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"Me encuentro en una situación complicada y de la cual me es difícil salir. Algunas cosas que debo hacer me parecen de lo más aburrido e intrascendentes". Así solía decirme un viejo amigo hace ya algunos años. Por azares del destino y porque la vida así es, dejé de verlo desde ese entonces. Sorpresivamente, hace poco recibí una llamada telefónica de su parte, y me dijo que ahora vive en otra ciudad y que su vida ha cambiado drásticamente. Recordó que las últimas conversaciones sostenidas conmigo le habían sido de poca utilidad, dadas las circunstancias por las que estaba pasando en esos momentos, pero que, sin embargo durante muchos años se acordaba de las largas conversaciones en las que solíamos enfrascarnos, y que tenían que ver con nuestras creencias, interpretación de la realidad, de la sociedad, de las virtudes, la familia, la amistad, etc. Se acordó de aquel día en que comentábamos sobre cómo aborrecía buscarle una solución a esa situación que lo tenía al borde de la desesperación y de la frustración. "En realidad", me decía por teléfono, "una de las razones por las cuales emigré de la ciudad radicó en el no haber podido enfrentar tal situación". Varios años le tomó darse cuenta que nada le sucedería al enfrentarse a sus problemas. Parte de su aburrimiento, seguía diciéndome sobre el teléfono, se debía a que no se daba cuenta que todos los seres humanos diariamente enfrentan con dignidad y en silencio sus obligaciones, y hacen sus tareas sin importar si les gusta o no. Simplemente las hacen. Y ahí estaba él pensando que era el único ser en el universo caracterizado por poseer una gran infelicidad ante la perspectiva de tener que hacer cosas que no le gustaban. Poco a poco se entregó a la labor de darle un nuevo giro a cada una de las tareas que periódicamente hacía, desde podar el pequeño jardín de su casa, lavar los platos y cuidar de su hermano enfermo. Hubo de conquistarse a sí mismo para lograr disfrutar con alegría de las actividades que especialmente le disgustaban. Me comentó que su máximo logro había sido encontrar una forma diferente de comportarse, lo que pronto le llevó a vivir feliz mediante un cambio de actitud. Así encontró una forma diferente de caminar por la vida, acompañado por buena música, con la ayuda de algunos amigos, y dándose cuenta que tenía responsabilidades que cumplir, aunque le resultaran tediosas, desagradables y angustiosas. Llegó a convertirlas en una fuente de placer.
Tendemos a dejar para mañana toda actividad o trabajo que no deseamos hacer. "Descubrí que la mejor estrategia para hacer lo que no me gusta o para hacer algo con lo que batallo, es meterme sin miedo en la tarea y estar plenamente consciente de lo que estoy haciendo. Por ejemplo, puedo percibir que lavar los platos no es una tarea como para disfrutarla, pero lo puede ser si lo veo como un acto de amor hacia mí mismo y hacia mi familia. A veces no me gusta pagar las cuentas por los servicios que recibo, pero ahora lo hago con gusto al pensar lo afortunado que soy al poder recibir tales servicios. Ahora hasta estoy orgulloso de la manera perfecta en que diariamente tiendo mi cama".
Después que nuestra conversación telefónica terminó, y tras asegurarme que puedo volver a establecer contacto con él, me quedé pensando durante un rato. Me envolvía un estado de gratitud hacia la vida por el hecho de que gracias a que se acordó de mí, tengo ahora la fortuna de recrear de nuevo los momentos de amistad que vivimos hace ya muchos años.
Me pongo a pensar que si escucho la música que me gusta, que si reflexiono sobre todas las cosas que la vida me ha brindado, que si hago una lista de todas las bendiciones que he recibido, puedo convertir cualquier tarea en una tarea disfrutable, aunque tenga cierto grado de dificultad. Así que me digo a mí mismo: "Cuando te encuentres ante trabajos difíciles y que no deseas hacer, siempre tienes dentro de ti el poder de cambiar de actitud, de pedirle ayuda a un amigo y, rodeado de algún tipo de comodidad (algún refresco, algún refrigerio), puedas finalmente hacer de manera feliz aquello que día con día debes hacer. Busca siempre el gozo de hacer de las actividades mundanas, tareas inolvidables, tareas que redundarán en frutos para ti y tu familia. Ellas serán con el tiempo una fuente de felicidad en lugar de ser fuente de desesperación y angustia."
Réplica y comentarios al autor: aguilarluis@prodigy.net.mx
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