se me ha preguntado, "¿qué tal si algo te hubiera ayudado a
reconocer la situación más temprano? ¿o posiblemente a prevenirla? y me he
formulado esas preguntas.
Lo que decidi...fue la primera vez que sucedió, lo hubiera dejado. Aunque las
personas cambien, requiere mucho tiempo y tienen que querer cambiar. La primera
vez que fui herida, cuando ÉL me culpó debía haberme dado cuenta de que era
el momento de dejarlo.
Es algo en lo que las personas necesitan educarse desde temprana edad, igual que
se les instruye contra la droga a nuestros niños.
Primero vamos con los indicadores de la violencia doméstica. Principalmente
violencia doméstica, pero el ciber-acoso va casi por los mismos derroteros.
El más obvio en la violencia doméstica son las agresiones físicas. Si le ves
magulladuras, pregúntale con mucho tacto. Ella insistirá en que se las produjo
en un accidente.
En ese caso, todo lo que puedes hacer es seguirle la corriente...pero no te lo
creas y atiéndela cuando quiera hablar de ello en otro momento.
Si detectas indicios de depresión, o intenciones suicidas, o baja autoestima,
nos hallaremos ante un caso de abuso emocional--y hay que reconocerlo, el
impacto puede ser tan devastador como golpearle con un bate de baseball.
El consumo de drogas, alcoholismo, enfermedad crónica...pueden indicar que está
intentando liberarse del agresor. ¿Está siempre preocupada? ¿Es incapaz de
tomar la más minima decisión? ¿Cuando le hablas, puedes ver un indicio? ¿Es
posible que su madre fuera una víctima? ¿Puede que lo fueran sus hermanas?
¿Te pide dinero? No significa que esté pasando una mala racha económica. Es
posible que su agresor controle sus gastos. Recuerda que si te encuentras estos
comportamientos o síntomas, echarle la culpa a ella no es una buena idea. Su
autoestima ya está por los suelos.
Dígale dónde puede recurrir.
Sugiérale que hable con un consejero, en su parroquia por ejemplo, o mediante
un programa de asistencia. El agreson NO tiene por qué saberlo, y la mayoría
de esos programas son gratuítos.
Las personas que sufren el abuso pierden el sentido crítico. Olvidan que tienen
DERECHO a quitarse el yugo, pero para la víctima es fundamental recibir ayuda
de álguien que entienda del tema. No querrás que vaya por ahí contandole sus
problemas a cualquiera que no guarde la debida confidencialidad.
Cuando finalmente tiene el arrojo de pedir ayuda, si no consigue AUTÉNTICA
ayuda, es muy probable que nunca más la pida.
Además...si corre peligro físico, necesita tener sus objetivos muy claros. Y
para los CyberAngels; no demos un paso si ella no quiere que lo demos.
La decisión de salir del problema depende únicamente de la víctima. Es una
dura decisión que requiere muchísimo valor emocional. Y un ENORME, y auténtico,
riesgo para su persona.
Tanto es así que es posible que tarde años en tomar la decisión. No le
sugiera que hable de ello con el depredador, y no actúe como árbitro.
Lo más importante es asegurarle su integridad física, pero recuerde que la
decisión de dejarlo o no ha de tomarla la víctima.
Es importante saber elegir bien dónde recurrir. El socorrista puede convertirse
en una segunda víctima. Concretamente, si álguien "difunde lo que la víctima
le contó", en muchos casos verídicos y documentados, el depredador
arremete contra ambos: víctima Y socorrista.
Recuerde que el depredador necesita "poseer" a la víctima para su
autoestima. Hará lo que sea con tal de conservarla.
Como CyberAngel...sea sensato. Depende de la víctima el tomar la decisión. Si
te lanzas y tomas la decisión por ella, le estás añadiendo poder al abuso,
porque le estás reforzando la idea que tiene ella de impotencia ante el
problema.
Es mejor decir, "Pienso que no hay derecho que vivas así", en lugar
de "DEBES DEJARLO". Deja que la víctima lo decida.
Veamos algo sobre la relación abusiva. El motor de la relación abusiva es el
CONTROL y el poder. El control adopta múltiples formas.
A veces es económico: Usura.
O emocional: Haciendo que ella no se sienta bien o que piense que está loca.
Aislándola: Con quién puede verse y cuándo, con quién hablar y cuando...dónde
va, qué hace, qué lee. A menudo está relacionado con los celos.
Echarle la culpa a ella, o incluso negando un hecho de abuso: Alegando que núnca
ocurrió, o que fue por su culpa.
Discriminación: como Edith Bunker (antiguo personaje de serie americana de TV).
El hombre es el rey de su castillo.
Amenazas: "Si vas a la policía te mato" o me suicido, o mato a los niños,
o les haré daño.
Intimidación: romper cosas, apuntarle con el dedo a modo de pistola, hacerle daño
al gato, o a los niños, limpiar las armas o cuchillos de forma amenazante.
Utilizar a los niños: Haciendo que ella se sienta culpable de lo que hagan, o
comparándola con ellos para ridiculizarla. Utilizando a los niños para llevar
notas o retransmitir mensajes.
En todos los casos de acoso, en la Red o fuera de ella, son idénticos. El
depredador quiere controlar a la víctima. Y la víctima siempre se siente
culpable.